UE CIENCIA

Los inventores europeos miran a Trump por el retrovisor

En el epicentro político de la Unión Europea existe el convencimiento generalizado de que la lucha contra el calentamiento global seguirá vigente pese a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París decretada por Donald Trump. Y también lo piensan algunos de los científicos más brillantes de la UE.

<p>otografía facilitada por la Oficina Europea de Patentes, del equipo de ingenieros que creó la señal del competidor europeo del GPS, premiados en

otografía facilitada por la Oficina Europea de Patentes, del equipo de ingenieros que creó la señal del competidor europeo del GPS, premiados en la categoría de "Investigación", entre los que se encuentra el español José Ángel Ávila (2d), quien recuerda que su patente "demuestra que cuando las naciones de Europa trabajan juntas, podemos lograr grandes cosas para todos los ciudadanos europeos y del mundo".EFE

“Tendrá un efecto, pero no hará que dejemos de trabajar”, explica a Efe el jefe de investigación y desarrollo de Deurex, el alemán Ernst Krendlinger, que recibió el galardón como Inventor Europeo del Año en la categoría de “pymes” de la Oficina Europea de Patentes (EPO).

Krendlinger, y el resto del equipo de Deurex que lidera Günter Hufschmid, fueron distinguidos por haber creado un material esponjoso capaz de absorber petróleo del mar sin recoger el agua, una herramienta para preservar los ecosistemas marinos a través de la recuperación de vertidos contaminantes.

La decisión de Trump no será determinante

Otros investigadores de primer nivel formados en la Unión Europea creen que la decisión de Trump ni siquiera será determinante a escala planetaria, en parte porque otros entes en su país sí que respetarán el Acuerdo de París y porque su actual mandato presidencial dura cuatro años y, en caso de que lo renovase en 2020, nunca podría pasar de ocho.

“No va a tener gran influencia”, comenta el químico holandés Gert-Jan Gruter, finalista en esa misma categoría de los premios anuales de la EPO por inventar un biomaterial alternativo al tereftalato de polietileno (PET) para la firma Furanix Technologies.

El acicate de su avance tecnológico radica en la necesidad de generar nuevos compuestos alternativos a los derivados de los hidrocarburos que reemplace, por ejemplo, a las botellas de plástico, una industria que actualmente produce 350 millones de toneladas de plástico al año y en la que los pronósticos apuntan a que superará los 1.000 millones de toneladas en 2020.

Grunter recuerda que, si bien la Casa Blanca ha decidido deshacer el camino andado cuando 195 países firmaron el pacto en París en diciembre de 2015, un gran número de empresas, instituciones, centros educativos y poderes municipales o regionales, desde la Universidad de Columbia al Estado de California, han asegurado que ellos sí respetarán el compromiso climático.

“Esta transición hacia los nuevos materiales va a ocurrir (…). Y no sé cuánto va a durar Trump”, agrega el científico de Furanix Technologies, que ha creado una empresa mixta con BASF, la mayor compañía química del mundo, y tiene un acuerdo para trabajar con ese nuevo material medioambientalmente sostenible, el PEF, con Coca-Cola, uno de los emblemas de los Estados Unidos.

Pero con o sin Donald Trump en la Casa Blanca, el medioambiente necesita ser empresarialmente rentable para que los inversores y la industria apuesten por nuevos productos y tecnologías “verdes”.

Competir en precio

“Si quieres tener un nuevo material para sustituir al plástico, tienes que competir con precio. Es obligatorio”, añade Grunter, cuyo “invento” también busca hacerse hueco como alternativa a ciertos compuestos en la industrias del textil, el vidrio o el aluminio.

El abandono de Estados Unidos, según lo firmado en el tratado del que ahora Washington quiere retirarse, no podrá producirse antes de 2020.

Ese año entrará en plena operatividad del sistema de navegación satélite europeo Galileo, que entre sus muchas aplicaciones servirá para analizar los efectos del calentamiento global en el planeta.

En el equipo de ingenieros que creó la señal del competidor europeo del GPS, premiados en la categoría de “Investigación”, se encuentra el español José Ángel Ávila, quien recuerda que su patente “demuestra que cuando las naciones de Europa trabajan juntas, podemos lograr grandes cosas para todos los ciudadanos europeos y del mundo”.

