El socavón de la mina del Castillo

El socavón de la mina del Castillo es el acceso más importante de la mina de Almadén del siglo XVIII. Su construcción se inició en 1703 y finalizó en 1706. Comunica la superficie con el pozo de San Andrés, a nivel de planta primera.

Nunca se cerró físicamente este acceso, aunque MAYASA perdió su propiedad hasta se volvió a comprar en el año 2000, cuando se decidió llevar a cabo la recuperación de la mina para el turismo. Desde él se realizaron la mayor parte de las obras, y finalmente quedó como salida de emergencia de las visitas al Parque Minero.

Recinto amurallado


En la entrada del socavón existe un recinto amurallado, perfectamente conservado, donde se conservan los restos de los edificios de oficina, que también se habitaron, la casilla de carretoneros, herrería, carbonera, astillero y almijara. La almijara, junto a la entrada antigua del socavón, está perfectamente conservada. Era el lugar donde el almijarero proporcionaba el aceite que consumían los candiles usados por los mineros para iluminarse.


El socavón tiene accesibles 225 metros, con su trazado casi rectilíneo termina en un hundimiento. Unos metros antes del mismo se encuentra instalada una reja que evita el paso de los visitantes.


mina

Los primeros 23 metros fueron añadidos posteriormente, y son perfectamente visibles desde superficie al tratarse de una falsa galería construida desde el exterior. La primera accesible está situada en el metro 195, a mano izquierda. Es la caña Gitana. Poco después a mano derecha, a 205 metros de la entrada, se encuentra la galería de Levante. Conduce al torno de Castro y es el acceso actual al baritel de San Andrés.



Socavón


El socavón del Castillo se encuentra revestido de mampostería en los hastiales y de ladrillo en el techo. Únicamente, a partir del metro 200, el techo de ladrillo se encuentra sustituido por hormigón. Servía de entrada y salida a los mineros y para extraer el mineral al exterior.


La sección del socavón es mayor que la del socavón del Pozo, pues por él se realizaba la extracción de mineral hasta la superficie por medio de carretones de madera. Los carretones, construidos en madera de álamo, estaban forrados de planchas de hierro por dentro y por fuera y sus ejes también eran metálicos.


Tenían cuatro ruedas y cargados de mineral pesaban unos 350 kilogramos. El socavón presenta una ligera pendiente ascendente desde el exterior al objeto de drenar el agua por gravedad, hecho que se sigue produciendo actualmente, y para facilitar la salida de los carretones. Tenía un canal central de madera sobre el que encajaba una guía que se encontraba en la parte inferior del carro. De esta forma se evitaba que el carro se desplazase hacia el hastial de la galería.


Cuando se extraía el mineral por el pozo de San Andrés entraban 6 forzados con sus 6 carretones, y una vez cargados, salían en fila por el socavón. No había posibilidad de cruzarse, por lo que hasta que no salía el último no podía entrar de nuevo el primero. Llegados al exterior descargaban el mineral en el gran patio que existe desde donde, cargado en carretas o galeras tiradas por mulas o bueyes, llevaban el cinabrio al cerco de fundición para obtener el preciado mercurio.


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