JÓVENES CIENTÍFICOS

¿Has decidido tu futuro? Igual necesitas un mentor científico

EFEFUTURO.- El talento es de ida y vuelta. Así al menos lo creen tres investigadoras españolas afincadas en EEUU que han puesto en marcha el primer programa de asesoramiento profesional con 86 mentores que guían a los estudiantes y les descubren oportunidades muchas veces “escondidas” por la falta de información.

<p>EFE/Manuel Bruque</p>

EFE/Manuel Bruque

Este programa se llama IMP (siglas de Internacional Mentor Program), está en su segunda edición y en él participan este curso 19 facultades de 12 universidades españolas (2.000 estudiantes a través de diversas fórmulas), además de los mentores españoles, científicos y profesionales la mayoría de ellos en Estados Unidos.

El programa se desarrolla dentro de la fundación IMFAHE (International Mentoring Foundation for the Advancement of Higher Education) y tiene una doble misión: recuperar la generación de joven talento fugado español y potenciar el talento universitario de nuestro país, explica a Efe Rocío López Diego, una de sus co-fundadoras.

“Hoy, la generación joven mejor preparada de nuestra historia se pierde, está infrautilizada”, asegura.

Tanto en el campo de la investigación como el nuevo mercado laboral, la experiencia internacional es positiva y casi imprescindible, pero eso es una cosa y otra distinta “es que la gente tenga que irse definitivamente, como nos tuvimos que ir nosotros, por falta de oportunidades en España. Eso es lo que queremos evitar”.

Irse pero también volver, porque como señala esta investigadora vinculada entre otras a la Universidad de Harvard, “si bien a muchos de nosotros nos gustaría volver a España, el sistema de investigación y desarrollo español no está capacitado para ello”.

Una formación teórica y desfasada

Sin embargo no todo es negativo, por eso nace esta iniciativa, para asesorar sobre lo bueno que tiene España y sus jóvenes talentos, apunta López Diego, y para tratar de enriquecerles, de dejar poso de una cultura y visión algo distinta a la tradicional que todavía impera entre los estudiantes de las universidades españolas.

Y es que, añade, la formación española sigue siendo demasiado teórica y desfasada con la sociedad actual, tecnificada, globalizada y rápidamente cambiante.

Según López Diego, IMP contribuye a los dos retos urgentes de la universidad: su modernización e internacionalización.

“Es necesario preparar a la juventud española con competencias relevantes (autoiniciativa, emprendimiento, espíritu innovador, flexibilidad, colaboración, integración multicultural o liderazgo) para que de nuevo se convierta en motor impulsor de la España del siglo XXI”.

En este sentido, recuerda que cuando llegó a EEUU hace 20 años le llamó la atención que los estudiantes interrumpieran al profesor: “al principio pensé qué maleducados”, luego me di cuenta que es la fórmula para formar a personas “más autónomas en su pensamiento”.

Otra parte de la cultura que habría que modificar, según esta neuróloga, es la relacionada con el trabajo colaborativo y el beneficio de la diversidad multicultural: “las generaciones de ahora están más acostumbradas, en parte por el uso de las redes sociales y nuevas tecnologías, pero falta más trabajo en equipo y una mentalidad más global”.

Para fomentar todo esto proponen dos cosas: asesoramiento profesional personalizado, es decir, un mentor, un estudiante (hay 186 universitarios apuntados) y un campus virtual de acceso a herramientas prácticas para el desarrollo de competencias, además de seminarios con expertos sobre nuevos horizontes profesionales.

En total participan 2.000 jóvenes en este curso académico 2015/2016 (en el último año de carrera, máster y doctorado).

¿Por dónde empiezo?

Las áreas de asesoramiento son biomedicina, ingenierías (la astrofísica está aquí incluida), económicas y filología.

La iniciativa IMP -como co-fundadoras también están las investigadoras Zafira Castaño y María Soriano- incluye además la posibilidad de becas de verano para estancias de formación de 6-8 semanas en centros internacionales (trece en este curso).

Además de por esta beca, la mayoría de los participantes preguntan por cómo potenciar su currículum y por las salidas profesionales. Según López Diego, a la gente que estudia ciencia no se le ocurre, por ejemplo, que una salida profesional podría ser la de trabajar en el campo de la propiedad intelectual en una consultora privada o en organizaciones sin ánimo de lucro.

Otra formación que dan los mentores a los estudiantes es sobre las líneas de investigación y especialización punteras que hay en otros países y que los jóvenes podrían introducir en España.

Se trata, en definitiva, de “devolver a la sociedad el incalculable capital intelectual y humano del joven talento fugado” a través de mentores altruistas y creación de redes de colaboración, además de empoderar a los jóvenes con conocimiento de la mayoría de opciones profesionales antes de tomar sus decisiones.

Esta creación de redes incluye la formación, por primera vez en nuestro país, del Consorcio Nacional Universitario en Asesoramiento Profesional, constituido el pasado julio del 2015 por 5 universidades, que integra ya a 12 universidades españolas.

El objetivo es la participación total nacional e involucrar en la red a la empresa española, para favorecer la formación y transición laboral de los estudiantes -lo académico y empresarial debería estar más unido, como ocurre en Europa y EEUU-, según López Diego.

Y poco a poco, en el futuro se incluirán universidades latinoamericanas.

