Las minas de Almadén 2 (continuación)

En 1151 los cristianos reconquistan la zona por vez primera con un ejército encabezado por Alfonso VII, “el Emperador”, Rey de León y de Castilla, quien ya había considerado el azogue como de monopolio real en las Cortes de Nájera de 1151.

En 1168 el rey Alfonso VIII dona el castillo de Chillón, junto a las minas de Almadén, a la Orden de Calatrava y a los Condes Nuño y Teresa a partes iguales, quedando en la partición Almadén para la Orden.

Minas de Almadén

La zona se encontraba en la frontera entre árabes y cristianos, y por ello considera lo más adecuado ceder su dominio a una orden militar como la de Calatrava. Las minas vuelven a manos árabes tras la histórica batalla de Alarcos de 1195, pero la decisiva batalla de las Navas de Tolosa de 1212 devolverá definitivamente la zona a manos cristianas.

Fernando III, “el Santo” cede en Sevilla en 1249 de nuevo a la Orden de Calatrava la mitad de “la mina de argento vivo (mercurio) de Chillón, llamada vulgarmente Almadén, la cual había de beneficiarse a medias por dicho señor rey y el gran maestre (de la Orden), previniéndose además, que, finado (agotado) el pozo o mina de donde se sacaba el azogue, pudiese abrir otro nuevo”, y es en 1282 cuando el rey Sancho IV dona la otra mitad de la mina a la citada Orden.

“Tengo por bien que (el maestre y frailes) puedan hacer bermellón del argento vivo de las sus minas”.

Pruebas físicas de la explotación de la mina son unas monedas del rey Sancho IV que se encontraron a finales del siglo XVIII en los cimientos de un horno antiguo cerca de la mina del Castillo, una carta fechada en 1299 del rey Fernando IV de Castilla al Maestre de la Orden de Calatrava en la que le mandaba pagar al Arzobispo de Toledo el diezmo (o impuesto del diez por ciento) de la renta del argento vivo de los Almadenes, y el privilegio del rey Alfonso XI dado en 1313 para que no se sacara azogue de Almadén sin el permiso del maestre de Calatrava.

Parece que durante los primeros años la Orden explotó la mina y comercializó los productos directamente, luego acordó que la explotación se llevase a cabo por particulares mediante acuerdos anuales.

Así se hace en 1313, ajustando el precio de venta a 9 libras el quintal, lo que les supuso en el año 50.000 maravedís. Se tiene noticia de otro acuerdo celebrado en 1348 en Alcalá de Henares para el arrendamiento de los trabajos en los pozos de Almadén por 10 años a 100.000 maradevís anuales.

Uno de los primeros contratos celebrado a primeros del siglo XV fue con la familia Salvago de Génova. En el contrato se cita que la explotación se llevaba a cabo a cielo abierto y con varios pozos.

El arrendamiento pasa entonces a banqueros catalanes y genoveses y así los mercaderes genoveses solicitan al Maestre de la Orden que les ceda 30 moros en invierno y 15 en verano para trabajar en las minas. El arriendo de 1488 a Don Alonso Gutiérrez denomina la mina como “pozos e mina e carcaba, e obra de los dichos almadenes”.

Es en aquella época, en 1417, cuando se le concede la Carta de Privilegio de Villa para tener así una administración propia, fuera de la jurisdicción de la Orden excepto por el pago de los impuestos.

(Continuará)

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