CONSUMO DROGAS

Consumir droga ‘caníbal’ en la adolescencia favorece la adicción a la cocaína de adulto

El consumo en la adolescencia de la droga sintética MDPV, un potente psicoestimulante conocido como “droga caníbal”, aumenta la vulnerabilidad a la adicción a la cocaína en la edad adulta, según un estudio elaborado con animales de laboratorio por investigadores de la UB y la UPF.

<p>La investigación se ha realizado en ratones. EFE/Cristóbal García</p>

La investigación se ha realizado en ratones. EFE/Cristóbal García

El trabajo, dirigido por la catedrática de Farmacia y Ciencias de la Alimentación e investigadora del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), Elena Escubedo, y la jefa del Grupo de Investigación en Neurobiología del Comportamiento de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), Olga Valverde, ha sido publicado en la revista British Journal of Pharmacology.




El objetivo de la investigación, efectuada con ratones, es prever los factores que potencian los efectos del consumo de cocaína.



Los autores del trabajo han señalado que las drogas de diseño son una nueva generación de sustancias de consumo adictivo que se han popularizado sobre todo entre jóvenes y adolescentes.



Droga ‘caníbal’, efectos superiores a los de la cocaína


La metilendioxipirovalerona (MDPV) es un derivado anfetamínico que se ha extendido como sustancia de abuso y que tiene efectos psicoestimulantes superiores incluso a los de la cocaína, aunque todavía no hay bibliografía científica sobre los efectos en humanos de esta droga sintética, que inhibe la captación de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina.




De izquierda a derecha, los investigadores Olga Valverde y Miguel Àngel Luján, de la Universidad Pompeu Fabra. Imagen facilitada por el centro.

De izquierda a derecha, los investigadores Olga Valverde y Miguel Ángel Luján, de la Universidad Pompeu Fabra. Imagen facilitada por el centro.


El estudio analiza la influencia del consumo de la MDPV en la adolescencia y su impacto en la vulnerabilidad de los adultos ante el consumo de cocaína, dada la similitud de los mecanismos de acción de la MDPV y la cocaína, y los efectos prácticamente permanentes que generan estas sustancias en determinadas áreas cerebrales y en los patrones de respuesta ante estímulos determinados.


Según Escubedo, en la investigación, suministraron MDPV a ratones adolescentes durante siete días.


Tres semanas después de retirarles la sustancia, siendo ya adultos, valoraron su sensibilidad a la cocaína mediante distintos protocolos experimentales, al mismo tiempo que analizaron los cambios producidos en determinadas proteínas asociadas al proceso adictivo.


Constatamos que los animales tratados en la adolescencia con MDPV presentan después unos parámetros de conducta de refuerzo respecto a la cocaína mucho más elevados en comparación con el grupo de control“, ha detallado Escubedo, también miembro del Grupo de Investigación en Neuropsicofarmacología de los Derivados Anfetamínicos de la UB.


“Además -ha añadido-, estos cambios de comportamiento van asociados con alteraciones de la expresión de factores directamente relacionados con la adicción, como el nivel del factor DeltaFosB, que es más de tres veces superior al nivel normal y se mantiene elevado durante tres semanas tras retirar las sustancias adictivas”.


DeltaFosB es un factor de transcripción implicado en la plasticidad neuronal que se expresa en cuadros de adicción.



Edad de inicio en el consumo de drogas


“Como este factor se considera un interruptor molecular de la adicción a la cocaína, consideramos que ésta es la molécula clave que explica buena parte de este fenómeno”, ha destacado Escubedo.


Según Olga Valverde, “aunque el consumo de drogas a cualquier edad puede conducir a la adicción, la nueva investigación muestra que cuanto antes comienza una persona a consumir drogas, más probable es que desarrolle problemas graves posteriormente”.


Por eso, “los esfuerzos deben concentrarse en estudiar las consecuencias de la exposición en la adolescencia a las principales drogas de abuso”, ha advertido Valverde. Efefuturo




De izquierda a derecha, el equipo de la Universidad de Barcelona integrado por los expertos Raúl López-Arnau, Patricia Villegas, Mario Buenrostro y Leticia Duart (banda superior) y Elena Escubedo, Jordi Camarasa y David Pubill (banda inferior). Imagen de la UB.

