Arpas en salones, cámaras en cajones. Por (*) @TxemaRuiz

Quién no recuerda esta conocida rima del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer:


Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.




Minolta Maxxum 7000. Foto Txema Ruiz

Minolta Maxxum 7000. Foto Txema Ruiz


Pues algo parecido puede suceder con las viejas cámaras fotográficas, olvidadas en algún cajón, a la espera de ser encontradas por mera casualidad y, al igual que el arpa, esperando ser de nuevo útiles.


No es infrecuente leer muchas veces en foros de aficionados a la fotografía que algún participante ha encontrado un viejo aparato, que perteneció a su padre o incluso abuelo, y pregunta a otros foreros si merece la pena usarlo y qué calidad tenía la cámara en cuestión.


Las respuestas, evidentemente, varían según la máquina de la que se trate pero, en general, siempre se aconseje probar y ver qué sale con esos veteranos aparatos. Muchas veces se trata de excelentes cámaras, perfectamente aprovechables, al menos sus objetivos, en el caso de las reflex, directamente o con el correspondiente anillo adaptador en las cámaras digitales.


En ocasiones se trata de cámaras de marcas que han desaparecido o se han integrado en otro grupo tras un serie de vicisitudes más o menos curiosas pero que, en su momento, supusieron on auténticos avances tecnológicos.


Este es el caso de la cámara –Minolta 7000– que presento hoy y que va a ser ña primera de una serie de pequeños trabajos que quiero dedicar a algunas de estas reliquias que, por cierto, no siempre fueron productos acertados.


Minolta, que se fusionó con Konica en 2003, hace muchos años (desde 2006) que dejó la industria fotográfica, y hoy esa división está en Sony, lo que permite, sin ir más lejos, usar esos viejos objetivos.



Minolta Maxxum 7000


La Minolta 7000 AF, nombre por la que se conoció en Europa y que en EE.UU se llamó Maxxum 7000 fue todo un hito en la industria fotográfica porque supuso dos innovaciones importantes que cambiaron por completo el mundo de la fotografía


En febrero de 1985 Minolta presentó la primera cámara que era capaz de auto enfocar y de arrastrar la película de forma automática. Antes se había intentado una especie de autofoco por parte de Nikon, Pentax y Chinon pero no habían tenido mucho éxito por su escasa eficiencia y por el coste. La mayor parte tenían uno sensores infrarrojos en el objetivo y requerían un objetivo motorizado.


El gran mérito de Minolta fue que los sensores estaban en el cuerpo de la cámara, con lo que el ahorro en peso, tamaño y precio, era muy considerable, también por el uso de materiales a base de plástico, más baratos que las aleaciones.



Problemas y más problemas


IMG_20170425_140648Lo que, en principio, tendría que haber supuesto un éxito importante para Minolta no estuvo exento de polémicas desde el principio.


Los usuarios de esta marca se enfadaron bastante porque la firma cambió el tipo de bayoneta que había usado hasta entonces con un nuevo tipo que denominó “a”, lo que supuso que de la noche a la mañana todos los usuarios de Minolta vieron como sus objetivos ya no valían para los nuevo modelos, aunque hubiera tenido que enfocar manualmente. Sencillamente no servían, así que, muchos, se cambiaron de marca.


Dicho sea de paso, Canon también aprovechó la introducción de sus AF para cambiar el tipo de bayoneta que se había usado hasta entonces (FD) por el nuevo EOS, mientras que Pentax mantuvo el sistema “k” y Nikkon el suyo también. Así que las cuatro marcas tenían cada una su propia bayoneta


Por si el “rebote” de los usuarios fuera poco también surgieron problemas legales ya que en EEUU, Exxon, demando a Minolta por la doble XX de Maxxum y tuvo que dejar de ponerlas juntas y separarlas por un guión. Por lo menos logró que le dejaran vender las ya fabricadas con el anterior logo.


Pero lo más grave fue la demanda de la corporación Honeywell que se sintió perjudicada por el lanzamiento de esa sistema de autoenfoque que ellos consideraban que eran un copia de una de sus patentes. Después de varios años de litigio los japoneses fueron condenadados apagar casi 128 millones de dólares. La broma le salió muy cara.


Muchas veces la historia es cruel y esta empresa fundada en 1928 en Osaka y que fue capaz de fabricar la primera cámara en Japón se vio superada por la era digital, como le ha pasado a otro de los grandes: Kodak.


Sin embargo, no hay que lamentarse y, aún hoy, es posible encontrar la mayor parte de los primeros modelos AF de Minolta a precios razonables. En mi caso se trata de una de las versiones para el mercado de EE.UU y funciona correctamente.


(*) Txema Ruiz es periodista especializado en fotografía y economía @txemaruiz



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