POLÍTICA CIENTÍFICA

Juan Lerma (IN): tras una legislatura ‘nefasta’ la ciencia tiene que salir a la palestra en campaña

EFEFUTURO.- El director del Instituto de Neurociencias de Alicante, Juan Lerma, ha calificado la legislatura de “nefasta” en términos científicos y ha pedido a los partidos políticos que, de cara a las elecciones, clarifiquen su postura sobre el futuro de la I+D+i: “Espero que en esta campaña la ciencia salga a la palestra”.

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Juan Lerma, director del Instituto de Neurociencias, en el foro '100xciencia' (La Palma), en el que los centros Severo Ochoa pidieron un pacto por la ciencia. EFE/Miguel Ángel Pérez Calero.

La ciencia necesita un “cambio radical” y hay que pedir a los partidos que se pronuncien y a los ciudadanos que “lo tengan en cuenta antes de ir a votar”, ha indicado Lerma en una entrevista con EFE, en la que ha pedido además una “acción urgente” para devolver a España “a los años dorados” donde el pico de inversión fue en 2009.

No obstante, según el director de este centro alicantino en España se sigue haciendo buena ciencia, pero ahora “nos planteamos un dilema: hasta aquí hemos llegado, qué podemos hacer más”.
A juicio de este investigador, las estructuras de la gestión de la ciencia española están “obsoletas y necesitan un cambio radical”.

Sin embargo, lo que se está haciendo “es para mal: vamos a retroceder aún más no solo en el presupuesto, sino en la gestión“.

“Esto hay que denunciarlo y pedir un cambio de actitud política y de gestión de la investigación para que seamos más eficaces y competitivos”, ha subrayado Lerma, para quien el sistema funcionarial no es compatible con este objetivo y necesidades.

Burocratización


La carrera científica “no es compatible con un sistema que se rige por las mismas normas que se rigen los negociados de cualquier ministerio de clases pasivas”, según el director de este instituto.

Para este neurocientífico, habría que empezar por un sistema mixto y abierto para que “en unos años los funcionarios de la investigación desaparezcamos; no creo que haya que cortarle la cabeza a nadie pero sí poner los mimbres de la cesta del futuro y esto no se está haciendo, lo que se ve es más al contrario”.

Juan Lerma, director del Instituto de Neurociencias de Alicante. EFE/Miguel Ángel Pérez Calero. 



En este sentido, ha denunciado una “mayor burocratización, mayor control, rigidez y más papeles para hacer lo mismo”.

¿Y dónde está el problema? Según Lerma, se trata de “una obra grande que hay que hacer y para ello hay que estar convencido de que la investigación puede ser el motor de futuro”; sin embargo, “si se tiene como adorno, uno no se preocupa por que ésta sea eficaz”.

En cuanto al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -su instituto es un centro mixto de este organismo y la Universidad Miguel Hernández de Elche-, Lerma ha asegurado que las autoridades del CSIC “son honestas y están luchado, pero el organismo está inmerso en la Administración General del Estado, con las mismas reglas que cualquier otro ministerio”.

“Hay que sacar al CSIC y a los organismos públicos de investigación de ese embrollo administrativo y darles flexibilidad”.

Lerma, quien ha recordado que el científico “trabaja más que cualquier otro funcionario porque simplemente está trabajando todo el día, incluido los fines de semana”, ha aclarado que tener mayor flexibilidad no quiere decir que no haya controles y supervisión.

“A los científicos nos están evaluando continuamente, cuando presentamos un proyecto, publicamos un artículo, etc”.

Elecciones generales


Lerma ha insistido en pedir a los políticos que se pronuncien: “tengo idea de que algunos están contactando a ciertos científicos pero aún no sé si es una preocupación de los partidos”.

“La I+D ha desaparecido de los programas electorales y tiene que volver”.

Precisamente, Lerma participó la pasada semana en La Palma, al igual que otros directores de centros con el sello de excelencia Severo Ochoa, en el foro “100xciencia”, donde se aprobó un comunicado en el que estos centros exhortan a los dirigentes políticos a formalizar un pacto por la ciencia que garantice la estabilidad financiera en esta materia y a realizar urgentemente una reforma profunda de las leyes que gobiernan la actividad científica.

Asimismo, piden a los partidos que clarifiquen sus posturas en los programas electorales.

Investigación del cerebro


En cuanto al cerebro, Lerma ha detallado que sobre éste se conoce poco: “no sé si se puede cuantificar en un rango de uno a cien dónde estamos, pero probablemente estemos en un 30 %, que es poco”.

Se conoce mucho de la estructura, de su composición molecular o aspectos básicos sobre cómo se comunican las neuronas, pero “el problema real es que no sabemos muy bien cómo funcionan los circuitos y cómo la asociación de estos genera la función primordial del cerebro, que es la conducta”.

Lo que sí se está poniendo de manifiesto es que la conducta está directamente relacionada con la actividad correcta de los circuitos neuronales y cuando uno tiene un desarreglo en un circuito neuronal, la conducta se ve afectada y entonces puede haber depresión, esquizofrenia o autismo.

En este sentido, Lerma ha mencionado un trabajo recientemente publicado por su equipo, en el que identificaron un nuevo gen (GRIK4) implicado en el trastorno del autismo y en el que constataron que la alteración de la expresión de un solo gen podría contribuir al desarrollo de esta enfermedad.

