Y “El hombre en el castillo” llegó a la pantalla…

La exitosa versión televisiva de El hombre en el castillo estrenada por Amazon Prime satisface un deseo largamente acariciado por los aficionados a la ciencia ficción en general y al escritor Philip K. Dick en particular, al ver por fin adaptada la más notable ucronía escrita sobre la II Guerra Mundial.

The man in the high castle es el título original de la novela que Dick publicó el 1 de enero de 1962 y que indaga en lo que hubiera sucedido en el mundo si las fuerzas del Eje hubieran ganado el conflicto más devastador de la historia contemporánea tras el previo asesinato de Franklin Delano Roosevelt en 1933.

La obra está ambientada en el año 1960, quince años más tarde del final de una guerra en la que finalmente no participó EE.UU., lo que ayudó a la derrota de los Aliados y, tras ella, a una ocupación de la costa oeste por parte del ejército imperial japonés, mientras que el este del país fue invadido por el III Reich: sólo una franja intermedia a lo largo de las Montañas Rocosas queda como zona neutral entre los dos vencedores, en un panorama en el que la Italia del Duce brilla por su ausencia.

Alemania gana al final gracias a la bomba atómica y además despliega un apabullante catálogo de nuevas tecnologías que incluyen la televisión, el plástico y la exploración del espacio… Sin embargo, Adolf Hitler no puede disfrutar de su victoria pues una sífilis cerebral le ha dejado incapacitado para ejercer el liderazgo nacionalsocialista y ha sido sustituido por su antiguo secretario Martin Bormann, aunque las luchas internas de poder se suceden para apoderarse del gobierno en Berlín.

En el momento en el que se desarrolla la novela, Alemania y Japón se encuentran inmersos en una “guerra fría” bajo la amenaza secreta de algunos altos mandos nacionalsocialistas que desean lanzar un ataque nuclear por sorpresa contra Japón para consolidar su dominio mundial.

Quizá lo más interesante de esta ucronía sea la existencia de un misterioso libro titulado “La langosta se ha posado”, escrito por Hawthorne Abdensen, en el que se describe un mundo alternativo: una ucronía dentro de la ucronía, donde el Eje perdió la guerra pero en el que el gran país emergente es una Inglaterra imperial liderada por Winston Churchill que acaba derrotando económicamente a EE.UU. y al fin se alza como única superpotencia mundial.

El libro de Abdensen está prohibido por las autoridades pero es un gran aliciente para la endeble resistencia y su autor es el “hombre en el castillo” al que buscan varios de los protagonistas.

Esta novela está considerada como uno de los grandes clásicos de la literatura de ciencia ficción de todos los tiempos e incluso como la que definió el subgénero de la ucronía: no sólo ganó un Premio Hugo en EE.UU. sino que aupó a Dick a la primera fila de autores del fantástico.

Nadie se había atrevido a adaptarla todavía al cine pero, en su apuesta por colocarse en primera línea de la industria de contenidos, Amazon Prime se planteó la posibilidad de convertir la obra en serie de televisión y buscó la opinión de sus usuarios presentado un episodio piloto que se convirtió en el más visto de todos los ofrecidos durante la historia de esta compañía nacida en 2010.

Este apoyo le decidió a apoyar el rodaje de una primera temporada de diez capítulos que se estrenó el pasado 20 de noviembre y ha sido muy bien recibida por el fandom, gracias a la producción ejecutiva de Ridley Scott -el autor de Blade Runner, la más famosa de las adaptaciones de un libro de Dick-, la versión en guión de Frank Spotnitz -conocido por su trabajo en Expediente X– y un reparto encabezado por Rufus Sewell, Alexa Davalos y Luke Kleintank.

En la serie televisiva, Joe Blake vive en la costa este: es un joven que quiere sumarse a la frágil resistencia en una Nueva York donde se han fundido los valores tradicionales norteamericanos y alemanes y donde el ciudadano medio puede vivir muy a gusto…, siempre que no tenga parientes judíos o se involucre en actividades políticas prohibidas: de hecho, el documental que ven algunos personajes al comienzo del primer episodio es muy similar a los que promocionaban el american way of life en la época real, con la única diferencia de que la bandera de las barras y estrellas ha sido sustituida por las barras y la esvástica.

En cuanto a Juliana Crane, vive en la costa oeste: en un San Francisco que ha sido invadido por la cultura nipona y al que se ha acomodado tan bien que incluso se dedica a aprender aikido con maestros japoneses; será su medio hermana la que le abra los ojos a una realidad alternativa, aunque en la serie el libro de Abdensen es sustituido por una serie de películas que muestran la victoria de los Aliados.

Con un cuidado diseño de producción, sólo se le puede poner un “pero” al aspecto visual de la serie -en realidad, el mismo que a todas las películas de ciencia ficción que tratan este tema y que suele pasar inadvertido- y es el hecho de que los uniformes, armas y equipos de alemanes y japoneses siguen siendo los mismos de los años 40, cuando la acción se desarrolla casi dos decenios más tarde…, cuando de una Alemania con los abrumadores desarrollos tecnológicos descritos en la obra se hubiera esperado algo más novedoso que los clásicos abrigos de cuero y uniformes pardos, máxime cuando en la vida real hubo una gran evolución en este ámbito.

