CÁNCER ESTÓMAGO

Logran revertir en ratones un cáncer familiar muy agresivo de estómago con clorhídrico

EFEFUTURO.- En los carcinoides gástricos hay un tipo muy raro y agresivo para el que no hay tratamiento más allá de la extirpación del estómago. Ahora, un equipo de científicos ha hallado por primera vez un gen mutado vinculado a este tumor y ha logrado en ratones revertir los síntomas con pequeñas dosis de clorhídrico.

<p>Imagen de archivo. EFE/Toni Garriga.</p>

Imagen de archivo. EFE/Toni Garriga.

Los responsables de este trabajo son Javier Benítez, director del Programa de Genética del Cáncer Humano del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Oriol Calvete, investigador de su grupo y el resto del equipo, quienes desde hace años centran sus investigaciones en tratar de identificar genes que pudieran estar detrás de cánceres muy raros, como éste de estómago.

En concreto, los científicos han hecho sus investigaciones con una familia de Palma de Mallorca -remitida por un médico de la isla- en la que dos primos se cruzaron y tuvieron diez hijos, de los que cinco tienen este tumor y a los que hubo que extirpar el estómago.

El gen ATP4a alterado


Los científicos secuenciaron sus exomas -la parte del genoma que codifica para las proteínas- e identificaron una alteración en un gen (ATP4a) que podría causar la enfermedad y cuya proteína se localiza en el estómago: su función es mantener la acidificación del estómago.

Javier Benítez, director del Programa de Genética del Cáncer Humano del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Imagen facilitada por este centro.

Javier Benítez, director del Programa de Genética del Cáncer Humano del CNIO. Imagen facilitada por este centro.



Este gen, en personas sanas, es el encargado de liberar hidrógeno, que al unirse al cloro en el estómago produce clorhídrico, clave en la acidificación (se estima que los jugos gástricos contienen aproximadamente el 3 % de ácido clorhídrico).

El estómago tiene un componente muy ácido para degradar los alimentos, si el gen está alterado no es capaz de hacer esta función.

Cuando esto ocurre, como en estas cinco personas, aparecen diferentes complicaciones, como una anemia ferropénica severa, y poco a poco las células que recubren el epitelio del estómago se van malignizando, lo que provoca el cáncer.

Benítez y su grupo crearon para corroborar sus hallazgos en torno a ATP4a un ratón con la misma mutación en este gen y vieron que en el animal se reproducían exactamente los mismos síntomas que en humanos.

Entonces fue cuando se plantearon que si el problema era que éstos no generaban clorhídrico y por tanto acidificación, una de las posibles soluciones pasaba por acidificar el estómago de forma exógena, es decir, hacer beber a los ratones ese ácido.

Solución de agua y clorhídrico


Así, los científicos hicieron una solución de agua y clorhídrico (al 3 %) y se la dieron a los animales desde su nacimiento: “les empezamos a dar agua con una concentración muy baja de ácido clorhídrico, para garantizar que el resto de órganos no sufrieran”, señala Benítez, quien asegura que al poco tiempo observaron cómo no aparecían alteraciones bioquímicas y estomacales.
Los investigadores repitieron el experimento pero esta vez con ratones de seis meses y constataron prácticamente lo mismo: “aunque no al cien por cien, sí vimos que remitían los efectos (células malignas), aumentaba la acidificación y desaparecía la anemia”.

Ahora, están centrados en examinar genéticamente más casos de este carcinoide gástrico y ver si ATP4a está también mutado.

Según Benítez, han encontrado otras dos familias, una de Reino Unido y otra del País Vasco, que no presentan mutado el gen ATP4a y tanto su comportamiento bioquímico como clínico es distinto al de la familia de Palma.

Otras dos familias en País Vasco y Reino Unido


Los científicos sospechan que en estos casos -entre esas dos nuevas familias sí hay parecido- el gen mutado sería otro, aunque también implicado en la acidificación; ya han secuenciado el exoma de sus miembros y ahora están empezando a analizar los datos.

En unos meses sabrán de qué alteración genética se trata, según Benítez.

Los resultados de toda esta investigación fueron presentados recientemente en el Congreso Europeo de Genética Humana de Barcelona; la secuenciación del exoma de los miembros de la familia de Palma se publicó a finales de 2015 en la revista Human Molecular Genetics y los experimentos con clorhídrico están en fase de revisión en Disease Models and Mechanisms, por lo que se publicarán en breve.