Para Lerma, lo que es llamativo es que una pequeña variación en la cantidad de una sola subunidad de este receptor sináptico conlleve una sintomatología conductual tan acusada, que reproduce en gran medida los trastornos del espectro autista. EFEfuturo
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Publicado en: Ciencia
La ciencia necesita un “cambio radical” y hay que pedir a los partidos que se pronuncien y a los ciudadanos que “lo tengan en cuenta antes de ir a votar”, ha indicado Lerma en una entrevista con EFE, en la que ha pedido además una “acción urgente” para devolver a España “a los años dorados” donde el pico de inversión fue en 2009.

No obstante, según el director de este centro alicantino en España se sigue haciendo buena ciencia, pero ahora “nos planteamos un dilema: hasta aquí hemos llegado, qué podemos hacer más”.
A juicio de este investigador, las estructuras de la gestión de la ciencia española están “obsoletas y necesitan un cambio radical”.

Sin embargo, lo que se está haciendo “es para mal: vamos a retroceder aún más no solo en el presupuesto, sino en la gestión“.

“Esto hay que denunciarlo y pedir un cambio de actitud política y de gestión de la investigación para que seamos más eficaces y competitivos”, ha subrayado Lerma, para quien el sistema funcionarial no es compatible con este objetivo y necesidades.

Burocratización


La carrera científica “no es compatible con un sistema que se rige por las mismas normas que se rigen los negociados de cualquier ministerio de clases pasivas”, según el director de este instituto.

Para este neurocientífico, habría que empezar por un sistema mixto y abierto para que “en unos años los funcionarios de la investigación desaparezcamos; no creo que haya que cortarle la cabeza a nadie pero sí poner los mimbres de la cesta del futuro y esto no se está haciendo, lo que se ve es más al contrario”.

Juan Lerma, director del Instituto de Neurociencias de Alicante. EFE/Miguel Ángel Pérez Calero. 



En este sentido, ha denunciado una “mayor burocratización, mayor control, rigidez y más papeles para hacer lo mismo”.

¿Y dónde está el problema? Según Lerma, se trata de “una obra grande que hay que hacer y para ello hay que estar convencido de que la investigación puede ser el motor de futuro”; sin embargo, “si se tiene como adorno, uno no se preocupa por que ésta sea eficaz”.

En cuanto al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -su instituto es un centro mixto de este organismo y la Universidad Miguel Hernández de Elche-, Lerma ha asegurado que las autoridades del CSIC “son honestas y están luchado, pero el organismo está inmerso en la Administración General del Estado, con las mismas reglas que cualquier otro ministerio”.

“Hay que sacar al CSIC y a los organismos públicos de investigación de ese embrollo administrativo y darles flexibilidad”.

Lerma, quien ha recordado que el científico “trabaja más que cualquier otro funcionario porque simplemente está trabajando todo el día, incluido los fines de semana”, ha aclarado que tener mayor flexibilidad no quiere decir que no haya controles y supervisión.

“A los científicos nos están evaluando continuamente, cuando presentamos un proyecto, publicamos un artículo, etc”.

Elecciones generales


Lerma ha insistido en pedir a los políticos que se pronuncien: “tengo idea de que algunos están contactando a ciertos científicos pero aún no sé si es una preocupación de los partidos”.

“La I+D ha desaparecido de los programas electorales y tiene que volver”.

Precisamente, Lerma participó la pasada semana en La Palma, al igual que otros directores de centros con el sello de excelencia Severo Ochoa, en el foro “100xciencia”, donde se aprobó un comunicado en el que estos centros exhortan a los dirigentes políticos a formalizar un pacto por la ciencia que garantice la estabilidad financiera en esta materia y a realizar urgentemente una reforma profunda de las leyes que gobiernan la actividad científica.

Asimismo, piden a los partidos que clarifiquen sus posturas en los programas electorales.

Investigación del cerebro


En cuanto al cerebro, Lerma ha detallado que sobre éste se conoce poco: “no sé si se puede cuantificar en un rango de uno a cien dónde estamos, pero probablemente estemos en un 30 %, que es poco”.

Se conoce mucho de la estructura, de su composición molecular o aspectos básicos sobre cómo se comunican las neuronas, pero “el problema real es que no sabemos muy bien cómo funcionan los circuitos y cómo la asociación de estos genera la función primordial del cerebro, que es la conducta”.

Lo que sí se está poniendo de manifiesto es que la conducta está directamente relacionada con la actividad correcta de los circuitos neuronales y cuando uno tiene un desarreglo en un circuito neuronal, la conducta se ve afectada y entonces puede haber depresión, esquizofrenia o autismo.

En este sentido, Lerma ha mencionado un trabajo recientemente publicado por su equipo, en el que identificaron un nuevo gen (GRIK4) implicado en el trastorno del autismo y en el que constataron que la alteración de la expresión de un solo gen podría contribuir al desarrollo de esta enfermedad.

Para Lerma, lo que es llamativo es que una pequeña variación en la cantidad de una sola subunidad de este receptor sináptico conlleve una sintomatología conductual tan acusada, que reproduce en gran medida los trastornos del espectro autista. EFEfuturo

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