INVESTIGACIÓN MEDICINA

Determinar la causa de muerte en niños y bebés sin necesidad de autopsia

La mayoría de los niños menores de 5 años que fallecen en los países de rentas bajas lo hacen en su casa sin la presencia de un sanitario que determine la causa, una situación que más allá del drama humano que supone, impide que un país pueda aplicar las medidas de prevención necesarias.

<p>Crédito: Andalu Vilasanjuan (Imagen facilitada por ISGlobal).</p>

Crédito: Andalu Vilasanjuan (Imagen facilitada por ISGlobal).

Ahora, un equipo de investigadores del Instituto de Salud Global (ISGlobal) ha validado en niños y bebés un método -que ya probó en adultos- y que permite determinar la causa de una muerte con una precisión similar a la de una autopsia convencional pero con menos personal sanitario y pocos medios.

Los resultados del estudio, en el que también han participado el Hospital Clínic, la Universidad de Barcelona y el Hospital Central de Maputo, se publican en Plos Medicine, en un monográfico dedicado a esta tecnología española que puede ayudar a diseñar políticas de salud basadas en evidencias, no en suposiciones.

“Más que una autopsia, la técnica consiste en tomar muestras de sangre, órganos y líquido cefalorraquídeo con agujas muy finas, eso nos da mucha información sobre las causas del fallecimiento, sobre todo en lugares en los que las muertes son por infección“, explica a Efe la responsable de Salud Materna, Infantil y Reproductiva de ISGlobal y coautora del trabajo, Clara Menéndez.
Aunque en las últimas décadas se han registrado grandes avances en la reducción de la mortalidad infantil, cada año fallecen en todo el mundo tres millones de neonatos (recién nacidos) y seis millones de niños, además de registrarse dos millones de mortinatos (nacidos muertos).

La mayor parte de estas muertes tienen lugar en países en baja renta o renta media en los que las circunstancias, la falta de medios y de profesionales especializados hacen difícil determinar cuál es la causa que su muerte.

Políticas sanitarias basadas en suposiciones


Esta falta de información lleva a estos países a diseñar políticas sanitarias basadas en “suposiciones”.

“Las autopsias tradicionales son complicadas, exigen la presencia de un patólogo, entre otros médicos, son caras, requieren tecnología especializada y además suelen ser rechazadas por las familias, factores que se multiplican en países de baja renta. Por eso se buscan métodos poco invasivos y más fáciles y baratos de ejecutar”, agrega Menéndez.

La investigación ha servido para comparar la fiabilidad de las autopsias mínimamente invasivas y las convencionales y determinar que la concordancia entre ellas es “muy alta”.

En un primer estudio, los investigadores compararon los resultados obtenidos por la técnica MIA con los de una autopsia completa en 18 bebés nacidos muertos y 41 bebés fallecidos poco después de nacer. En ambos casos la “concordancia fue muy alta”.

Casi la mitad de los bebés habían fallecido por “restricción del crecimiento fetal” y el 22 por ciento por enfermedades infecciosas.

Además, uno de cada tres fue afectado de manera indirecta por la infección de VIH materna, un dato especialmente relevante en lugares con alta prevalencia del sida.

En el caso de los recién nacidos, la mayoría de las muertes (un 66%) tuvieron su origen en enfermedades infecciosas.

Tubos de ensayo en un laboratorio. Imagen de archivo. EFE/JORGE DIRKX.

Tubos de ensayo en un laboratorio. Imagen de archivo. EFE/JORGE DIRKX.



En un segundo estudio, se compararon los resultados entre la técnica MIA y las autopsias convencionales en 54 niños de entre 1 y 15 años. La fiabilidad en estos casos llegó al 96% por ciento: el 80% falleció por infecciones y el 13% por tumores malignos.

En ambos trabajos, los análisis se realizaron en hospitales rurales, con enfermeros y matronas ‘entrenados’ para hacerlo, y aunque las muestras se enviaron al hospital de referencia del estudio (el Clínic de Barcelona), “la idea es poder obtener los resultados en el mismo centro de salud”.

La fiabilidad de las autopsias mínimamente invasivas tan solo se reduce cuando el origen de la muerte del niño son las malformaciones congénitas “una dolencia que no se puede prevenir”, mientras que en el caso de las mujeres fueron las hemorragias derivadas del parto y las eclampsias, dos situaciones que no requieren autopsia.