El cargo de presidente de Estados Unidos ofrece amplias posibilidades de dejar huella en la historia de la humanidad, un interés por trascender que inspira también a muchos inventores europeos, como el británico Steve Lindsey, nominado por idear un compresor de aire para motores que ahorra un 20 % de energía.

“Creo que todo el mundo debería de intentar dejar un legado. Al principio me movía la curiosidad, hasta que me di cuenta de que los compresores, y la ingeniería en general, pueden traer enormes beneficios para el mundo”, concluye Lindsey. EFE

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Publicado en: Ciencia

“Tendrá un efecto, pero no hará que dejemos de trabajar”, explica a Efe el jefe de investigación y desarrollo de Deurex, el alemán Ernst Krendlinger, que recibió el galardón como Inventor Europeo del Año en la categoría de “pymes” de la Oficina Europea de Patentes (EPO).

Krendlinger, y el resto del equipo de Deurex que lidera Günter Hufschmid, fueron distinguidos por haber creado un material esponjoso capaz de absorber petróleo del mar sin recoger el agua, una herramienta para preservar los ecosistemas marinos a través de la recuperación de vertidos contaminantes.

La decisión de Trump no será determinante

Otros investigadores de primer nivel formados en la Unión Europea creen que la decisión de Trump ni siquiera será determinante a escala planetaria, en parte porque otros entes en su país sí que respetarán el Acuerdo de París y porque su actual mandato presidencial dura cuatro años y, en caso de que lo renovase en 2020, nunca podría pasar de ocho.

“No va a tener gran influencia”, comenta el químico holandés Gert-Jan Gruter, finalista en esa misma categoría de los premios anuales de la EPO por inventar un biomaterial alternativo al tereftalato de polietileno (PET) para la firma Furanix Technologies.

El acicate de su avance tecnológico radica en la necesidad de generar nuevos compuestos alternativos a los derivados de los hidrocarburos que reemplace, por ejemplo, a las botellas de plástico, una industria que actualmente produce 350 millones de toneladas de plástico al año y en la que los pronósticos apuntan a que superará los 1.000 millones de toneladas en 2020.

Grunter recuerda que, si bien la Casa Blanca ha decidido deshacer el camino andado cuando 195 países firmaron el pacto en París en diciembre de 2015, un gran número de empresas, instituciones, centros educativos y poderes municipales o regionales, desde la Universidad de Columbia al Estado de California, han asegurado que ellos sí respetarán el compromiso climático.

“Esta transición hacia los nuevos materiales va a ocurrir (…). Y no sé cuánto va a durar Trump”, agrega el científico de Furanix Technologies, que ha creado una empresa mixta con BASF, la mayor compañía química del mundo, y tiene un acuerdo para trabajar con ese nuevo material medioambientalmente sostenible, el PEF, con Coca-Cola, uno de los emblemas de los Estados Unidos.

Pero con o sin Donald Trump en la Casa Blanca, el medioambiente necesita ser empresarialmente rentable para que los inversores y la industria apuesten por nuevos productos y tecnologías “verdes”.

Competir en precio

“Si quieres tener un nuevo material para sustituir al plástico, tienes que competir con precio. Es obligatorio”, añade Grunter, cuyo “invento” también busca hacerse hueco como alternativa a ciertos compuestos en la industrias del textil, el vidrio o el aluminio.

El abandono de Estados Unidos, según lo firmado en el tratado del que ahora Washington quiere retirarse, no podrá producirse antes de 2020.

Ese año entrará en plena operatividad del sistema de navegación satélite europeo Galileo, que entre sus muchas aplicaciones servirá para analizar los efectos del calentamiento global en el planeta.

En el equipo de ingenieros que creó la señal del competidor europeo del GPS, premiados en la categoría de “Investigación”, se encuentra el español José Ángel Ávila, quien recuerda que su patente “demuestra que cuando las naciones de Europa trabajan juntas, podemos lograr grandes cosas para todos los ciudadanos europeos y del mundo”.

El cargo de presidente de Estados Unidos ofrece amplias posibilidades de dejar huella en la historia de la humanidad, un interés por trascender que inspira también a muchos inventores europeos, como el británico Steve Lindsey, nominado por idear un compresor de aire para motores que ahorra un 20 % de energía.

“Creo que todo el mundo debería de intentar dejar un legado. Al principio me movía la curiosidad, hasta que me di cuenta de que los compresores, y la ingeniería en general, pueden traer enormes beneficios para el mundo”, concluye Lindsey. EFE

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