Al éxito de audiencia contribuyó también la polémica creada por la campaña publicitaria de Amazon que decoró varios vagones del metro neoyorquino en la línea de Grand Central a Times Square con publicidad de la serie y hasta “tapizó” los asientos con la bandera imperial japonesa -aunque los rayos eran de color azul en lugar de rojo- y la bandera “adaptada” de Estados Unidos -en la cual, en lugar de estrellas o esvásticas, se incluía el águila imperial alemana-.

Las protestas contra esta campaña, a las que se sumó el propio alcalde Bill de Blasio, forzó a la Metropolitan Transportation Authority -las autoridades del transporte en la Gran Manzana- a retirar todos los soportes publicitarios en cuestión de horas.

Con la adaptación de El hombre en el castillo, las expectativas del fandom se han volcado hacia otro de sus grandes textos, Ubik, cuyos derechos fueron adquiridos en 2008 por la productora francesa Celluloid Dreams para ser también adaptado al cine; sin embargo, el cineasta francés Michel Gondry, que estuvo trabajando en esa adaptación en los últimos años, terminó renunciando a lo que anunció que era un libro “brillante” como obra literaria pero para el que confesó no haber sido capaz de encontrar una adaptación “que permita verlo como una película”.

La vida personal de Dick fue muy complicada y profesionalmente cobraba muy poco dinero por sus obras, lo que le llevó a escribir muchas, más de 150 entre novelas y cuentos, para intentar llegar a fin de mes; paradójicamente, nunca tuvo en vida el éxito y reconocimiento que empezó a recibir sólo unos meses después su muerte a raíz del estreno de Blade Runner (1982), la versión de Scott de su ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Aunque la película difiere en algunos aspectos de la novela, se trata de uno de esos casos extraordinarios en los que la visión del cine está a la altura de la de la literatura y cobra vida con independencia de ésta.

Harrison Ford interpretó el mejor Rick Deckard posible y Rutger Hauer no le anduvo a la zaga en su papel de Roy Batty, que le regaló el mejor momento de su carrera con una de las secuencias míticas del género en las que el replicante, moribundo, explica que “he visto cosas que los humanos ni se imaginan… Naves de ataque ardiendo más allá de Orión. He visto rayos C brillando en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser… Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”

Después, los herederos de Dick se han limitado a hacer caja con el brillante arsenal de ideas del autor, que ha sido adaptado sucesivamente con mayor o menor éxito, empezando por ‘Desafío total’ (1990) firmado por Paul Verhoeven, que presentaba su versión del cuento ‘Podemos recordarlo por usted al por mayor’ con Arnold Schwarzenegger en un agradecido papel de héroe marciano, acompañado por una joven Sharon Stone en ascenso que interpreta el papel dual de esposa amantísima/enemiga malísima.

En 1992, el cineasta francés Jerome Boivin adaptó Confesiones de un artista de mierda con el título de Barjo, protagonizada por Hippolyte Girardot, Richard Bohringer y Anne Brochet para contar la historia de un bizarro personaje que debe mudarse de casa con su hermana gemela y su esposa tras provocar un incendio con un experimento científico.

El canadiense Christian Duguay eligió el cuento Segunda variedad para rodar, en 1995, Asesinos cibernéticos con Peter Weller, Jennifer Rubin y Roy Dupius, instalados en el planeta Sirius 6B donde tras una guerra nuclear los científicos han creado los screamer o máquinas de matar que han evolucionado por sí solas.

En 2000 llegó El infiltrado, la adaptación de Gary Fleder del relato Impostor, en el que un científico busca desarrollar un arma para combatir invasores alienígenas, con Gary Sinese, Madeleine Stowe y Vincent D’Onofrio en el reparto.

Ni el mismísimo Steven Spielberg supo resistirse a los encantos de Dick y rodó su adaptación cinematográfica de Minority Report (2002), con Tom Cruise en el papel de un policía encuadrado en una unidad capaz de detener a asesinos que todavía no han consumado el crimen, gracias a una tecnología un tanto mística.

Un año más tarde, el director chino John Woo dirigió a Ben Affleck y Uma Thurman en Paycheck, adaptación de la historia de un científico que padece un complot personal con un importante proyecto tecnológico de fondo.

‘Una mirada a la oscuridad’ también llegó al cine en ‘A scanner darkly’ (2005) de Richard Linklater con Keanu Reeves, Winona Ryder y Rober Downey jr. al frente del cuadro de actores.

El neozelandés Lee Tamahori convirtió El hombre dorado, el relato de un vidente requerido por el FBI para prever un atentado terrorista en Los Angeles, en Next (2007) con Nicolas Cage, Julianne Moore y Jessica Biel.

Finalmente, George Nolfi produjo Destino oculto (2011) con Matt Damon y Emily Blunt, un político y una bailarina que se enfrentan a un misterioso grupo de Agentes del Destino que entorpecen su relación por razones ocultas.

Len Wiseman presentó en 2012 su propia versión de Desafío Total, aunque la cinta, protagonizada por Colin Farrell, no estuvo a la altura de la versión de Verhoeven.

Pero aún quedan muchos textos de Dick por adaptar…

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