CIENCIA LIBRO

Antonio Martínez Ron: “se estima que el cerebro dedica una de cada tres neuronas al sistema visual”

Efefuturo.- El cerebro “dedica una de cada tres neuronas al buen funcionamiento del sistema visual”, pese a lo cual “nuestra visión nos engaña”, ha asegurado en entrevista a Efe el periodista y divulgador científico Antonio Martínez Ron, que acaba de publicar “El ojo desnudo” (Crítica).

<p>El periodista y divulgador científico Antonio Martínez Ron. Crédito: Jose Oliva</p>

El periodista y divulgador científico Antonio Martínez Ron. Crédito: Jose Oliva

El sentido de la visión “es clave para entender el mundo, es el sentido más determinante y por ello ocupa tantos recursos a nivel cerebral”, aunque la “cantidad exacta” no está definida.

Éste es el motivo, precisamente, por el cual cerramos los ojos en los momentos en los que necesitamos concentrarnos, ya que al dejar de ver “estamos liberando una gran parte de recursos de nuestro cerebro” para dedicarlos a razonar o reflexionar.

Sin embargo, “la realidad es muy compleja y nuestros ojos nos engañan al darnos por hecho cosas que a veces no lo son”, advierte Martínez Ron al explicar que lo que vemos es “sólo una pequeña parte del espectro electromagnético”.

Trampas visuales

Las trampas visuales han sido objeto de estudio de científicos de todas las épocas que con sus sucesivos instrumentos “trataron de dilucidar qué es lo que existe de verdad, más allá de lo que cree ver el propio ojo”.

En algunos casos esta investigación se convirtió en una “obsesión”, tal y como plasmó el griego Aristóteles en su libro “Metafísica” al referirse a la vista como “el preferido por encima del resto de sentidos”.

Sistema visual

Multitud de científicos han trabajado en este campo, incluyendo al francés René Descartes, el británico Helkiah Crooke o el español Santiago Ramón y Cajal.

“Es difícil destacar alguno de ellos como más importante que los demás en este tipo de estudios”, asegura este divulgador, porque “el conocimiento del ojo es la suma de muchas aportaciones”, aunque su favorito es el alemán Johannes Kepler.

“Es el que me parece más interesante porque fue un pionero en la comprensión del ojo” al descubrir cómo funcionaba la óptica del globo ocular y cómo se forma la imagen al revés en el fondo de la retina.

“Éste es el primer avance significativo desde el punto de vista científico para descubrir que, en el fondo, la visión es una reconstrucción de la realidad por parte del cerebro”, concluye.

Documentación y futuro visual

Durante el trabajo de documentación para la elaboración de este libro, “que está lleno de historias inéditas que estaban escondidas en algún cajón pese a existir un hilo conductor que no es muy habitual en el mundo de la ciencia”, Martínez Ron tuvo oportunidad de visitar la biblioteca de Manchester donde todavía se conservan los ojos de John Dalton.

En un principio, este científico pensó que la causa de su percepción alterada de los colores se debía a que su humor vítreo -el líquido que llena el globo ocular- era de color azul por algún motivo y pidió que, una vez falleciera, se los extirparan y analizaran para comprobarlo.

Su amigo, el médico Joseph Ramson, cumplió su voluntad y descubrió que Dalton estaba equivocado en este punto, ya que su humor vítreo era transparente, como el de cualquier persona normal; sólo años más tarde un grupo de investigadores comprobó que la verdadera razón de su forma particular de ver era una mutación en el gen de uno de sus conos.

Hoy día, la ciencia “ha conseguido trascender nuestros propios ojos al diseñar instrumentos que ven mucho más allá: el espectro infrarrojo, el utravioleta, los rayos X, los gamma…, incluso las ondas gravitacionales“.

Aún más, “estamos empezando a fabricar nuestros propios ojos con tecnologías que permiten que personas con algunos tipos de ceguera ya puedan recuperar, aunque parcialmente, la vista” y en los próximos años “estoy seguro de que podremos crear ojos biónicos que simularán con bastante aproximación la forma natural de la visión”. Efefuturo

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Publicado en: Ciencia

El sentido de la visión “es clave para entender el mundo, es el sentido más determinante y por ello ocupa tantos recursos a nivel cerebral”, aunque la “cantidad exacta” no está definida.

Éste es el motivo, precisamente, por el cual cerramos los ojos en los momentos en los que necesitamos concentrarnos, ya que al dejar de ver “estamos liberando una gran parte de recursos de nuestro cerebro” para dedicarlos a razonar o reflexionar.

Sin embargo, “la realidad es muy compleja y nuestros ojos nos engañan al darnos por hecho cosas que a veces no lo son”, advierte Martínez Ron al explicar que lo que vemos es “sólo una pequeña parte del espectro electromagnético”.

Trampas visuales

Las trampas visuales han sido objeto de estudio de científicos de todas las épocas que con sus sucesivos instrumentos “trataron de dilucidar qué es lo que existe de verdad, más allá de lo que cree ver el propio ojo”.

En algunos casos esta investigación se convirtió en una “obsesión”, tal y como plasmó el griego Aristóteles en su libro “Metafísica” al referirse a la vista como “el preferido por encima del resto de sentidos”.

Sistema visual

Multitud de científicos han trabajado en este campo, incluyendo al francés René Descartes, el británico Helkiah Crooke o el español Santiago Ramón y Cajal.

“Es difícil destacar alguno de ellos como más importante que los demás en este tipo de estudios”, asegura este divulgador, porque “el conocimiento del ojo es la suma de muchas aportaciones”, aunque su favorito es el alemán Johannes Kepler.

“Es el que me parece más interesante porque fue un pionero en la comprensión del ojo” al descubrir cómo funcionaba la óptica del globo ocular y cómo se forma la imagen al revés en el fondo de la retina.

“Éste es el primer avance significativo desde el punto de vista científico para descubrir que, en el fondo, la visión es una reconstrucción de la realidad por parte del cerebro”, concluye.

Documentación y futuro visual

Durante el trabajo de documentación para la elaboración de este libro, “que está lleno de historias inéditas que estaban escondidas en algún cajón pese a existir un hilo conductor que no es muy habitual en el mundo de la ciencia”, Martínez Ron tuvo oportunidad de visitar la biblioteca de Manchester donde todavía se conservan los ojos de John Dalton.

En un principio, este científico pensó que la causa de su percepción alterada de los colores se debía a que su humor vítreo -el líquido que llena el globo ocular- era de color azul por algún motivo y pidió que, una vez falleciera, se los extirparan y analizaran para comprobarlo.

Su amigo, el médico Joseph Ramson, cumplió su voluntad y descubrió que Dalton estaba equivocado en este punto, ya que su humor vítreo era transparente, como el de cualquier persona normal; sólo años más tarde un grupo de investigadores comprobó que la verdadera razón de su forma particular de ver era una mutación en el gen de uno de sus conos.

Hoy día, la ciencia “ha conseguido trascender nuestros propios ojos al diseñar instrumentos que ven mucho más allá: el espectro infrarrojo, el utravioleta, los rayos X, los gamma…, incluso las ondas gravitacionales“.

Aún más, “estamos empezando a fabricar nuestros propios ojos con tecnologías que permiten que personas con algunos tipos de ceguera ya puedan recuperar, aunque parcialmente, la vista” y en los próximos años “estoy seguro de que podremos crear ojos biónicos que simularán con bastante aproximación la forma natural de la visión”. Efefuturo

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