CÁNCER HEMATOLÓGICO

Constatan la posibilidad de que ocurra cáncer sin mutaciones en el ADN

EFEFUTURO.- Un equipo de científicos españoles ha dado un nuevo paso en el conocimiento de los síndromes mieloproliferativos, un tipo de cáncer hematológico frecuente en personas mayores, y ha descubierto que la deficiencia de una proteína concreta -la AIRAPL- favorece que estos se desarrollen.

<p>Médula ósea de ratones deficientes en la proteína AIRAPL. Imagen facilitada por la Universidad de Oviedo.</p>

Médula ósea de ratones deficientes en la proteína AIRAPL. Imagen facilitada por la Universidad de Oviedo.

Este hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine y que constata la posibilidad de que ocurra cáncer sin mutaciones en el ADN, ha permitido a este grupo de investigadores proponer un nuevo tratamiento para estas enfermedades, el cual ha sido probado con éxito en modelos de ratón y en muestras humanas en el laboratorio.

En concreto, los investigadores, liderados por el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Oviedo Carlos López-Otín, han centrado su estudio en la proteína AIRAPL, que si bien es conocida no lo era hasta ahora su función biológica.

Para llevar a cabo el trabajo, generaron ratones modificados genéticamente deficientes en AIRAPL: “Los ratones deficientes en esta proteína desarrollaron síndromes mieloproliferativos, demostrando la función supresora tumoral de AIRAPL en estas enfermedades hematológicas”, explica López-Otín en una nota de prensa de la Universidad de Oviedo.
Y es que esta proteína actúa de “freno” y evita, por ejemplo, que las células proliferen, se descontrolen como en los cánceres, señala a Efe Fernando G. Osorio, primer firmante de este estudio.

En este sentido, este investigador de la Universidad de Oviedo indica que este trabajo ha permitido demostrar que la proteína AIRAPL regula la ruta molecular del factor de crecimiento IGF-1, implicado tanto en procesos tumorales como en el envejecimiento.

Frenar la actividad celular


Esta ruta molecular (conjunto de proteínas que se van activando en cascada) está relacionada con una gran actividad celular, con una actividad de crecimiento de células y órganos, según García-Osorio.

Si se descontrola, las células pasan a tener una actividad excesiva, como en el cáncer.

En este caso la proteína AIRAPL actúa de freno de IGF-1, ayuda a que no se descontrole: cuando falta la citada proteína esta ruta molecular está continuamente activa, esto es lo que pasa en las células de la médula ósea y es lo que produce estas enfermedades”.

La identificación de este mecanismo abre las puertas a nuevas terapias para el tratamiento de estas patologías.

Fernando G. Osorio y Clara Soria-Valles, dos de los firmantes de este estudio publicado en Nature Medicine.



Según García-Osorio, la administración de inhibidores del receptor de IGF-1 revierte las alteraciones hematológicas de los ratones deficientes en AIRAPL, que se expresa mucho más en sangre que en otros tejidos: “Nuestro trabajo ha permitido identificar nuevos marcadores diagnósticos y dianas terapéuticas”.

Estos inhibidores existen, si bien ninguno aún está en el mercado; es la primera vez que se aplican a trastornos hematopoyéticos.

Es posible generar tumores solo alterando la estabilidad de las proteínas


Para López-Otín, este trabajo proporciona nuevas claves sobre la relación entre los procesos de envejecimiento y cáncer en el sistema hematológico y extiende la idea de que cambios en rutas conservadas evolutivamente, como la de IGF-1, son esenciales en ambos procesos.

El estudio demuestra además que es posible generar tumores simplemente alterando la estabilidad de las proteínas sin necesidad de que las células acumulen mutaciones en su genoma, añade.

Además de la Universidad de Oviedo, participan el Hospital Universitario Central de Asturias, Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, institutos de Investigación Biomédica de Bellvitge y del Hospital 12 de Octubre y Universidad de Cambridge. EFEfuturo
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Publicado en: Ciencia
Este hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine y que constata la posibilidad de que ocurra cáncer sin mutaciones en el ADN, ha permitido a este grupo de investigadores proponer un nuevo tratamiento para estas enfermedades, el cual ha sido probado con éxito en modelos de ratón y en muestras humanas en el laboratorio.

En concreto, los investigadores, liderados por el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Oviedo Carlos López-Otín, han centrado su estudio en la proteína AIRAPL, que si bien es conocida no lo era hasta ahora su función biológica.

Para llevar a cabo el trabajo, generaron ratones modificados genéticamente deficientes en AIRAPL: “Los ratones deficientes en esta proteína desarrollaron síndromes mieloproliferativos, demostrando la función supresora tumoral de AIRAPL en estas enfermedades hematológicas”, explica López-Otín en una nota de prensa de la Universidad de Oviedo.
Y es que esta proteína actúa de “freno” y evita, por ejemplo, que las células proliferen, se descontrolen como en los cánceres, señala a Efe Fernando G. Osorio, primer firmante de este estudio.

En este sentido, este investigador de la Universidad de Oviedo indica que este trabajo ha permitido demostrar que la proteína AIRAPL regula la ruta molecular del factor de crecimiento IGF-1, implicado tanto en procesos tumorales como en el envejecimiento.

Frenar la actividad celular


Esta ruta molecular (conjunto de proteínas que se van activando en cascada) está relacionada con una gran actividad celular, con una actividad de crecimiento de células y órganos, según García-Osorio.

Si se descontrola, las células pasan a tener una actividad excesiva, como en el cáncer.

En este caso la proteína AIRAPL actúa de freno de IGF-1, ayuda a que no se descontrole: cuando falta la citada proteína esta ruta molecular está continuamente activa, esto es lo que pasa en las células de la médula ósea y es lo que produce estas enfermedades”.

La identificación de este mecanismo abre las puertas a nuevas terapias para el tratamiento de estas patologías.

Fernando G. Osorio y Clara Soria-Valles, dos de los firmantes de este estudio publicado en Nature Medicine.



Según García-Osorio, la administración de inhibidores del receptor de IGF-1 revierte las alteraciones hematológicas de los ratones deficientes en AIRAPL, que se expresa mucho más en sangre que en otros tejidos: “Nuestro trabajo ha permitido identificar nuevos marcadores diagnósticos y dianas terapéuticas”.

Estos inhibidores existen, si bien ninguno aún está en el mercado; es la primera vez que se aplican a trastornos hematopoyéticos.

Es posible generar tumores solo alterando la estabilidad de las proteínas


Para López-Otín, este trabajo proporciona nuevas claves sobre la relación entre los procesos de envejecimiento y cáncer en el sistema hematológico y extiende la idea de que cambios en rutas conservadas evolutivamente, como la de IGF-1, son esenciales en ambos procesos.

El estudio demuestra además que es posible generar tumores simplemente alterando la estabilidad de las proteínas sin necesidad de que las células acumulen mutaciones en su genoma, añade.

Además de la Universidad de Oviedo, participan el Hospital Universitario Central de Asturias, Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, institutos de Investigación Biomédica de Bellvitge y del Hospital 12 de Octubre y Universidad de Cambridge. EFEfuturo

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