INMUNOTERAPIA CÁNCER

Identifican nuevas claves para mejorar la inmunoterapia en el cáncer

La inmunoterapia es el uso del propio sistema inmunitario para luchar contra el cáncer y, si bien está revolucionando los tratamientos, aún queda camino por recorrer. Ahora, un grupo de científicos españoles ha hallado algunas de las claves que podrían optimizar esta terapia para prevenir metástasis.

<p>De izquierda a derecha, Andrés Hidalgo, David Sancho, Sarai Martínez-Cano, Salvador Iborra, Elena Priego, Michel Enamorado y Juan Antonio Quintan

De izquierda a derecha, Andrés Hidalgo, David Sancho, Sarai Martínez-Cano, Salvador Iborra, Elena Priego, Michel Enamorado y Juan Antonio Quintana, científicos del CNIC que han participado en la investigación. Imagen facilitada por el centro.

Los resultados de este trabajo, liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), se acaban de publicar en la revista Nature Communications, en un artículo que se centra en desentrañar el papel de distintos tipos de linfocitos T de memoria -que reconocen y responden a largo plazo frente a proteínas extrañas al organismo llamadas antígenos- en el cáncer.

El sistema inmunitario -una red de células, tejidos y órganos-, por lo general, está preparado para defendernos de agresiones -gérmenes-, y cuando no funciona es cuando aparecen enfermedades.

Linfocitos T inhibidos


En el caso del cáncer, este logra escapar a su control porque los linfocitos T que podrían reconocer y eliminar células tumorales se encuentran inhibidos, explica David Sancho, del CNIC y líder del grupo de trabajo donde se ha desarrollado esta investigación.

“Frente a las infecciones siempre habrá un linfocito T que tenga un receptor de membrana que pueda reconocer antígenos, moléculas distintas a las nuestras y expresadas por el patógeno“, detalla a Efe este científico.

Sin embargo, los tumores “se desarrollan porque escapan al control del sistema inmunitario y disponen de mecanismos para inhibir los linfocitos T”.

Por eso, si se bloquean estos mecanismos por los que se inhiben los linfocitos T -que reconocen los neoantígenos tumorales- se puede recuperar la respuesta antitumoral; esto es la inmunoterapia que ya se está utilizando como primera línea de terapia en el caso de cánceres como el melanoma, continúa este investigador.
Imagen del CNIC de pulmones con metástasis en ratones silvestres (WT) y deficientes en células dendríticas DC1 (Batf3-/-) que demuestra que las células dendríticas DC1 son necesarias para la eficiencia de la inmunoterapia del cáncer tras vacunación con antígenos tumorales.Imagen del CNIC de pulmones con metástasis en ratones silvestres (WT) y deficientes en células dendríticas DC1 (Batf3-/-) que demuestra que las células dendríticas DC1 son necesarias para la eficiencia de la inmunoterapia del cáncer tras vacunación con antígenos tumorales.


La inmunoterapia actual se basa precisamente en reactivar dichos linfocitos T, pero esta terapia está en sus comienzos y aún no se conoce bien por qué no actúa en todos los cánceres ni en todos los pacientes.

Los científicos opinan que es importante generar una respuesta de linfocitos T antitumorales más potente y, como en el caso de las vacunas frente a patógenos, generar memoria inmunitaria que permita prevenir el desarrollo de un tumor o de metástasis.

Precisamente esto es lo que se avanza en esta investigación, que explora cómo colaboran los distintos tipos de memoria inmunitaria de linfocitos T para obtener una respuesta inmunitaria óptima frente al cáncer.

Memoria inmunitaria


Hay dos tipos de memoria inmunitaria de linfocitos T CD8+, que son los linfocitos T que actúan como citotóxicos para eliminar el tumor: la memoria circulante en sangre y la memoria residente en tejidos.

En los últimos años se ha descubierto que los linfocitos T de memoria residente son los más eficaces en la vacunación para evitar la reinfección por virus, como el de la gripe, lo que puede ser importante para el desarrollo de nuevas vacunas.
Sin embargo, el papel relativo de la memoria de linfocitos T circulante y residente no se había estudiado en cáncer.

Este trabajo compara la eficiencia en inmunidad antitumoral de ambos tipos de memoria de linfocitos T, circulante y residente: “hemos encontrado que existe una colaboración entre ambos tipos de memoria con el fin de obtener una óptima respuesta”, indica Michel Enamorado.

“La memoria residente genera un estado de alerta que atrae y reactiva a la memoria circulante, de manera que la respuesta inmunitaria es más rápida y efectiva”.

Inmunoterapia contra la metástasis


El trabajo sugiere que la generación de una respuesta inmunitaria óptima frente a los tumores requiere la generación tanto de memoria circulante como de memoria residente, que requieren de células dendríticas DC1 para su reactivación y cuya respuesta anti-tumoral se potencia con los tratamientos actuales de inmunoterapia.

La inmunoterapia del cáncer no solo representa un tratamiento que pueda ser efectivo para rechazar tumores primarios, sino que sobre todo será fundamental para impedir el desarrollo de metástasis.

