Una quimera genética

¿Qué le parece? ¿Rubia, de ojos azules o morena de ojos verdes? ¿Y a usted, señorita?: ¿Alto, varonil, moreno, ojos azules o rubio, de porte distinguido? En todos los casos se trata de seres libres de enfermedades hereditarias y casi invulnerables ante los ataques virales. Si tiene dinero, no mucho, podrá crear un ejemplar que atienda todos sus cánones de belleza.


Ideal y no tan quimérico como pudiéramos imaginar, pues más pronto de lo que creíamos los seres humanos podrían ser cuerpos mejorados con ingeniería genética que combatirá enfermedades, curará heridas y dará más años de vida.


Mediante esa ingeniería se habrán eliminado las causas genéticas del alzhéimer, el mal de Parkinson, el cáncer y hasta el sida y se habrán encontrado las curas para otros males como el del Ebola y la malaria que en nuestro presente tienen de cabeza a los científicos.



Forma rápida, flexible y barata de modificar el ADN


La llave maestra de este futuro brillante, para algunos, y de terror para otros, ha sido creada por la ingeniería genética que en los últimos cuatro años halló una forma rápida, flexible y barata de modificar el ADN, la cual tiene un largo título que los científicos han reducido al nombre de CRISPR, según sus creadores.




Básicamente la técnica aprovecha el proceso natural que usan las bacterias para defenderse de los virus y su bajo costo permite que cualquier científico con un laboratorio moderno altere genes de plantas y animales haciendo que esas alteraciones sean hereditarias.



Según científicos estadounidenses, británicos y chinos reunidos en Washington en noviembre, este tipo de “edición” genética podría aplicarse en la terapia genética para combatir muchas enfermedades.


Uno de los creadores de CRISPR es el científico chino Feng Zhang, quien asistió a la conferencia durante la cual afirmó de que ésta es “solo la punta del iceberg”.


“CRISPR es un compendio de todos los sistemas que provienen de la naturaleza. Fueron descubiertos mediante una biología básica” los cuales han evolucionado durante miles de millones de años y que usan enzimas que los investigadores pueden usar para editor los genes, según dijo.




Una investigadora trabajando en el laboratorio. EPA/frank May

Una investigadora trabajando en el laboratorio. EPA/frank May


“Si miramos la diversidad de la naturaleza (vemos que) hay muchos otros sistemas que probablemente sean más poderosos. Con ellos estaremos en capacidad de llevar la edición genética humana a muy altos niveles”, afirmó.


Sus afirmaciones coincidieron con un informe publicado por la revista Science, el cual indicó que investigadores del Instituto Broad y del Instituto Tecnológico de Harvard y Massachusetts ya han encontrado una forma de reducir la capacidad de error en la edición genética


Pero, pese a ese informe, de inmediato surgen voces contrarias que recomiendan ir con calma ante la posibilidad de un avance científico tan espectacular y advierten de que es demasiado pronto para manipular el genoma humano y dejar las huellas de esa manipulación a las futuras generaciones.


Y además de las alarmas religiosas que dicen que no debe alterarse lo que Dios ha creado, están las prácticas que señalan que los sistemas biológicos son extremadamente complejos y cambiar los genes humanos pudiese tener consecuencias imprevisibles.



Todavía no entendemos bien el genoma humano


Uno no puede evitar ante esas advertencias traer a la memoria la figura de Frankenstein o la de los clones de Adolfo Hitler descritos en la novela y la película “Los hijos de Brasil” creados para iniciar un Cuarto Reich.




“La incógnita principal es cuándo, si alguna vez, querremos utilizar esta edición para cambiar el genoma humano”, dijo el presidente de la conferencia, David Baltimore, científico del Instituto Tecnológico de California.



Eso de que la posibilidad de que las alteraciones abran paso a cambios en la estructura genética de una persona y de que estos cambios pasen a las siguientes generaciones en un plazo breve es bastante relativa pues el camino aunque se haya desbrozado con el CRISPR es todavía muy azaroso y la meta está muy lejos.




Imagen de la mano de un investigador trabajando

Jennifer Doudna cree que pasarán muchos años antes de que esta tecnología tenga buenos resultados en lo que se refiere al tratamiento de las enfermedades del ser humano y lo mismo ocurre en lo que se refiere al refinamiento de la apariencia humana. EFE


Y eso lo dice Jennifer Doudna, profesora de biología molecular y celular de la Universidad de California, quien es una las creadoras de la técnica.


“Pasarán muchos años antes de que esta tecnología tenga buenos resultados en lo que se refiere al tratamiento de las enfermedades del ser humano y lo mismo ocurre en lo que se refiere al refinamiento de la apariencia humana”, señaló en declaraciones al diario The Washington Post.


“Todavía no entendemos bien el genoma humano, cómo interactúan los genes y cuáles son los que dan origen a ciertas características”, agregó.


Eso significa que me tendré que resignar ante el hecho de que los descendientes de mis hijos no tendrán genes que mejoren su apariencia estética mientras yo espero el destino inevitable de morir víctima del cáncer, el alzhéimer o el mal de Parkinson … si no me mata antes alguno de esos locos que hacen libre uso de las armas de fuego aquí en Estados Unidos.

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