Para Benítez, este trabajo es importante porque por primera se abre una vía para en un futuro tratar con una terapia “muy sencilla” a personas con este cáncer familiar tan agresivo, en lugar de la extirpación del estómago, que afecta mucho a la calidad de vida. EFEfuturo
Etiquetado con:
Publicado en: Ciencia
Los responsables de este trabajo son Javier Benítez, director del Programa de Genética del Cáncer Humano del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Oriol Calvete, investigador de su grupo y el resto del equipo, quienes desde hace años centran sus investigaciones en tratar de identificar genes que pudieran estar detrás de cánceres muy raros, como éste de estómago.

En concreto, los científicos han hecho sus investigaciones con una familia de Palma de Mallorca -remitida por un médico de la isla- en la que dos primos se cruzaron y tuvieron diez hijos, de los que cinco tienen este tumor y a los que hubo que extirpar el estómago.

El gen ATP4a alterado


Los científicos secuenciaron sus exomas -la parte del genoma que codifica para las proteínas- e identificaron una alteración en un gen (ATP4a) que podría causar la enfermedad y cuya proteína se localiza en el estómago: su función es mantener la acidificación del estómago.

Javier Benítez, director del Programa de Genética del Cáncer Humano del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Imagen facilitada por este centro.

Javier Benítez, director del Programa de Genética del Cáncer Humano del CNIO. Imagen facilitada por este centro.



Este gen, en personas sanas, es el encargado de liberar hidrógeno, que al unirse al cloro en el estómago produce clorhídrico, clave en la acidificación (se estima que los jugos gástricos contienen aproximadamente el 3 % de ácido clorhídrico).

El estómago tiene un componente muy ácido para degradar los alimentos, si el gen está alterado no es capaz de hacer esta función.

Cuando esto ocurre, como en estas cinco personas, aparecen diferentes complicaciones, como una anemia ferropénica severa, y poco a poco las células que recubren el epitelio del estómago se van malignizando, lo que provoca el cáncer.

Benítez y su grupo crearon para corroborar sus hallazgos en torno a ATP4a un ratón con la misma mutación en este gen y vieron que en el animal se reproducían exactamente los mismos síntomas que en humanos.

Entonces fue cuando se plantearon que si el problema era que éstos no generaban clorhídrico y por tanto acidificación, una de las posibles soluciones pasaba por acidificar el estómago de forma exógena, es decir, hacer beber a los ratones ese ácido.

Solución de agua y clorhídrico


Así, los científicos hicieron una solución de agua y clorhídrico (al 3 %) y se la dieron a los animales desde su nacimiento: “les empezamos a dar agua con una concentración muy baja de ácido clorhídrico, para garantizar que el resto de órganos no sufrieran”, señala Benítez, quien asegura que al poco tiempo observaron cómo no aparecían alteraciones bioquímicas y estomacales.
Los investigadores repitieron el experimento pero esta vez con ratones de seis meses y constataron prácticamente lo mismo: “aunque no al cien por cien, sí vimos que remitían los efectos (células malignas), aumentaba la acidificación y desaparecía la anemia”.

Ahora, están centrados en examinar genéticamente más casos de este carcinoide gástrico y ver si ATP4a está también mutado.

Según Benítez, han encontrado otras dos familias, una de Reino Unido y otra del País Vasco, que no presentan mutado el gen ATP4a y tanto su comportamiento bioquímico como clínico es distinto al de la familia de Palma.

Otras dos familias en País Vasco y Reino Unido


Los científicos sospechan que en estos casos -entre esas dos nuevas familias sí hay parecido- el gen mutado sería otro, aunque también implicado en la acidificación; ya han secuenciado el exoma de sus miembros y ahora están empezando a analizar los datos.

En unos meses sabrán de qué alteración genética se trata, según Benítez.

Los resultados de toda esta investigación fueron presentados recientemente en el Congreso Europeo de Genética Humana de Barcelona; la secuenciación del exoma de los miembros de la familia de Palma se publicó a finales de 2015 en la revista Human Molecular Genetics y los experimentos con clorhídrico están en fase de revisión en Disease Models and Mechanisms, por lo que se publicarán en breve.

Para Benítez, este trabajo es importante porque por primera se abre una vía para en un futuro tratar con una terapia “muy sencilla” a personas con este cáncer familiar tan agresivo, en lugar de la extirpación del estómago, que afecta mucho a la calidad de vida. EFEfuturo

RSS Feed desconocido

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Login

Registro | Contraseña perdida?