Robert Heinlein, elogio del autor libre y desafiante

Brillante, provocador, innovador y rabiosamente individualista, este año se cumple el 110 aniversario del nacimiento de uno de los grandes gigantes de la literatura de Ciencia Ficción de todos los tiempos: el norteamericano Robert Anson Heinlein, el único escritor del género cuyas novelas atesoran cuatro premios Hugo y un Retro Hugo.

Robert Heinlein


Heinlein nació el 7 de julio de 1907 en Butler, Missouri, aunque poco después se mudó con toda su familia a Kansas City, donde se educó antes de ingresar en la Academia Naval de Estados Unidos en Annapolis, en el área metropolitana de Baltimore, y cuyo lema era Vixi liber et moriar (en latín: He vivido y moriré libre).

Sin duda, esta idea impregnó su alma e influyó en sus textos desde el primer momento ya que su literatura siempre giró en torno a las responsabilidades y los privilegios derivados de la acción individual en el mundo, basada en la libertad personal, muy al estilo de los pioneros norteamericanos del Lejano Oeste.

Una de sus citas más conocidas, de su novela Tiempo para amar, escrita en 1973, lo explica con rotunda claridad: “un ser humano debe ser capaz de cambiar pañales, planear invasiones, sacrificar cerdos, gobernar barcos, diseñar edificios, escribir sonetos, contabilizar saldos, construir paredes, tratar fracturas, dar consuelo a moribundos, recibir órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar solo, resolver ecuaciones, analizar problemas nuevos, palear estiércol, programar ordenadores, cocinar bien, luchar con eficacia, morir con gallardía. La especialización es para los insectos”.

Heinlein se graduó como ingeniero mecánico de la Armada y su primer destino fue el Lady Lex o, si hay que hacer caso a su nombre oficial, el USS Lexington, el segundo portaaviones estadounidense de esta clase tras su gemelo el USS Saratoga, donde sirvió como operador de radio.

Sin embargo, con 27 años de edad contrajo tuberculosis pulmonar y fue dado de baja con el grado de teniente y una pensión militar tan pequeña que se vio obligado a probar en distintas actividades profesionales para poder ganarse la vida.

Intentó vivir como escultor, minero e incluso candidato del Partido Demócrata, pero lo único que realmente le salió bien -para fortuna de sus lectores- fue la literatura, una actividad a la que había dedicado parte de sus ratos libres pero que nunca antes había pensado rentabilizar económicamente.



La línea de la vida


Así, escribió en 1938 su primer relato profesional: La línea de la vida, que quiso presentar al concurso de una revista –Thrilling Wonder Stories– pero al final envió a otra –Astounding Science Fiction– porque le pagaba más dinero por publicarla que el que ganaría con la primera.

Sus cuentos tuvieron éxito desde un principio, pues supo modernizar y dignificar el género y encaminarlo hacia una etapa especialmente brillante; de hecho, fue el primer escritor de Ciencia Ficción capaz de ganarse la vida sólo con lo que escribía e incluso llegó a emplear varios seudónimos para publicar más de un relato por número en las revistas que compraban sus historias.

Cuando se encontraba en pleno despegue como autor tuvo que hacer un paréntesis por culpa de la Segunda Guerra Mundial, a la que aportó su esfuerzo no como militar -los problemas de salud le acompañaron buena parte de su vida- sino como ingeniero civil en un laboratorio de materiales de la Armada próximo a Filadelfia.

Al finalizar el conflicto, retomó su actividad literaria con la misma buena acogida de público y consiguió ver sus textos publicados incluso en el Saturday Evening Post, la revista de mayor prestigio del momento.

Por entonces, ya acumulaba dos matrimonios fracasados pero, en 1948, contrajo matrimonio de nuevo con Virginia Doris Gerstenfeld, a la que había conocido durante la guerra y que trabajó como su principal colaboradora, con la que vivió felizmente hasta el final de sus días.

Ese mismo año escribió el guión de ‘Destino, la luna’, una película que contribuyó a dar un poco de seriedad científica a las producciones de género en Hollywood, más aficionadas a monstruos gigantes y marcianos de goma.



A partir de entonces, creó algunas de las obras más potentes de la ciencia ficción norteamericana -que, en aquella época, casi equivalía a decir la ciencia ficción mundial- que, con el tiempo, merecerían un sinfín de homenajes.

De hecho, fue el primer autor -y el único masculino, pues Lois McMaster Bujold también lo conseguiría años después- en conseguir cuatro de los legendarios premios Hugo -así llamados en homenaje a Hugo Gernsback, el editor de Amazing Stories, la primera revista íntegramente dedicada a la ciencia ficción-, así como un Retro Hugo -o Hugo Retrospectivo, concedido 50, 75 ó 100 años después de la publicación de libros que, a juicio del jurado, hubieran merecido el galardón si éste hubiera existido entonces-.

Igual que otros grandes del género, fue capaz de prever algunos de los acontecimientos de años siguientes como la amenaza atómica en su cuento Solución incompleta de 1940.

