CAMBIO OCEÁNICO

Los bosques de algas kelp en el sur de Australia retroceden 100 kilómetros en 5 años

EFEFUTURO.- Los bosques de kelp, algas pardas de gran tamaño y valor ecológico, del Gran Arrecife Sur de Australia han retrocedido 100 kilómetros en los últimos cinco años, según un estudio de Science que muestra los efectos de la ola de calor en esa región en 2011, combinada con dos décadas de calentamiento oceánico.

<p>El artículo analiza datos recogidos desde 2001 a lo largo de 2.000 kilómetros de costa australiana. En la imagen, bosque de kelp sano. Imagen: Jo

El artículo analiza datos recogidos desde 2001 a lo largo de 2.000 kilómetros de costa australiana. En la imagen, bosque de kelp sano. Imagen: Joan Costa, facilitada por el CSIC.

La investigación está liderada por la Universidad de Western Australia y en ella han participado, entre otros, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- y la Universidad de las Islas Baleares) y el Instituto Ecoaqua de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El artículo analiza datos recogidos desde 2001 a lo largo de 2.000 kilómetros de costa australiana, informa el CSIC.

La investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) Julia Santana explica que el calentamiento de los océanos, y particularmente eventos puntuales como una ola de calor, pueden provocar “cambios importantes en los ecosistemas marinos de manera rápida e irreversible y romper barreras biogeográficas”.

“En este caso, estamos viendo la pérdida de más de 950 kilómetros cuadrados de bosque de kelp, que en lugar de recuperarse tras el fin de la ola de calor, está adquiriendo características de regiones tropicales”, agrega Santana.

Los resultados de este trabajo indican que, cinco años después de la ola de calor, las comunidades de peces, invertebrados y algas propios de estas regiones templadas han cambiado y cada vez se parecen más a comunidades más típicas de zonas tropicales, en las que una mayor presión de herbívoros impide el crecimiento de los bosques de algas y favorece el florecimiento de corales.

Punto de no retorno

Según el CSIC, “el punto de no retorno para los bosques de kelp tras las temperaturas extremas de 2011, se localiza en el paralelo 29° sur: los bosques de kelp situados al norte de esa latitud no han podido recuperarse tras la ola de calor”.

Por el contrario, los investigadores no observaron cambios de esa magnitud al sur de ese punto, donde las temperaturas durante 2011 se mantuvieron mayoritariamente dentro de los rangos de tolerancia del kelp y una mayor distancia de las biozonas tropicales minimizó la llegada de nuevas especies.

Antiguo bosque de kelp tras la pérdida del kelp. Imagen de Scott Bennett facilitada por el CSIC.

Antiguo bosque de kelp tras la pérdida del alga. Imagen de Scott Bennett facilitada por el CSIC.

“La velocidad a la que se está produciendo el calentamiento oceánico está empujando los bosques de kelp hacia el extremo sur de Australia, donde corren riesgo de desaparecer debido, entre otros factores, a las corrientes de superficie que llegan por el norte”, señala por su parte Scott Bennett, investigador del CSIC del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados y autor del artículo.

Si esto llegase a ocurrir, miles de especies endémicas del Gran Arrecife Sur de Australia “correrían un grave peligro” y, al mismo tiempo, tendría importantes efectos negativos en la industria pesquera y en el turismo de la zona, con un valor de aproximadamente diez mil millones de dólares australianos al año, según Bennett. EFEfuturo

La investigación está liderada por la Universidad de Western Australia y en ella han participado, entre otros, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- y la Universidad de las Islas Baleares) y el Instituto Ecoaqua de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El artículo analiza datos recogidos desde 2001 a lo largo de 2.000 kilómetros de costa australiana, informa el CSIC.

La investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) Julia Santana explica que el calentamiento de los océanos, y particularmente eventos puntuales como una ola de calor, pueden provocar “cambios importantes en los ecosistemas marinos de manera rápida e irreversible y romper barreras biogeográficas”.

“En este caso, estamos viendo la pérdida de más de 950 kilómetros cuadrados de bosque de kelp, que en lugar de recuperarse tras el fin de la ola de calor, está adquiriendo características de regiones tropicales”, agrega Santana.

Los resultados de este trabajo indican que, cinco años después de la ola de calor, las comunidades de peces, invertebrados y algas propios de estas regiones templadas han cambiado y cada vez se parecen más a comunidades más típicas de zonas tropicales, en las que una mayor presión de herbívoros impide el crecimiento de los bosques de algas y favorece el florecimiento de corales.

Punto de no retorno

Según el CSIC, “el punto de no retorno para los bosques de kelp tras las temperaturas extremas de 2011, se localiza en el paralelo 29° sur: los bosques de kelp situados al norte de esa latitud no han podido recuperarse tras la ola de calor”.

Por el contrario, los investigadores no observaron cambios de esa magnitud al sur de ese punto, donde las temperaturas durante 2011 se mantuvieron mayoritariamente dentro de los rangos de tolerancia del kelp y una mayor distancia de las biozonas tropicales minimizó la llegada de nuevas especies.

Antiguo bosque de kelp tras la pérdida del kelp. Imagen de Scott Bennett facilitada por el CSIC.

Antiguo bosque de kelp tras la pérdida del alga. Imagen de Scott Bennett facilitada por el CSIC.

“La velocidad a la que se está produciendo el calentamiento oceánico está empujando los bosques de kelp hacia el extremo sur de Australia, donde corren riesgo de desaparecer debido, entre otros factores, a las corrientes de superficie que llegan por el norte”, señala por su parte Scott Bennett, investigador del CSIC del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados y autor del artículo.

Si esto llegase a ocurrir, miles de especies endémicas del Gran Arrecife Sur de Australia “correrían un grave peligro” y, al mismo tiempo, tendría importantes efectos negativos en la industria pesquera y en el turismo de la zona, con un valor de aproximadamente diez mil millones de dólares australianos al año, según Bennett. EFEfuturo

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