ISRAEL ARQUEOLOGÍA

Unas obras ferroviarias destapan uno de los centros de producción de ‘cristal de Judea’ más antiguos

EFEFUTURO.- Arqueólogos israelíes han descubierto uno de los complejos de fabricación de cristal más antiguos de la región y de donde provenía el famoso “cristal de Judea”, en unas excavaciones fortuitas para la instalación de una vía ferroviaria.

<p>Pequeños fragmentos de vidrio bruto hallados en el sitio. Foto: Assaf Peretz, cortesía de Autoridad israelí de Antigüedades.</p>

Pequeños fragmentos de vidrio bruto hallados en el sitio. Foto: Assaf Peretz, cortesía de Autoridad israelí de Antigüedades.

“Los hornos, que datan de alrededor de hace 1.600 años, la época romana tardía, indican que la Tierra de Israel fue uno de los principales centros de producción de vidrio en el mundo antiguo”, dice un comunicado de la Dirección israelí de Antigüedades sobre este descubrimiento.

Según los investigadores, en ellos se fabricaban grandes cantidades de cristal bruto que era luego comercializado por todo el Imperio Romano y que ya aparece mencionado en antiguas tablillas imperiales.

“Sabemos de fuentes históricas del periodo romano que el Valle de Acco (su antiguo nombre) era conocido por la excelente calidad de su arena, que era muy apropiada para la fabricación de cristal”, asegura Yael Gorin Rosen, curadora jefa del Departamento de Cristales de la citada autoridad pública.

Según esta experta, análisis químicos de todo tipo de objetos de cristal hallados en pecios por todo el mar Mediterráneo apuntan a la misma composición que la arena de esta región.

El director de la excavación Abdel Salam Said examina uno de los vidrios hallados en la zona. Crédito: Shmuel Magal, cortesía de la Autoridad israelí de Antiguedades.

“Ahora, por primera vez, hemos encontrado los hornos donde el material bruto era fabricado”, asegura la investigadora.

El extraordinario hallazgo fue descubierto en los últimos meses cuando se realizaban trabajos para tender una vía ferroviaria en el Valle de Jezreel, al sur de la Baja Galilea y que se extiende hacia el interior desde las ciudades costeras de Haifa y Acre.

La excavación ha despertado el interés de expertos en todo el mundo, algunos de los cuales han llegado hasta el lugar para observar el proceso de fabricación de este cristal en tiempos antiguos.

“Es un descubrimiento sensacional para entender el alcance del comercio de cristal en la antigüedad”, afirmó el investigador británico Ian Freestone, del University College de Londres.

De acuerdo a un edicto de precios del emperador romano Diocleciano, a principios del siglo IV había dos tipos de vidrio: el primero era conocido como cristal de Judea y el segundo como vidrio de Alejandría.

De un color verde claro

“El vidrio de Judea era de un color verde claro y menos caro que el vidrio egipcio. La pregunta era: ¿Dónde estaban los centros de fabricación de este vidrio que ya tenía marca por todo el Imperio Romano y cuyo precio aparecía en tablillas de piedra grabadas como para garantizar un comercio justo?”, se pregunta el comunicado.

En ese sentido, el descubrimiento actual supone el eslabón perdido e indica el lugar donde se producía el famoso cristal de Judea, aseguran los investigadores.

Freestone sostiene que esta es la prueba de que la zona constituía un centro de producción a escala internacional, y de que “el cristal era distribuido por todo el Mediterráneo y Europa”.

El descubrimiento fue posible gracias a un supervisor de la Dirección de Antigüedades, Abdel Salam Said, que el verano pasado verificaba los trabajos de construcción y vio en el suelo todo tipo de piedras de cristal dentro de una capa arenosa.

“Dejamos al descubierto fragmentos de suelo, ladrillos vidriados de las paredes, y los techos de los hornos”, explicó.

Los hornos estaban compuestos de dos compartimentos: una cámara de combustión donde la leña era quemada para alcanzar una temperatura muy alta, y una cámara de fusión en la que se introducían las materias primas del cristal (arena limpia de playa y sal) y que se fundían a una temperatura de alrededor de 1.200 grados.

El material era entonces calentado durante una o dos semanas hasta que se creaban enormes trozos de cristal bruto, algunos de los cuales podía llegar a pesar hasta diez toneladas.

Al final del proceso los hornos eran enfriados y los gigantescos trozos de vidrio despedazados en bloques más pequeños para venderlos a los talleres, donde eran fundidos de nuevo para producir todo tipo de vasijas y artículos decorativos. EFEfuturo

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Publicado en: Humanidades

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