INVERSIÓN I+D+i

Iñaki Gabilondo: España se suicida al no darle importancia a la I+D+i

EFEFUTURO.- Decepcionado con los políticos y con España, pero con la lengua libre, casi salvaje, y el instinto periodístico en alerta máxima, Iñaki Gabilondo, anticipa en #0 lo que pasará en el mundo cuando él ya no esté: “Me gustaría tener 40 años y dedicarme a esto regularmente”, confiesa a EFE.

<p>Fotografía de archivo tomada el 21 de diciembre de 2015, del periodista Iñaki Gabilondo. EFE/Archivo/Javier Etxezarreta.</p>

Fotografía de archivo tomada el 21 de diciembre de 2015, del periodista Iñaki Gabilondo. EFE/Archivo/Javier Etxezarreta.

“Esto” es la Ciencia y “esto” es entrevistar en “Cuando yo no esté” a quienes están construyendo el futuro desde sus laboratorios, como Juan Ignacio Cirac, y a quienes barruntan su impacto en el mundo, como Nicholas Negroponte.

Mientras eso sucede, el periodista donostiarra (1942), también con “ventanas al patio” de la actualidad desde su vídeoblog en El País y sus comentarios en la SER, compara lo que ocurre fuera con lo que pasa en su país: “España se suicida. Está jugando a la ruleta rusa al no dar la importancia que tiene a la I+D+i”, clama.

P.- ¿A quién se le ocurrió la idea de “Cuando ya no esté”?.

R.- A mí. Tenía mucho interés en hacer algo que estuviera conectado con los cambios de un mundo que va a tal velocidad que nos deja a todos turulatos. Propuse conversar con gente que estuviera operando en las vanguardias.

Se trata de gente muy relevante: el físico Juan Ignacio Cirac; el fundador de la Singularity University, José Luis Cordeiro; el periodista Alan Weisman; el fundador del Laboratorio de Diseño MIT Media Lab, el visionario Nicholas Negroponte…

Son dos modelos de mirada: hacia la tecnología, lo que anuncia de cambio, y la que está más vinculada al medio ambiente, a las relaciones sociales, lo que subyace en la crisis de los refugiados, las desigualdades…

Hay un ejército de hombres y mujeres trabajando en la frontera del futuro y tengo la posibilidad de mirar en la dirección que me de la gana. Tengo desde hace bastante tiempo mucha curiosidad por la Ciencia y por ver lo que me voy a perder.

P.- La discusión de una madre con su hija por el uso de la aplicación Periscope es un poco el resumen de la doble mirada de la que habla…

R.- Cosas como esa confirman mi doble sensación optimista y pesimista, porque a la vez que cuando me explican cosas me llenan de esperanza porque no hay ningún ámbito de la vida que no esté teñida de progreso, veo desesperanzadamente cómo crecen los problemas en las relaciones humanas, las desigualdades. Todo parece conducirnos al precipicio.

No soy un pesimista profesional pero las posibilidades de que nos peguemos el gran pepinazo crecen exponencialmente. En el único capítulo en el que parece que no conseguimos desarrollarnos es en el de fórmulas de convivencia.

P.- La de “Cuando ya no esté” es una producción compleja…

R.- Es deslumbrante. Cuando estaba en Canal+, el programa lo hacía yo solo con otra persona, y ahora tengo a los de La Caña Brothers -la misma productora de “Informe Robinson”-. Aunque sean dos tíos sentados y pueda hacerse en Logroño -bromea-, ir a su encuentro te posibilita ver por dónde andan y qué hacen.

P.- ¿Cuáles son sus fuentes de “inspiración” para elegir a los invitados?.

R.- Muchas. Nature, Science, por ejemplo, es la página de inicio de mi iPad. Me intrigan desde siempre esos temas. Me gustaría tener 40 años para dedicarme a esto regularmente.

P.- ¿Cuántos programas están previstos?

R.- En principio iban a ser diez entregas pero cuando estábamos en la séptima me pidieron otras diez o doce para el año que viene. Los programas que vienen estarán dedicados a la astrofísica, las ciudades submarinas y el Ártico.

P.- ¿Por qué un título tan personal?

R.- Yo no quería hacer más entrevistas como las que había hecho ya y cuando hablábamos del formato dije ‘me gustaría saber cómo van a ser las cosas cuando ya no esté’ y pensaron que ese era el título. Yo dije que me daba un poco de corte algo tan personal, pero el canal lo personaliza mucho todo. Es un “deadline”. Tengo 73 años y ahora quiero ver lo que se avizora por ahí detrás.

P.- ¿Sigue su curiosidad intacta?

R.- Cada vez mayor. A mi edad, cuando ya mucha gente está fuera de la circulación, es un privilegio extraordinario viajar y hablar con esas personas. No entiendo a España. No entiendo que estemos regateando en temas de investigación educativo cuando estamos condenados en defensa propia a hacer un esfuerzo colosal en I+D+i. Estamos quietos y en eso no se puede regatear. Me parece que España se suicida y me parece inexplicable que no se den cuenta que estamos jugando a la ruleta rusa con nuestro propio futuro, escatimando en I+D+i, no dándole importancia.