Ahí está la clave, afirma Sancho, quien concluye que si bien una inmunoterapia preventiva contra el tumor primario no es posible por no conocerse los neoantígenos que generará cada tumor, sí lo podría ser para la metástasis derivada del tumor primario cuyos neoantígenos se pueden llegar a conocer; “es la metástasis y no el tumor primario la principal causa de muerte por cáncer. Efefuturo
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Publicado en: Ciencia
Los resultados de este trabajo, liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), se acaban de publicar en la revista Nature Communications, en un artículo que se centra en desentrañar el papel de distintos tipos de linfocitos T de memoria -que reconocen y responden a largo plazo frente a proteínas extrañas al organismo llamadas antígenos- en el cáncer.

El sistema inmunitario -una red de células, tejidos y órganos-, por lo general, está preparado para defendernos de agresiones -gérmenes-, y cuando no funciona es cuando aparecen enfermedades.

Linfocitos T inhibidos


En el caso del cáncer, este logra escapar a su control porque los linfocitos T que podrían reconocer y eliminar células tumorales se encuentran inhibidos, explica David Sancho, del CNIC y líder del grupo de trabajo donde se ha desarrollado esta investigación.

“Frente a las infecciones siempre habrá un linfocito T que tenga un receptor de membrana que pueda reconocer antígenos, moléculas distintas a las nuestras y expresadas por el patógeno“, detalla a Efe este científico.

Sin embargo, los tumores “se desarrollan porque escapan al control del sistema inmunitario y disponen de mecanismos para inhibir los linfocitos T”.

Por eso, si se bloquean estos mecanismos por los que se inhiben los linfocitos T -que reconocen los neoantígenos tumorales- se puede recuperar la respuesta antitumoral; esto es la inmunoterapia que ya se está utilizando como primera línea de terapia en el caso de cánceres como el melanoma, continúa este investigador.
Imagen del CNIC de pulmones con metástasis en ratones silvestres (WT) y deficientes en células dendríticas DC1 (Batf3-/-) que demuestra que las células dendríticas DC1 son necesarias para la eficiencia de la inmunoterapia del cáncer tras vacunación con antígenos tumorales.Imagen del CNIC de pulmones con metástasis en ratones silvestres (WT) y deficientes en células dendríticas DC1 (Batf3-/-) que demuestra que las células dendríticas DC1 son necesarias para la eficiencia de la inmunoterapia del cáncer tras vacunación con antígenos tumorales.


La inmunoterapia actual se basa precisamente en reactivar dichos linfocitos T, pero esta terapia está en sus comienzos y aún no se conoce bien por qué no actúa en todos los cánceres ni en todos los pacientes.

Los científicos opinan que es importante generar una respuesta de linfocitos T antitumorales más potente y, como en el caso de las vacunas frente a patógenos, generar memoria inmunitaria que permita prevenir el desarrollo de un tumor o de metástasis.

Precisamente esto es lo que se avanza en esta investigación, que explora cómo colaboran los distintos tipos de memoria inmunitaria de linfocitos T para obtener una respuesta inmunitaria óptima frente al cáncer.

Memoria inmunitaria


Hay dos tipos de memoria inmunitaria de linfocitos T CD8+, que son los linfocitos T que actúan como citotóxicos para eliminar el tumor: la memoria circulante en sangre y la memoria residente en tejidos.

En los últimos años se ha descubierto que los linfocitos T de memoria residente son los más eficaces en la vacunación para evitar la reinfección por virus, como el de la gripe, lo que puede ser importante para el desarrollo de nuevas vacunas.
Sin embargo, el papel relativo de la memoria de linfocitos T circulante y residente no se había estudiado en cáncer.

Este trabajo compara la eficiencia en inmunidad antitumoral de ambos tipos de memoria de linfocitos T, circulante y residente: “hemos encontrado que existe una colaboración entre ambos tipos de memoria con el fin de obtener una óptima respuesta”, indica Michel Enamorado.

“La memoria residente genera un estado de alerta que atrae y reactiva a la memoria circulante, de manera que la respuesta inmunitaria es más rápida y efectiva”.

Inmunoterapia contra la metástasis


El trabajo sugiere que la generación de una respuesta inmunitaria óptima frente a los tumores requiere la generación tanto de memoria circulante como de memoria residente, que requieren de células dendríticas DC1 para su reactivación y cuya respuesta anti-tumoral se potencia con los tratamientos actuales de inmunoterapia.

La inmunoterapia del cáncer no solo representa un tratamiento que pueda ser efectivo para rechazar tumores primarios, sino que sobre todo será fundamental para impedir el desarrollo de metástasis.

Ahí está la clave, afirma Sancho, quien concluye que si bien una inmunoterapia preventiva contra el tumor primario no es posible por no conocerse los neoantígenos que generará cada tumor, sí lo podría ser para la metástasis derivada del tumor primario cuyos neoantígenos se pueden llegar a conocer; “es la metástasis y no el tumor primario la principal causa de muerte por cáncer. Efefuturo

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