También fue un buen analista social como se puede apreciar en su última novela Viaje más allá del crepúsculo (1987) donde no tiene empacho en retratar unos Estados Unidos donde “los artistas del espectáculo y los atletas profesionales eran confundidos con gente de importancia. Idolatrados y tratados como líderes, se requería sus opiniones para cualquier cosa y ellos se consideraban a sí mismos con idéntica seriedad (…) así que sus opiniones sobre los asuntos internacionales y la política nacional parecían importantes, aunque demostraran ser ignorantes y semianalfabetos cada vez que abrían la boca”.

En ese mismo texto denunciaba el fanatismo religioso en un breve diálogo que deja patente una vez más su característica impronta de libertad personal: “-¡Pero tiene que respetar usted las creencias religiosas de los demás! -Por el amor de Dios, ¿por qué? La estupidez es la estupidez…, la fe no le hace a uno más listo.”

Sus novelas premiadas en vida, cada una de ellas con un Hugo, fueron ‘Estrella doble’, ‘Tropas del espacio’, ‘Forastero en tierra extraña’ y ‘La luna es una cruel amante’, mientras que el Retro Hugo le fue concedido post mortem en 2001 por ‘El granjero de las estrellas’; por cierto que ese mismo año recibió también otro Retro Hugo pero en la categoría de novela corta por ‘El hombre que vendió la Luna’.



Probablemente, su novela más conocida en España -y también la más polémica- sea Tropas del espacio, un vibrante homenaje al soldado de infantería mezclado con la exposición de algunas de sus ideas políticas y sociales y ambientado en una Federación Terrestre del futuro que debe enfrentarse a la amenaza representada por una civilización alienígena cuyos miembros tienen el aspecto de arácnidos gigantes.

Publicada primero por entregas en la revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction y luego como libro -ambas ediciones en 1959-, en su Tierra del futuro Heinlein planteaba la existencia de sólo dos clases sociales, los ciudadanos y los civiles, y cada ciudadano debía elegir a cuál de las dos quería pertenecer.

Aunque todos viven en un sistema democrático, multirracial y multirreligioso, nadie puede acceder al estatus de ciudadano -el único que posee todos los derechos- si previamente no ha servido en sus Fuerzas Armadas durante un mínimo de dos años.

Pensada inicialmente como una novela juvenil, algunas de las reflexiones de los personajes han sido consideradas demasiado maximalistas pese a ser fruto de la experiencia; entre las más criticadas suele citarse la que afirma que “la violencia, la fuerza bruta, ha zanjado más asuntos en la Historia de lo que lo ha hecho cualquier otro factor, y la opinión contraria es pensamiento voluntarista del peor”, aunque Heinlein la explicaba como un hecho constatado por la realidad, más que una opinión personal.

La obra tuvo un éxito espectacular, tanto en nivel de ventas como en traducción a otros idiomas, fue adaptada al cine y al mundo de los videojuegos y creó un subgénero de literatura de Ciencia Ficción militarista.



Esa combinación de boom de ventas -con la envidia subsiguiente de distintos colegas de Heinlein- y la difusión sin pudor de sus propias ideas, en general alejadas de lo que hoy se considera “políticamente correcto”, desató un bochornoso nivel de críticas y ataques personales que continúan a día de hoy contra un libro que ha llegado a ser calificado incluso de fascista.

En 1970, una peritonitis estuvo a punto de terminar con la vida del escritor y, aunque se recuperó, su nivel de producción fue a partir de entonces en descenso tanto en cantidad como en calidad.

El 8 de mayo de 1988 falleció con tranquilidad mientras dormía, víctima de un enfisema pulmonar combinado con los problemas derivados de su quebradiza salud: fue incinerado y sus cenizas, dispersadas desde un buque de guerra sobre el Océano Pacífico.

Durante muchos años, Heinlein ocupó el podio en el triunvirato clásico de autores del género, los llamados Tres Grandes: junto a él estaban Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.

Hoy día, a pesar de su inmensa obra, es un gran desconocido para muchos lectores sobre todo de las nuevas generaciones, algo que seguramente tampoco le importaría gran cosa a tenor de su propia filosofía, pues, como él solía decir: “Yo soy libre, al margen de las normas que me rodean. Si las encuentro soportables, las soporto; si me parecen detestables, las quebranto. Soy libre porque sé que soy moralmente responsable de todo lo que hago.”

 

 
Etiquetado con: ,

10:00

Máster de Periodismo de Agencia

BANNER_I-a-la-carta_cibertienda_300X250

BANNER_I-a-la-carta_cibertienda_300X250

CyT en 60 minutos #CyTen60min

DialogosComunicación_300x125_SmartCity

DialogosComunicación_300x125_SmartCity

verde_gif_300x90

verde_gif_300x90Blogs de ciencia y tecnología

Blogosfera de Ciencia y Tecnología

Información medioambiental
Map

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Login

Registro | Contraseña perdida?