INVESTIGACIÓN ESTEATOHEPATITIS

En el cerebro podría estar la clave para tratar la enfermedad del hígado graso

EFEFUTURO.- Un equipo internacional de investigadores, con participación española, ha identificado en ratones un mecanismo en el cerebro que abre la puerta al tratamiento de la esteatohepatitis, una enfermedad inducida por la acumulación de grasa en el hígado y acompañada de procesos inflamatorios.

<p> Detalle de un cerebro que se muestra en el Museo de la Evolución Humana. EFE/Santi Otero</p>

Detalle de un cerebro que se muestra en el Museo de la Evolución Humana. EFE/Santi Otero

Esta dolencia está muy asociada a la obesidad, a la diabetes de tipo II o al alcoholismo y puede acabar desencadenando un cáncer de hígado; para la misma “todavía no hay tratamiento”, explica Rubén Nogueiras, de la Universidad de Santiago de Compostela y autor principal del trabajo, que se publica en la revista Hepatology.

El sistema opioide del cerebro es ampliamente conocido por ser capaz de modular el sistema de recompensa de este órgano, lo que lo hace muy influyente en el comportamiento de animales y seres humanos, también en lo relativo a la alimentación, recuerda el CIBEROBN (Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición), centro al que está adscrito Nogueiras.

La clave estaría en el sistema opiode

Basándose en esto, el equipo de investigadores dedujo que “el sistema opioide en el hipotálamo (área del cerebro muy importante para la regulación del peso y la ingesta de comida) también podría controlar el metabolismo energético de otros órganos del cuerpo (la cantidad de energía que consumen)”.

Investigadores implicados en este trabajo. Imagen facilitada por CIBEROBN.

Investigadores implicados en este trabajo. Imagen facilitada por CIBEROBN.

Esta es la novedad del trabajo que ahora se presenta: se demuestra el control que el sistema opioide ejerce sobre el hígado, y se abre la vía para estudiar su influencia en otros tejidos.

El funcionamiento de este sistema opioide en el cerebro es controlado por tres proteínas (receptores). En este trabajo, se muestra por primera vez cómo la acción de impedir el funcionamiento de una de estas tres proteínas (la que se llama kappa) produce una mejora tanto en la inflamación como en la acumulación de lípidos en el hígado.

Esto lo han logrado de dos maneras: usando vectores víricos (virus modificado) que permiten manipular el cerebro de ratones en una región muy concreta, el receptor kappa, e inhibir su expresión, o administrando una molécula muy específica para producir este mismo efecto.

Todo esto es posible porque cerebro e hígado están conectados por el nervio vago, una “autopista” por la que circula la información entre ambos órganos (y también otros) y si se corta, se detiene este paso de información y ya no se observa ninguno de los efectos descritos.

Aunque este nuevo estudio se desarrolló íntegramente en ratones, sus conclusiones, señala Nogueiras, “podrían suponer una nueva ventana en el desarrollo de nuevos fármacos para curar la esteatohepatitis”.

La traslación de estos resultados a humanos, y su viabilidad, puede verse avalada por la reciente aprobación de la Agencia Estadounidense de Regulación de Medicamentos y Alimentos de un fármaco que, bloqueando los tres receptores del sistema opioide, es capaz de reducir el peso en pacientes obesos, según el CIBEROBN. EFEfuturo

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Publicado en: Ciencia

Esta dolencia está muy asociada a la obesidad, a la diabetes de tipo II o al alcoholismo y puede acabar desencadenando un cáncer de hígado; para la misma “todavía no hay tratamiento”, explica Rubén Nogueiras, de la Universidad de Santiago de Compostela y autor principal del trabajo, que se publica en la revista Hepatology.

El sistema opioide del cerebro es ampliamente conocido por ser capaz de modular el sistema de recompensa de este órgano, lo que lo hace muy influyente en el comportamiento de animales y seres humanos, también en lo relativo a la alimentación, recuerda el CIBEROBN (Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición), centro al que está adscrito Nogueiras.

La clave estaría en el sistema opiode

Basándose en esto, el equipo de investigadores dedujo que “el sistema opioide en el hipotálamo (área del cerebro muy importante para la regulación del peso y la ingesta de comida) también podría controlar el metabolismo energético de otros órganos del cuerpo (la cantidad de energía que consumen)”.

Investigadores implicados en este trabajo. Imagen facilitada por CIBEROBN.

Investigadores implicados en este trabajo. Imagen facilitada por CIBEROBN.

Esta es la novedad del trabajo que ahora se presenta: se demuestra el control que el sistema opioide ejerce sobre el hígado, y se abre la vía para estudiar su influencia en otros tejidos.

El funcionamiento de este sistema opioide en el cerebro es controlado por tres proteínas (receptores). En este trabajo, se muestra por primera vez cómo la acción de impedir el funcionamiento de una de estas tres proteínas (la que se llama kappa) produce una mejora tanto en la inflamación como en la acumulación de lípidos en el hígado.

Esto lo han logrado de dos maneras: usando vectores víricos (virus modificado) que permiten manipular el cerebro de ratones en una región muy concreta, el receptor kappa, e inhibir su expresión, o administrando una molécula muy específica para producir este mismo efecto.

Todo esto es posible porque cerebro e hígado están conectados por el nervio vago, una “autopista” por la que circula la información entre ambos órganos (y también otros) y si se corta, se detiene este paso de información y ya no se observa ninguno de los efectos descritos.

Aunque este nuevo estudio se desarrolló íntegramente en ratones, sus conclusiones, señala Nogueiras, “podrían suponer una nueva ventana en el desarrollo de nuevos fármacos para curar la esteatohepatitis”.

La traslación de estos resultados a humanos, y su viabilidad, puede verse avalada por la reciente aprobación de la Agencia Estadounidense de Regulación de Medicamentos y Alimentos de un fármaco que, bloqueando los tres receptores del sistema opioide, es capaz de reducir el peso en pacientes obesos, según el CIBEROBN. EFEfuturo

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