En el futuro, los investigadores preven mejorar la precisión de la técnica y buscar biomarcadores que ayuden a determinar si la causa de muerte de un niño ha sido diarrea, anemia o desnutrición, “difíciles de diagnosticar incluso con autopsias tradicionales”. EFE
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Publicado en: Ciencia
Ahora, un equipo de investigadores del Instituto de Salud Global (ISGlobal) ha validado en niños y bebés un método -que ya probó en adultos- y que permite determinar la causa de una muerte con una precisión similar a la de una autopsia convencional pero con menos personal sanitario y pocos medios.

Los resultados del estudio, en el que también han participado el Hospital Clínic, la Universidad de Barcelona y el Hospital Central de Maputo, se publican en Plos Medicine, en un monográfico dedicado a esta tecnología española que puede ayudar a diseñar políticas de salud basadas en evidencias, no en suposiciones.

“Más que una autopsia, la técnica consiste en tomar muestras de sangre, órganos y líquido cefalorraquídeo con agujas muy finas, eso nos da mucha información sobre las causas del fallecimiento, sobre todo en lugares en los que las muertes son por infección“, explica a Efe la responsable de Salud Materna, Infantil y Reproductiva de ISGlobal y coautora del trabajo, Clara Menéndez.
Aunque en las últimas décadas se han registrado grandes avances en la reducción de la mortalidad infantil, cada año fallecen en todo el mundo tres millones de neonatos (recién nacidos) y seis millones de niños, además de registrarse dos millones de mortinatos (nacidos muertos).

La mayor parte de estas muertes tienen lugar en países en baja renta o renta media en los que las circunstancias, la falta de medios y de profesionales especializados hacen difícil determinar cuál es la causa que su muerte.

Políticas sanitarias basadas en suposiciones


Esta falta de información lleva a estos países a diseñar políticas sanitarias basadas en “suposiciones”.

“Las autopsias tradicionales son complicadas, exigen la presencia de un patólogo, entre otros médicos, son caras, requieren tecnología especializada y además suelen ser rechazadas por las familias, factores que se multiplican en países de baja renta. Por eso se buscan métodos poco invasivos y más fáciles y baratos de ejecutar”, agrega Menéndez.

La investigación ha servido para comparar la fiabilidad de las autopsias mínimamente invasivas y las convencionales y determinar que la concordancia entre ellas es “muy alta”.

En un primer estudio, los investigadores compararon los resultados obtenidos por la técnica MIA con los de una autopsia completa en 18 bebés nacidos muertos y 41 bebés fallecidos poco después de nacer. En ambos casos la “concordancia fue muy alta”.

Casi la mitad de los bebés habían fallecido por “restricción del crecimiento fetal” y el 22 por ciento por enfermedades infecciosas.

Además, uno de cada tres fue afectado de manera indirecta por la infección de VIH materna, un dato especialmente relevante en lugares con alta prevalencia del sida.

En el caso de los recién nacidos, la mayoría de las muertes (un 66%) tuvieron su origen en enfermedades infecciosas.

Tubos de ensayo en un laboratorio. Imagen de archivo. EFE/JORGE DIRKX.

Tubos de ensayo en un laboratorio. Imagen de archivo. EFE/JORGE DIRKX.



En un segundo estudio, se compararon los resultados entre la técnica MIA y las autopsias convencionales en 54 niños de entre 1 y 15 años. La fiabilidad en estos casos llegó al 96% por ciento: el 80% falleció por infecciones y el 13% por tumores malignos.

En ambos trabajos, los análisis se realizaron en hospitales rurales, con enfermeros y matronas ‘entrenados’ para hacerlo, y aunque las muestras se enviaron al hospital de referencia del estudio (el Clínic de Barcelona), “la idea es poder obtener los resultados en el mismo centro de salud”.

La fiabilidad de las autopsias mínimamente invasivas tan solo se reduce cuando el origen de la muerte del niño son las malformaciones congénitas “una dolencia que no se puede prevenir”, mientras que en el caso de las mujeres fueron las hemorragias derivadas del parto y las eclampsias, dos situaciones que no requieren autopsia.

En el futuro, los investigadores preven mejorar la precisión de la técnica y buscar biomarcadores que ayuden a determinar si la causa de muerte de un niño ha sido diarrea, anemia o desnutrición, “difíciles de diagnosticar incluso con autopsias tradicionales”. EFE

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