TECNOLOGÍA INCENDIOS

Cuando miles de sensores ‘hablan’ entre sí se atenúa riesgo de incendios

EFEFUTURO.- Como amigos que trabajan estratégicamente en grupo, así funciona la red pionera de hasta 65.000 sensores reconfigurables que se avisan unos a otros en caso de posible incendio forestal, recién puesta a disposición para empresas que quieran usarla tras superar la fase de pruebas con éxito.

<p>EFE</p>

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El grupo B105 Electronic Systems Lab, de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), junto al grupo GIICA de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y la empresa Isdefe, son responsables del desarrollo de esta red de sensores que funcionan esparcidos por el terreno que se busca proteger.

La iniciativa forma parte del proyecto nacional de I+D Prometeo impulsado por el Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), en el que participa un consorcio con quince empresas de distintas disciplinas y otros tantos organismos públicos de investigación de varias universidades españolas.

El objetivo de este proyecto ha sido desarrollar un sistema multidisciplinar con datos captados por diferentes fuentes (satélites, medios aéreos y sensores terrestres) para optimizar las labores de prevención y extinción de los incendios forestales.

La red de sensores “inteligentes” inalámbricos para el terreno es una iniciativa pionera a la hora de favorecer la lucha contra esos fuegos y especialmente su prevención, ha explicado hoy a Efefuturo uno de sus responsables, el profesor Álvaro Araujo, de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPM.

Una de las ventajas de este sistema, recién publicado en la revista “Journal of Sensors”, es el despliegue rápido de tantos sensores a muy bajo coste que posibilita extender sus funcionalidades a cualquier tipo de terreno.

Normalmente otras tecnologías más complejas o costosas suelen estar limitadas en su aplicación a zonas especialmente vulnerables de incendio o parques naturales más protegidos, ha recordado el experto.

Cada sensor busca solo a su mejor compañero

Ha añadido que, una vez esparcidos habitualmente desde el cielo con helicópteros los sensores sobre el terreno, éstos se “reconfiguran” de forma “dinámica” sin ayuda del hombre y buscan solos al mejor compañero o sensor con el que comunicarse de forma “inteligente”.

Los sensores, que caen aleatoriamente en cualquier parte del bosque, “se dejan” ver ante el resto, para localizarse entre ellos y facilitar así su comunicación por radiofrecuencia.

Sus “conversaciones” en tiempo real son posibles incluso en el caso de aquellos sumergidos bajo el agua de un río o lago, y asimismo con los ocultos entre la maleza, ha explicado el experto de la UPM.

Las baterías de los sensores son de larga duración para evitar tener que cambiarlos con frecuencia, y se comunican asimismo en tiempo real con el centro de control en caso de intuir presencia de fuego, a partir de cambios en diversas variables como temperatura, humedad, luminosidad, dirección y velocidad del viento, etc.

En este nodo central se interpreta asimismo información procedente de otras fuentes aparte de la del terreno, como imágenes por satélite, datos climatológicos históricos, entre otros. EFE

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Publicado en: Tecnología

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