P.- ¿Es producto de una visión cortoplacista?.

R.- La política y el cortoplacismo viven un círculo vicioso. El futuro nos va a pillar porque cada vez está más cerca, pero aquí lo acuciante se impone a lo importante. Aunque pueda entenderlo no puedo entender que no haya un gigantesco pacto de Estado en I+D+i.

Cuando entrevisté a Rafael Yuste, cuyo proyecto del mapa del cerebro está financiado por fondos de la Casa Blanca, le pregunté si no temía que con los cambios que habrá en noviembre en el Gobierno de Estados Unidos interrumpiera su investigación. Me miró asombrado y me respondió ‘esto sale de los planes estratégicos y eso no varía’.

P.- Hace un vídeoblog en El País y un comentario diario en la SER. ¿Cómo ve ahora el periodismo?.

R.- Tengo más dudas sobre el porvenir de los medios que sobre la profesión. Los medios serán algo distinto a lo que son ahora y cada día será mas imprescindible el periodismo porque no habrá otra manera de entender el torrencial volumen de datos. Habrá millones de señales informativas de muy distinto color pero el papel no podrá sobrevivir como hasta ahora. Ese mundo ya ha concluido.

De todo esto surgirá un mapa muy heterogéneo y se salvará el que acredite solvencia. Lo mismo le sucederá a los periodistas. Cuando yo empecé había tres radios, una tele y tres periódicos. Ahora la intermediación ha desaparecido y el juego es al revés. Solo se acreditarán los solventes, que solo se consigue con decencia más tiempo.

La fórmula mágica seguirá siendo la misma: el periodista tiene que conocer, confirmar, comprender y contar, las cuatro ‘c’.

P.- ¿Qué le ha dado la edad?

R.- La edad te quita cosas pero te da otras muchas, entre ellas la tranquilidad para decir lo que te da la gana.

Estoy bastante decepcionado. No tiene que ver con la edad. Me han decepcionado muchos comportamientos. Antes era, quizá, más ingenuo.

Esto es una selva en la que todo el mundo juega descarada y egoístamente… Los partidos y su lógica terminan teniendo a todos pendientes de ellos y no al revés. Me cabrean, me cansan y me fastidian las hipocresías de las doble morales: ‘Lo que tú haces no está mal pero lo del otro sí’.

Estoy más salvaje porque estoy más descreído. No puedo creer que la corrupción no esté combatida de otra manera. Me cabreo. Estoy tan defraudado con los políticos y los ciudadanos por la corrupción… de ahí mi hippismo. Los ciudadanos deberían haber cortado esto no votándoles. EFEfuturo

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Publicado en: Ciencia

“Esto” es la Ciencia y “esto” es entrevistar en “Cuando yo no esté” a quienes están construyendo el futuro desde sus laboratorios, como Juan Ignacio Cirac, y a quienes barruntan su impacto en el mundo, como Nicholas Negroponte.

Mientras eso sucede, el periodista donostiarra (1942), también con “ventanas al patio” de la actualidad desde su vídeoblog en El País y sus comentarios en la SER, compara lo que ocurre fuera con lo que pasa en su país: “España se suicida. Está jugando a la ruleta rusa al no dar la importancia que tiene a la I+D+i”, clama.

P.- ¿A quién se le ocurrió la idea de “Cuando ya no esté”?.

R.- A mí. Tenía mucho interés en hacer algo que estuviera conectado con los cambios de un mundo que va a tal velocidad que nos deja a todos turulatos. Propuse conversar con gente que estuviera operando en las vanguardias.

Se trata de gente muy relevante: el físico Juan Ignacio Cirac; el fundador de la Singularity University, José Luis Cordeiro; el periodista Alan Weisman; el fundador del Laboratorio de Diseño MIT Media Lab, el visionario Nicholas Negroponte…

Son dos modelos de mirada: hacia la tecnología, lo que anuncia de cambio, y la que está más vinculada al medio ambiente, a las relaciones sociales, lo que subyace en la crisis de los refugiados, las desigualdades…

Hay un ejército de hombres y mujeres trabajando en la frontera del futuro y tengo la posibilidad de mirar en la dirección que me de la gana. Tengo desde hace bastante tiempo mucha curiosidad por la Ciencia y por ver lo que me voy a perder.

P.- La discusión de una madre con su hija por el uso de la aplicación Periscope es un poco el resumen de la doble mirada de la que habla…

R.- Cosas como esa confirman mi doble sensación optimista y pesimista, porque a la vez que cuando me explican cosas me llenan de esperanza porque no hay ningún ámbito de la vida que no esté teñida de progreso, veo desesperanzadamente cómo crecen los problemas en las relaciones humanas, las desigualdades. Todo parece conducirnos al precipicio.