Los centros españoles que participan el programa IMP y constituyen el Consorcio Nacional Universitario en Asesoramiento Profesional son: la Universidad de Valencia (nódulo coordinador del programa en España), la Autónoma de Madrid, la Carlos III, la Politécnica de Valencia, la de La Laguna, la Europea Miguel de Cervantes de Valladolid, la Pública de Valladolid, la de Oviedo, de Zaragoza, Pública de Navarra, la de Lleida y la de La Rioja. EFEfuturo

Etiquetado con: , ,
Publicado en: Ciencia

Este programa se llama IMP (siglas de Internacional Mentor Program), está en su segunda edición y en él participan este curso 19 facultades de 12 universidades españolas (2.000 estudiantes a través de diversas fórmulas), además de los mentores españoles, científicos y profesionales la mayoría de ellos en Estados Unidos.

El programa se desarrolla dentro de la fundación IMFAHE (International Mentoring Foundation for the Advancement of Higher Education) y tiene una doble misión: recuperar la generación de joven talento fugado español y potenciar el talento universitario de nuestro país, explica a Efe Rocío López Diego, una de sus co-fundadoras.

“Hoy, la generación joven mejor preparada de nuestra historia se pierde, está infrautilizada”, asegura.

Tanto en el campo de la investigación como el nuevo mercado laboral, la experiencia internacional es positiva y casi imprescindible, pero eso es una cosa y otra distinta “es que la gente tenga que irse definitivamente, como nos tuvimos que ir nosotros, por falta de oportunidades en España. Eso es lo que queremos evitar”.

Irse pero también volver, porque como señala esta investigadora vinculada entre otras a la Universidad de Harvard, “si bien a muchos de nosotros nos gustaría volver a España, el sistema de investigación y desarrollo español no está capacitado para ello”.

Una formación teórica y desfasada

Sin embargo no todo es negativo, por eso nace esta iniciativa, para asesorar sobre lo bueno que tiene España y sus jóvenes talentos, apunta López Diego, y para tratar de enriquecerles, de dejar poso de una cultura y visión algo distinta a la tradicional que todavía impera entre los estudiantes de las universidades españolas.

Y es que, añade, la formación española sigue siendo demasiado teórica y desfasada con la sociedad actual, tecnificada, globalizada y rápidamente cambiante.

Según López Diego, IMP contribuye a los dos retos urgentes de la universidad: su modernización e internacionalización.

“Es necesario preparar a la juventud española con competencias relevantes (autoiniciativa, emprendimiento, espíritu innovador, flexibilidad, colaboración, integración multicultural o liderazgo) para que de nuevo se convierta en motor impulsor de la España del siglo XXI”.

En este sentido, recuerda que cuando llegó a EEUU hace 20 años le llamó la atención que los estudiantes interrumpieran al profesor: “al principio pensé qué maleducados”, luego me di cuenta que es la fórmula para formar a personas “más autónomas en su pensamiento”.

Otra parte de la cultura que habría que modificar, según esta neuróloga, es la relacionada con el trabajo colaborativo y el beneficio de la diversidad multicultural: “las generaciones de ahora están más acostumbradas, en parte por el uso de las redes sociales y nuevas tecnologías, pero falta más trabajo en equipo y una mentalidad más global”.

Para fomentar todo esto proponen dos cosas: asesoramiento profesional personalizado, es decir, un mentor, un estudiante (hay 186 universitarios apuntados) y un campus virtual de acceso a herramientas prácticas para el desarrollo de competencias, además de seminarios con expertos sobre nuevos horizontes profesionales.

En total participan 2.000 jóvenes en este curso académico 2015/2016 (en el último año de carrera, máster y doctorado).

¿Por dónde empiezo?

Las áreas de asesoramiento son biomedicina, ingenierías (la astrofísica está aquí incluida), económicas y filología.

La iniciativa IMP -como co-fundadoras también están las investigadoras Zafira Castaño y María Soriano- incluye además la posibilidad de becas de verano para estancias de formación de 6-8 semanas en centros internacionales (trece en este curso).

Además de por esta beca, la mayoría de los participantes preguntan por cómo potenciar su currículum y por las salidas profesionales. Según López Diego, a la gente que estudia ciencia no se le ocurre, por ejemplo, que una salida profesional podría ser la de trabajar en el campo de la propiedad intelectual en una consultora privada o en organizaciones sin ánimo de lucro.

Otra formación que dan los mentores a los estudiantes es sobre las líneas de investigación y especialización punteras que hay en otros países y que los jóvenes podrían introducir en España.

Se trata, en definitiva, de “devolver a la sociedad el incalculable capital intelectual y humano del joven talento fugado” a través de mentores altruistas y creación de redes de colaboración, además de empoderar a los jóvenes con conocimiento de la mayoría de opciones profesionales antes de tomar sus decisiones.

Esta creación de redes incluye la formación, por primera vez en nuestro país, del Consorcio Nacional Universitario en Asesoramiento Profesional, constituido el pasado julio del 2015 por 5 universidades, que integra ya a 12 universidades españolas.

El objetivo es la participación total nacional e involucrar en la red a la empresa española, para favorecer la formación y transición laboral de los estudiantes -lo académico y empresarial debería estar más unido, como ocurre en Europa y EEUU-, según López Diego.

Y poco a poco, en el futuro se incluirán universidades latinoamericanas.

Los centros españoles que participan el programa IMP y constituyen el Consorcio Nacional Universitario en Asesoramiento Profesional son: la Universidad de Valencia (nódulo coordinador del programa en España), la Autónoma de Madrid, la Carlos III, la Politécnica de Valencia, la de La Laguna, la Europea Miguel de Cervantes de Valladolid, la Pública de Valladolid, la de Oviedo, de Zaragoza, Pública de Navarra, la de Lleida y la de La Rioja. EFEfuturo

RSS Feed desconocido

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Login

Registro | Contraseña perdida?