De izquierda a derecha, el equipo de la Universidad de Barcelona integrado por los expertos Raúl López-Arnau, Patricia Villegas, Mario Buenrostro y Leticia Duart (banda superior) y Elena Escubedo, Jordi Camarasa y David Pubill (banda inferior). Imagen de la UB.

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Publicado en: Ciencia

El trabajo, dirigido por la catedrática de Farmacia y Ciencias de la Alimentación e investigadora del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), Elena Escubedo, y la jefa del Grupo de Investigación en Neurobiología del Comportamiento de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), Olga Valverde, ha sido publicado en la revista British Journal of Pharmacology.




El objetivo de la investigación, efectuada con ratones, es prever los factores que potencian los efectos del consumo de cocaína.



Los autores del trabajo han señalado que las drogas de diseño son una nueva generación de sustancias de consumo adictivo que se han popularizado sobre todo entre jóvenes y adolescentes.



Droga ‘caníbal’, efectos superiores a los de la cocaína


La metilendioxipirovalerona (MDPV) es un derivado anfetamínico que se ha extendido como sustancia de abuso y que tiene efectos psicoestimulantes superiores incluso a los de la cocaína, aunque todavía no hay bibliografía científica sobre los efectos en humanos de esta droga sintética, que inhibe la captación de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina.




De izquierda a derecha, los investigadores Olga Valverde y Miguel Àngel Luján, de la Universidad Pompeu Fabra. Imagen facilitada por el centro.

De izquierda a derecha, los investigadores Olga Valverde y Miguel Ángel Luján, de la Universidad Pompeu Fabra. Imagen facilitada por el centro.


El estudio analiza la influencia del consumo de la MDPV en la adolescencia y su impacto en la vulnerabilidad de los adultos ante el consumo de cocaína, dada la similitud de los mecanismos de acción de la MDPV y la cocaína, y los efectos prácticamente permanentes que generan estas sustancias en determinadas áreas cerebrales y en los patrones de respuesta ante estímulos determinados.


Según Escubedo, en la investigación, suministraron MDPV a ratones adolescentes durante siete días.


Tres semanas después de retirarles la sustancia, siendo ya adultos, valoraron su sensibilidad a la cocaína mediante distintos protocolos experimentales, al mismo tiempo que analizaron los cambios producidos en determinadas proteínas asociadas al proceso adictivo.


Constatamos que los animales tratados en la adolescencia con MDPV presentan después unos parámetros de conducta de refuerzo respecto a la cocaína mucho más elevados en comparación con el grupo de control“, ha detallado Escubedo, también miembro del Grupo de Investigación en Neuropsicofarmacología de los Derivados Anfetamínicos de la UB.


“Además -ha añadido-, estos cambios de comportamiento van asociados con alteraciones de la expresión de factores directamente relacionados con la adicción, como el nivel del factor DeltaFosB, que es más de tres veces superior al nivel normal y se mantiene elevado durante tres semanas tras retirar las sustancias adictivas”.


DeltaFosB es un factor de transcripción implicado en la plasticidad neuronal que se expresa en cuadros de adicción.



Edad de inicio en el consumo de drogas


“Como este factor se considera un interruptor molecular de la adicción a la cocaína, consideramos que ésta es la molécula clave que explica buena parte de este fenómeno”, ha destacado Escubedo.


Según Olga Valverde, “aunque el consumo de drogas a cualquier edad puede conducir a la adicción, la nueva investigación muestra que cuanto antes comienza una persona a consumir drogas, más probable es que desarrolle problemas graves posteriormente”.


Por eso, “los esfuerzos deben concentrarse en estudiar las consecuencias de la exposición en la adolescencia a las principales drogas de abuso”, ha advertido Valverde. Efefuturo




De izquierda a derecha, el equipo de la Universidad de Barcelona integrado por los expertos Raúl López-Arnau, Patricia Villegas, Mario Buenrostro y Leticia Duart (banda superior) y Elena Escubedo, Jordi Camarasa y David Pubill (banda inferior). Imagen de la UB.

De izquierda a derecha, el equipo de la Universidad de Barcelona integrado por los expertos Raúl López-Arnau, Patricia Villegas, Mario Buenrostro y Leticia Duart (banda superior) y Elena Escubedo, Jordi Camarasa y David Pubill (banda inferior). Imagen de la UB.

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