INVESTIGACIÓN MEMORIA

Memoria de elefante o… de ratón gracias a la optogenética

EFEFUTURO.- Científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de la Universidad de Harvard han logrado aumentar la memoria de ratones aplicando la optogenética, estimulando con luz unas neuronas concretas de la amígdala cerebral, Tac2, que juegan un papel crucial en la memoria del miedo.

<p>Microfotografía de la amígdala cerebral. En verde se señalan las neuronas Tac2, implicadas en la memoria del miedo. En azul se observa el núcle

Microfotografía de la amígdala cerebral. En verde se señalan las neuronas Tac2, implicadas en la memoria del miedo. En azul se observa el núcleo de las neuronas de la amígdala.

La investigación, que publica hoy la revista “Neuropsychoparhamacology” (grupo Nature), es el primero en el mundo que aplica la técnica de estimulación por luz sobre este tipo específico de neuronas (optogenética).


El trabajo ha permitido descubrir mediante esta técnica nuevos mecanismos sobre los que se podría actuar para tratar desórdenes relacionados con el miedo, como las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno por estrés postraumático.


Raül Andero Galí, investigador Ramón y Cajal del Instituto de Neurociencias de la UAB, donde codirige el grupo “Neurobiología del Estrés y la Adicción”, e investigador de la Universidad de Harvard, ha explicado que la técnica probada en ratones ha consistido en estimular mediante un láser un grupo de neuronas de la amígdala cerebral, llamadas Tac2, previamente convertidas en sensibles a la luz.


Estas neuronas son necesarias para almacenar en la memoria los recuerdos relacionados con el miedo.


Los ratones que recibieron este tratamiento tenían aumentada la memoria a largo plazo, por lo que recordaban más el peligro.


“Nuestro descubrimiento resalta la importancia de las neuronas Tac2 en la regulación del miedo y abre la puerta a nuevas dianas terapéuticas en el tratamiento de desórdenes relacionados con el miedo, como las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno por estrés postraumático. Además, también podría ayudar a encontrar maneras de mejorar la memoria en personas sanas o con problemas de memoria”, según Andero.



Estudio en ratones


Para llegar a estas conclusiones, los investigadores observaron el comportamiento de dos poblaciones de ratones: una sometida a un tratamiento por optogenética y la otra, no.


A ambas se les hacía escuchar un tono y, después, se les aplicaba un estímulo eléctrico desagradable.




Los ratones estimulados por optogenética recordaban a más largo plazo que el tono precedía el estímulo y presentaban una conducta más miedosa cuando escuchaban solo el tono días después.



Las investigaciones publicadas ahora son resultado de más de dos años de trabajo de Raül Andero en el laboratorio de Kerry Ressler, del McLean Hospital en la Universidad de Harvard, y finalizadas en la UAB.


Ressler y Andero patentaron hace dos años un fármaco capaz de modular este tipo de memoria mediante el bloqueo de las neuronas Tac2.


Este fármaco y otras moléculas podrían disminuir las consecuencias emocionales negativas que un evento traumático puede producir en el futuro y minimizar el riesgo de padecer trastornos mentales relacionados con el trauma.


“El siguiente paso será estudiar, a través de la optogenética, cómo se relaciona la amígdala cerebral con otras partes del cerebro, también implicadas en el aprendizaje del miedo”, ha anunciado el investigador. EFEFUTURO

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Publicado en: Ciencia

La investigación, que publica hoy la revista “Neuropsychoparhamacology” (grupo Nature), es el primero en el mundo que aplica la técnica de estimulación por luz sobre este tipo específico de neuronas (optogenética).


El trabajo ha permitido descubrir mediante esta técnica nuevos mecanismos sobre los que se podría actuar para tratar desórdenes relacionados con el miedo, como las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno por estrés postraumático.


Raül Andero Galí, investigador Ramón y Cajal del Instituto de Neurociencias de la UAB, donde codirige el grupo “Neurobiología del Estrés y la Adicción”, e investigador de la Universidad de Harvard, ha explicado que la técnica probada en ratones ha consistido en estimular mediante un láser un grupo de neuronas de la amígdala cerebral, llamadas Tac2, previamente convertidas en sensibles a la luz.


Estas neuronas son necesarias para almacenar en la memoria los recuerdos relacionados con el miedo.


Los ratones que recibieron este tratamiento tenían aumentada la memoria a largo plazo, por lo que recordaban más el peligro.


“Nuestro descubrimiento resalta la importancia de las neuronas Tac2 en la regulación del miedo y abre la puerta a nuevas dianas terapéuticas en el tratamiento de desórdenes relacionados con el miedo, como las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno por estrés postraumático. Además, también podría ayudar a encontrar maneras de mejorar la memoria en personas sanas o con problemas de memoria”, según Andero.



Estudio en ratones


Para llegar a estas conclusiones, los investigadores observaron el comportamiento de dos poblaciones de ratones: una sometida a un tratamiento por optogenética y la otra, no.


A ambas se les hacía escuchar un tono y, después, se les aplicaba un estímulo eléctrico desagradable.




Los ratones estimulados por optogenética recordaban a más largo plazo que el tono precedía el estímulo y presentaban una conducta más miedosa cuando escuchaban solo el tono días después.



Las investigaciones publicadas ahora son resultado de más de dos años de trabajo de Raül Andero en el laboratorio de Kerry Ressler, del McLean Hospital en la Universidad de Harvard, y finalizadas en la UAB.


Ressler y Andero patentaron hace dos años un fármaco capaz de modular este tipo de memoria mediante el bloqueo de las neuronas Tac2.


Este fármaco y otras moléculas podrían disminuir las consecuencias emocionales negativas que un evento traumático puede producir en el futuro y minimizar el riesgo de padecer trastornos mentales relacionados con el trauma.


“El siguiente paso será estudiar, a través de la optogenética, cómo se relaciona la amígdala cerebral con otras partes del cerebro, también implicadas en el aprendizaje del miedo”, ha anunciado el investigador. EFEFUTURO

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