No soy un pesimista profesional pero las posibilidades de que nos peguemos el gran pepinazo crecen exponencialmente. En el único capítulo en el que parece que no conseguimos desarrollarnos es en el de fórmulas de convivencia.

P.- La de “Cuando ya no esté” es una producción compleja…

R.- Es deslumbrante. Cuando estaba en Canal+, el programa lo hacía yo solo con otra persona, y ahora tengo a los de La Caña Brothers -la misma productora de “Informe Robinson”-. Aunque sean dos tíos sentados y pueda hacerse en Logroño -bromea-, ir a su encuentro te posibilita ver por dónde andan y qué hacen.

P.- ¿Cuáles son sus fuentes de “inspiración” para elegir a los invitados?.

R.- Muchas. Nature, Science, por ejemplo, es la página de inicio de mi iPad. Me intrigan desde siempre esos temas. Me gustaría tener 40 años para dedicarme a esto regularmente.

P.- ¿Cuántos programas están previstos?

R.- En principio iban a ser diez entregas pero cuando estábamos en la séptima me pidieron otras diez o doce para el año que viene. Los programas que vienen estarán dedicados a la astrofísica, las ciudades submarinas y el Ártico.

P.- ¿Por qué un título tan personal?

R.- Yo no quería hacer más entrevistas como las que había hecho ya y cuando hablábamos del formato dije ‘me gustaría saber cómo van a ser las cosas cuando ya no esté’ y pensaron que ese era el título. Yo dije que me daba un poco de corte algo tan personal, pero el canal lo personaliza mucho todo. Es un “deadline”. Tengo 73 años y ahora quiero ver lo que se avizora por ahí detrás.

P.- ¿Sigue su curiosidad intacta?

R.- Cada vez mayor. A mi edad, cuando ya mucha gente está fuera de la circulación, es un privilegio extraordinario viajar y hablar con esas personas. No entiendo a España. No entiendo que estemos regateando en temas de investigación educativo cuando estamos condenados en defensa propia a hacer un esfuerzo colosal en I+D+i. Estamos quietos y en eso no se puede regatear. Me parece que España se suicida y me parece inexplicable que no se den cuenta que estamos jugando a la ruleta rusa con nuestro propio futuro, escatimando en I+D+i, no dándole importancia.

P.- ¿Es producto de una visión cortoplacista?.

R.- La política y el cortoplacismo viven un círculo vicioso. El futuro nos va a pillar porque cada vez está más cerca, pero aquí lo acuciante se impone a lo importante. Aunque pueda entenderlo no puedo entender que no haya un gigantesco pacto de Estado en I+D+i.

Cuando entrevisté a Rafael Yuste, cuyo proyecto del mapa del cerebro está financiado por fondos de la Casa Blanca, le pregunté si no temía que con los cambios que habrá en noviembre en el Gobierno de Estados Unidos interrumpiera su investigación. Me miró asombrado y me respondió ‘esto sale de los planes estratégicos y eso no varía’.

P.- Hace un vídeoblog en El País y un comentario diario en la SER. ¿Cómo ve ahora el periodismo?.

R.- Tengo más dudas sobre el porvenir de los medios que sobre la profesión. Los medios serán algo distinto a lo que son ahora y cada día será mas imprescindible el periodismo porque no habrá otra manera de entender el torrencial volumen de datos. Habrá millones de señales informativas de muy distinto color pero el papel no podrá sobrevivir como hasta ahora. Ese mundo ya ha concluido.

De todo esto surgirá un mapa muy heterogéneo y se salvará el que acredite solvencia. Lo mismo le sucederá a los periodistas. Cuando yo empecé había tres radios, una tele y tres periódicos. Ahora la intermediación ha desaparecido y el juego es al revés. Solo se acreditarán los solventes, que solo se consigue con decencia más tiempo.

La fórmula mágica seguirá siendo la misma: el periodista tiene que conocer, confirmar, comprender y contar, las cuatro ‘c’.

P.- ¿Qué le ha dado la edad?

R.- La edad te quita cosas pero te da otras muchas, entre ellas la tranquilidad para decir lo que te da la gana.

Estoy bastante decepcionado. No tiene que ver con la edad. Me han decepcionado muchos comportamientos. Antes era, quizá, más ingenuo.

Esto es una selva en la que todo el mundo juega descarada y egoístamente… Los partidos y su lógica terminan teniendo a todos pendientes de ellos y no al revés. Me cabrean, me cansan y me fastidian las hipocresías de las doble morales: ‘Lo que tú haces no está mal pero lo del otro sí’.

Estoy más salvaje porque estoy más descreído. No puedo creer que la corrupción no esté combatida de otra manera. Me cabreo. Estoy tan defraudado con los políticos y los ciudadanos por la corrupción… de ahí mi hippismo. Los ciudadanos deberían haber cortado esto no votándoles. EFEfuturo

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