TRASTORNOS PSICOSOCIALES

Genética, clave del éxito o fracaso en los tratamientos psicosociológicos para niños

La genética puede explicar por qué algunos niños se benefician más que otros de tratamientos psicosociológicos, según un estudio publicado y financiado por el Gobierno de Canadá.

<p>EFE/Francis R. Malasig</p>

EFE/Francis R. Malasig

El estudio, liderado por el profesor Mark Tomlinson, de la Universidad Stellenbosch de Suráfrica, apareció publicado hoy en la revista médica PLoS Medicine y fue financiado por el Gobierno canadiense a través de la organización Grand Challenges Canada (GCC).

El profesor Tomlinson declaró a Efe que la presencia de la forma corta o larga del gen denominado SLC6A4, el gen transportador de la serotonina, un neurotransmisor que transmite señales entre neuronas, determina el beneficio de los tratamientos psicosociológicos.

El gen SLC6A4 ha sido vinculado con ansiedad, depresión y otros transtornos psicológicos mientras que la serotonina contribuye a la sensación de bienestar y felicidad.

Dos niños japoneses

Niños viendo un espectáculo infantil. EFE/Daniel dal Zennaro

Según el estudio, niños con la forma corta del gen, y cuyas madres recibieron ayuda para mejorar el apego con sus hijos, tenían casi cuatro veces más probabilidades de estar estrechamente apegados a sus madres a los 18 meses de edad que los niños con la misma forma corta de SLC6A4, pero cuyas madres no recibieron capacitación.

Al mismo tiempo, los niños con la forma larga del gen prácticamente no se vieron afectados por la capacitación, o su falta, de sus madres. En ambos casos, los niños con la forma larga del gen tuvieron una tasa de apego casi idéntica, del 70 y 71 %.

Tomlinson explicó a Efe que el resultado es importante para entender mejor las conclusiones de estudios que analizan tratamientos psicosociológicos.

Tomlison explicó que, entre 1999 y 2003, se puso en marcha un programa en el que mujeres embarazadas recibieron capacitación para mejorar el apego con sus hijos. El apego es una de las medidas de la seguridad psicológica de los niños y predice su futuro bienestar.

El estudio, que siguió a 449 niños, concluyó que la intervención tuvo un efecto pequeño o moderado en el apego entre madre e hijo.

Información genética

Trece años después del programa original, el equipo de investigadores de la Universidad de Reading (Reino Unido), la University College of London y la Western University (Canadá) dirigido por Tomlinson analizó de nuevo los resultados pero añadiendo la información genética de 220 niños de la intervención original.

Al computar la presencia de las dos formas del gen SLC6A4, la conclusión fue muy distinta que la obtenida originalmente, afirmó el experto.

El resultado fue que, de hecho, el programa de capacitación tuvo excelentes resultados en aquellos niños con determinadas particularidades genéticas.

Tomlison explicó que, “sin tomar en cuenta la información genética, otros estudios pueden minusvalorar el impacto de su intervención, tal y como nosotros hicimos hace 13 años”.

El investigador también recalcó que el resultado del estudio no significa que solo los niños con determinadas características genéticas tienen que participar en programas psicosociales, sino que esos programas pueden ser más personalizados para abarcar las diferencias entre unos y otros niños.

El doctor Peter Singer, director de GCC, señaló que el estudio es muy importante porque “el desarrollo de los niños es la escalera de la movilidad social para salir del agujero de desigualdad en el que están sumidos millones de niños en todo el mundo”. EFE

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Publicado en: Ciencia

El estudio, liderado por el profesor Mark Tomlinson, de la Universidad Stellenbosch de Suráfrica, apareció publicado hoy en la revista médica PLoS Medicine y fue financiado por el Gobierno canadiense a través de la organización Grand Challenges Canada (GCC).

El profesor Tomlinson declaró a Efe que la presencia de la forma corta o larga del gen denominado SLC6A4, el gen transportador de la serotonina, un neurotransmisor que transmite señales entre neuronas, determina el beneficio de los tratamientos psicosociológicos.

El gen SLC6A4 ha sido vinculado con ansiedad, depresión y otros transtornos psicológicos mientras que la serotonina contribuye a la sensación de bienestar y felicidad.

Dos niños japoneses

Niños viendo un espectáculo infantil. EFE/Daniel dal Zennaro

Según el estudio, niños con la forma corta del gen, y cuyas madres recibieron ayuda para mejorar el apego con sus hijos, tenían casi cuatro veces más probabilidades de estar estrechamente apegados a sus madres a los 18 meses de edad que los niños con la misma forma corta de SLC6A4, pero cuyas madres no recibieron capacitación.

Al mismo tiempo, los niños con la forma larga del gen prácticamente no se vieron afectados por la capacitación, o su falta, de sus madres. En ambos casos, los niños con la forma larga del gen tuvieron una tasa de apego casi idéntica, del 70 y 71 %.

Tomlinson explicó a Efe que el resultado es importante para entender mejor las conclusiones de estudios que analizan tratamientos psicosociológicos.

Tomlison explicó que, entre 1999 y 2003, se puso en marcha un programa en el que mujeres embarazadas recibieron capacitación para mejorar el apego con sus hijos. El apego es una de las medidas de la seguridad psicológica de los niños y predice su futuro bienestar.

El estudio, que siguió a 449 niños, concluyó que la intervención tuvo un efecto pequeño o moderado en el apego entre madre e hijo.

Información genética

Trece años después del programa original, el equipo de investigadores de la Universidad de Reading (Reino Unido), la University College of London y la Western University (Canadá) dirigido por Tomlinson analizó de nuevo los resultados pero añadiendo la información genética de 220 niños de la intervención original.

Al computar la presencia de las dos formas del gen SLC6A4, la conclusión fue muy distinta que la obtenida originalmente, afirmó el experto.

El resultado fue que, de hecho, el programa de capacitación tuvo excelentes resultados en aquellos niños con determinadas particularidades genéticas.

Tomlison explicó que, “sin tomar en cuenta la información genética, otros estudios pueden minusvalorar el impacto de su intervención, tal y como nosotros hicimos hace 13 años”.

El investigador también recalcó que el resultado del estudio no significa que solo los niños con determinadas características genéticas tienen que participar en programas psicosociales, sino que esos programas pueden ser más personalizados para abarcar las diferencias entre unos y otros niños.

El doctor Peter Singer, director de GCC, señaló que el estudio es muy importante porque “el desarrollo de los niños es la escalera de la movilidad social para salir del agujero de desigualdad en el que están sumidos millones de niños en todo el mundo”. EFE

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