CÉLULAS CHIPS

Desarrollan chips capaces de detectar enfermedades desde el interior de la célula viva

EFEFUTURO.- Un equipo de científicos, encabezados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha logrado desarrollar chips miniaturizados capaces de detectar enfermedades desde el interior de la célula viva.

<p>Células epiteliales secretan TyrRS (verdes) que actúa como molécula atractora de macrófagos (magenta). CSIC </p>

Células epiteliales secretan TyrRS (verdes) que actúa como molécula atractora de macrófagos (magenta). CSIC

Los resultados se publican en un artículo en la revista Advanced Materials, en el se describe cómo se ha logrado reducir hasta 1.000 millones de veces el tamaño de los “Planar array chips”, que se emplean habitualmente en el estudio y detección de enfermedades.

Un ejemplo, los “chips de ADN”, con los que se comparan los niveles de expresión de genes entre células sanas y células que están desarrollando la enfermedad.

Los científicos ahora han logrado miniaturizar 1.000 millones de veces este tipo de chips que se utilizan para el análisis simultáneo de diferentes moléculas, informa el CSIC en una nota de prensa.

Los investigadores destacan que al reducir el tamaño de estos dispositivos se pueden introducir en una célula viva, “abriendo la posibilidad a estudios más precisos en el campo de la medicina”.

José Antonio Plaza, científico del CSIC en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona y coordinador del estudio, explica que los dispositivos que se emplean en la actualidad suelen medir unos cinco centímetros y eso obliga a destruir las células para analizar su interior.

Es posible introducirlos en células vivas mediante lipofección

“Sin embargo, al miniaturizar los chips es posible introducirlos en células vivas mediante lipofección, una técnica que consiste en recubrir el dispositivo con una capa de lípidos que se fusiona con la membrana de la célula. De este modo, se pueden monitorizar los cambios que experimenta la célula a lo largo del tiempo sin necesidad de matarla”, aclara este investigador.

Para fabricar estos dispositivos, que están realizados en dióxido de silicio, los expertos se basaron en técnicas empleadas en la industria de chips microelectrónicos y la estampación selectiva de biomoléculas, método en el que la tinta empleada es una disolución de moléculas.

El resultado son chips que, además de permitir el análisis de células sin necesidad de destruirlas, facilitan su estudio individual.

Además del Instituto de Microelectrónica de Barcelona y el Centro de Investigaciones Biológicas, ambos del CSIC, en este trabajo participaron la Universidad de Barcelona y el Instituto de Bioingeniería de Cataluña. EFEfuturo

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Publicado en: Ciencia

Los resultados se publican en un artículo en la revista Advanced Materials, en el se describe cómo se ha logrado reducir hasta 1.000 millones de veces el tamaño de los “Planar array chips”, que se emplean habitualmente en el estudio y detección de enfermedades.

Un ejemplo, los “chips de ADN”, con los que se comparan los niveles de expresión de genes entre células sanas y células que están desarrollando la enfermedad.

Los científicos ahora han logrado miniaturizar 1.000 millones de veces este tipo de chips que se utilizan para el análisis simultáneo de diferentes moléculas, informa el CSIC en una nota de prensa.

Los investigadores destacan que al reducir el tamaño de estos dispositivos se pueden introducir en una célula viva, “abriendo la posibilidad a estudios más precisos en el campo de la medicina”.

José Antonio Plaza, científico del CSIC en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona y coordinador del estudio, explica que los dispositivos que se emplean en la actualidad suelen medir unos cinco centímetros y eso obliga a destruir las células para analizar su interior.

Es posible introducirlos en células vivas mediante lipofección

“Sin embargo, al miniaturizar los chips es posible introducirlos en células vivas mediante lipofección, una técnica que consiste en recubrir el dispositivo con una capa de lípidos que se fusiona con la membrana de la célula. De este modo, se pueden monitorizar los cambios que experimenta la célula a lo largo del tiempo sin necesidad de matarla”, aclara este investigador.

Para fabricar estos dispositivos, que están realizados en dióxido de silicio, los expertos se basaron en técnicas empleadas en la industria de chips microelectrónicos y la estampación selectiva de biomoléculas, método en el que la tinta empleada es una disolución de moléculas.

El resultado son chips que, además de permitir el análisis de células sin necesidad de destruirlas, facilitan su estudio individual.

Además del Instituto de Microelectrónica de Barcelona y el Centro de Investigaciones Biológicas, ambos del CSIC, en este trabajo participaron la Universidad de Barcelona y el Instituto de Bioingeniería de Cataluña. EFEfuturo

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