ESTUDIO GENÉTICO

Los cangrejos de río de la península se dividen en dos grupos genéticos

Efefuturo.- Un estudio genético de 240 ejemplares de cangrejo de río (Austropotamobius pallipes) ha determinado la presencia en la península Ibérica de dos grupos genéticos diferenciados, uno en la zona norte y otro en el centro.

<p>Ejemplar de cangrejo de río. David Gerke.</p>

Ejemplar de cangrejo de río. David Gerke.

La investigación, llevada a cabo por científicas de la Universidad Complutense de Madrid y que hoy publica la revista Organisms Diversity and Evolution, ha logrado estimar el tiempo transcurrido desde la última expansión de la especie, incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con categoría de Vulnerable.

Así, el estudio revela que la presencia de estos crustáceos en los ríos peninsulares se remonta al Pleistoceno Superior, hace unos 25.000 a 50.000 años, y que en la actualidad solo existen mil pequeñas poblaciones, por lo que su protección es primordial.

Las científicas obtuvieron 240 ejemplares de las cuencas de los principales ríos españoles y diez más del río Arno (Italia), como referencia externa, para averiguar si existen lazos genéticos entre las poblaciones de ambos países.

El estudio del ADN de una de las pinzas, que los cangrejos regeneran, “puso de manifiesto una diversidad genética superior a la encontrada en trabajos previos sobre esta especie en España”, afirma Carmen Callejas, investigadora de la UCM.

Además, “la distribución de los ejemplares no es homogénea, sino que refleja un marcado patrón geográfico, con dos grupos genéticos, cada uno de ellos con subestructura genética”, añade la científica Beatriz Matallanas.

Así, se ha identificado el grupo norte, donde, a su vez, se diferencian las poblaciones de los Montes Vascos y las de la Cordillera Cantábrica, y el grupo centro, en el que las poblaciones de la cuenca del Ebro se distinguen del resto.

Poblaciones consanguíneas

Por otro lado, el trabajo ha revelado que la mayoría de las poblaciones ibéricas son de pequeño tamaño y consanguíneas, “probablemente como consecuencia de múltiples y sucesivos cuellos de botella, y en definitiva, de los efectos de la deriva genética”, explica Dolores Ochando.

Las autoras del estudio señalan que hasta los años 70, estos crustáceos se extendían por toda la España caliza y llegaban hasta la provincia de Granada, y aseguran que su garantía de futuro pasa por incluir información genética en los planes de recuperación.

En el estudio, llevado a cabo por el Grupo de Investigación Marcadores Moleculares en Estudios Poblacionales de Especies de Interés Agronómico y Conservacionista, también ha participado el Servicio de Montes y Espacios Naturales de Castilla-La Mancha.

La investigación, llevada a cabo por científicas de la Universidad Complutense de Madrid y que hoy publica la revista Organisms Diversity and Evolution, ha logrado estimar el tiempo transcurrido desde la última expansión de la especie, incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con categoría de Vulnerable.

Así, el estudio revela que la presencia de estos crustáceos en los ríos peninsulares se remonta al Pleistoceno Superior, hace unos 25.000 a 50.000 años, y que en la actualidad solo existen mil pequeñas poblaciones, por lo que su protección es primordial.

Las científicas obtuvieron 240 ejemplares de las cuencas de los principales ríos españoles y diez más del río Arno (Italia), como referencia externa, para averiguar si existen lazos genéticos entre las poblaciones de ambos países.

El estudio del ADN de una de las pinzas, que los cangrejos regeneran, “puso de manifiesto una diversidad genética superior a la encontrada en trabajos previos sobre esta especie en España”, afirma Carmen Callejas, investigadora de la UCM.

Además, “la distribución de los ejemplares no es homogénea, sino que refleja un marcado patrón geográfico, con dos grupos genéticos, cada uno de ellos con subestructura genética”, añade la científica Beatriz Matallanas.

Así, se ha identificado el grupo norte, donde, a su vez, se diferencian las poblaciones de los Montes Vascos y las de la Cordillera Cantábrica, y el grupo centro, en el que las poblaciones de la cuenca del Ebro se distinguen del resto.

Poblaciones consanguíneas

Por otro lado, el trabajo ha revelado que la mayoría de las poblaciones ibéricas son de pequeño tamaño y consanguíneas, “probablemente como consecuencia de múltiples y sucesivos cuellos de botella, y en definitiva, de los efectos de la deriva genética”, explica Dolores Ochando.

Las autoras del estudio señalan que hasta los años 70, estos crustáceos se extendían por toda la España caliza y llegaban hasta la provincia de Granada, y aseguran que su garantía de futuro pasa por incluir información genética en los planes de recuperación.

En el estudio, llevado a cabo por el Grupo de Investigación Marcadores Moleculares en Estudios Poblacionales de Especies de Interés Agronómico y Conservacionista, también ha participado el Servicio de Montes y Espacios Naturales de Castilla-La Mancha.

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