PARÁSITOS MARINOS

España estrena el primer biobanco del mundo de muestras de parásitos marinos

El Centro Tecnológico del Mar (Cetmar) de Vigo acoge desde hoy, a iniciativa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el primer biobanco del mundo de recogida, almacenaje y distribución de muestras de parásitos marinos y biomoléculas asociadas como, por ejemplo, el anisakis.

España estrena el primer biobanco del mundo de muestras de parásitos marinos

La puesta en marcha de este biobanco se enmarca en el proyecto “Parasite” para el análisis del impacto sanitario y comercial del anisakis en especies marinas que forman parte de la cadena alimenticia, y la validación de las herramientas para la mitigación de sus efectos.

Serán objeto de estudio diez especies comerciales representativas de casi todas las áreas de pesca de la UE, además de otras importadas de Asia, con el propósito de incrementar la confianza del consumidor mediante garantías de altos estándares de calidad y mejorar las políticas comunitarias de seguridad alimentaria.

Financiado con fondos del Séptimo Programa Marco de I+D de la UE, el proyecto “Parasite” integra a instituciones de investigación europeas y asiáticas (China, Filipinas y Vietnam) y a pymes del sector extractor y transformador, al objeto de trasladar la evidencia científica sobre la materia a la industria pesquera.

Ángel González, responsable del biobanco de Vigo, explica en una nota del CSIC que en los últimos años se ha avanzado mucho en el diagnóstico de las parasitosis presentes en los stock explotados y en los productos derivados, pero es necesario continuar indagando para mitigar su impacto.

Para ello, ve fundamental la puesta en marcha de este biobanco, cuyo objetivo no es simplemente almacenar, sino compartir material biológico e información “con garantías totales de calidad”.

El biobanco consta de un nodo central, con sede en Vigo, que es el encargado de administrar y gestionar las muestras, y tres subnodos en Bergen (Noruega), Roma y Madrid.

Cada uno de los nodos recibirá ejemplares de diferentes especies marinas de interés comercial y analizará el impacto de algunas especies de parásitos para proponer medidas de mejora en la salubridad del producto y el medio ambiente y reducir su impacto.

Además de los datos, las muestras físicas se almacenarán en ultracongeladores de bioseguridad, para garantizar en todo momento la trazabilidad de las mismas.

En la presentación del proyecto “Parasite” el pasado mes de febrero, su coordinador, Santiago Pascual, indicó que ciertas “alarmas sociales” por la presencia de parásitos en productos pesqueros impulsaron su desarrollo, para “conocer la dimensión” del problema y habilitar herramientas “útiles” de gestión.

Pascual hizo entonces hincapié en que la prevalencia de alergia al anisakis es “relativamente baja” en comparación con otras dolencias -en Galicia, es de apenas el 0,2 % de la población-, y recalcó que no por comer pescado o marisco con parásitos se va a desarrollar una alergia.

El investigador del CSIC subrayó la importancia de “dimensionar” la problemática de la presencia de parásitos en productos de consumo, y así cambiar las “alarmas sociales” por “alertas”. EFE

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Publicado en: Ciencia

La puesta en marcha de este biobanco se enmarca en el proyecto “Parasite” para el análisis del impacto sanitario y comercial del anisakis en especies marinas que forman parte de la cadena alimenticia, y la validación de las herramientas para la mitigación de sus efectos.

Serán objeto de estudio diez especies comerciales representativas de casi todas las áreas de pesca de la UE, además de otras importadas de Asia, con el propósito de incrementar la confianza del consumidor mediante garantías de altos estándares de calidad y mejorar las políticas comunitarias de seguridad alimentaria.

Financiado con fondos del Séptimo Programa Marco de I+D de la UE, el proyecto “Parasite” integra a instituciones de investigación europeas y asiáticas (China, Filipinas y Vietnam) y a pymes del sector extractor y transformador, al objeto de trasladar la evidencia científica sobre la materia a la industria pesquera.

Ángel González, responsable del biobanco de Vigo, explica en una nota del CSIC que en los últimos años se ha avanzado mucho en el diagnóstico de las parasitosis presentes en los stock explotados y en los productos derivados, pero es necesario continuar indagando para mitigar su impacto.

Para ello, ve fundamental la puesta en marcha de este biobanco, cuyo objetivo no es simplemente almacenar, sino compartir material biológico e información “con garantías totales de calidad”.

El biobanco consta de un nodo central, con sede en Vigo, que es el encargado de administrar y gestionar las muestras, y tres subnodos en Bergen (Noruega), Roma y Madrid.

Cada uno de los nodos recibirá ejemplares de diferentes especies marinas de interés comercial y analizará el impacto de algunas especies de parásitos para proponer medidas de mejora en la salubridad del producto y el medio ambiente y reducir su impacto.

Además de los datos, las muestras físicas se almacenarán en ultracongeladores de bioseguridad, para garantizar en todo momento la trazabilidad de las mismas.

En la presentación del proyecto “Parasite” el pasado mes de febrero, su coordinador, Santiago Pascual, indicó que ciertas “alarmas sociales” por la presencia de parásitos en productos pesqueros impulsaron su desarrollo, para “conocer la dimensión” del problema y habilitar herramientas “útiles” de gestión.

Pascual hizo entonces hincapié en que la prevalencia de alergia al anisakis es “relativamente baja” en comparación con otras dolencias -en Galicia, es de apenas el 0,2 % de la población-, y recalcó que no por comer pescado o marisco con parásitos se va a desarrollar una alergia.

El investigador del CSIC subrayó la importancia de “dimensionar” la problemática de la presencia de parásitos en productos de consumo, y así cambiar las “alarmas sociales” por “alertas”. EFE

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