INVESTIGACIÓN ANTÁRTIDA

La atmósfera antártica contiene restos de pesticidas prohibidos desde 2004

Efefuturo.- Un equipo de investigadores españoles ha detectado la presencia en la atmósfera de la Antártida de restos de pesticidas orgánicos persistentes (POP), prohibidos desde 2004 a nivel internacional por el Convenido de Estocolmo.

<p>Imagen de la Antártida. EFE.</p>

Imagen de la Antártida. EFE.

La investigación, liderada por Jordi Dachs y Ana Cabrerizo, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), ha analizado diversas muestras de la atmósfera antártica recogidas por el Trineo de Viento en su última expedición a este continente entre los años 2011 y 2012.

El estudio, publicado en la revista científica ‘Atmosferic Environment‘, revela que estos contaminantes “pueden llegar hasta la región más remota de la Tierra desde sus fuentes de origen”, explica el IDAEA-CSIC en una nota.

Los investigadores detectaron determinadas cantidades de bifenilos policlorados (PPCB), unos compuestos utilizados en el pasado como revestimiento en muchos aparatos eléctricos, y restos de hexaclorobenceno (HCB) y hexaclorociclohexano (HCH), ambos usados como pesticidas.

Todos estos compuestos están prohibidos a nivel internacional desde el año 2004, fecha en que entró en vigor el Convenido de Estocolmo sobre contaminantes persistentes.

La evaluación de las trayectorias de las masas de aire y el conocimiento de la circulación atmosférica sobre el continente antártico sugieren que estos compuestos llegaron a la meseta antártica mediante la subducción de masas de aire de la troposfera libre.

La contaminación inmortal

La presencia de estos contaminantes en la Antártida demuestra, según Jordi Dachs, que “la contaminación, aunque sea a niveles bajos, persiste en todo el planeta muchos años después de que el compuesto deje de ser utilizado”.

Por su parte, Ramón Larramendi, responsable de la expedición del Trineo de Viento, ha resaltado la importancia científica de este vehículo impulsado por energía eólica, “capaz de moverse por el territorio antártico a un coste asumible y de forma eficaz y eficiente”.

El Trineo de Viento ha recorrido ya más de 18.000 kilómetros en el Ártico y la Antártida en una decena de expediciones y tiene previsto viajar de nuevo a Groenlandia para muestrear el grosor de la capa de hielo y prever la subida de nivel de los océanos. EFE

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Publicado en: Ciencia

La investigación, liderada por Jordi Dachs y Ana Cabrerizo, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), ha analizado diversas muestras de la atmósfera antártica recogidas por el Trineo de Viento en su última expedición a este continente entre los años 2011 y 2012.

El estudio, publicado en la revista científica ‘Atmosferic Environment‘, revela que estos contaminantes “pueden llegar hasta la región más remota de la Tierra desde sus fuentes de origen”, explica el IDAEA-CSIC en una nota.

Los investigadores detectaron determinadas cantidades de bifenilos policlorados (PPCB), unos compuestos utilizados en el pasado como revestimiento en muchos aparatos eléctricos, y restos de hexaclorobenceno (HCB) y hexaclorociclohexano (HCH), ambos usados como pesticidas.

Todos estos compuestos están prohibidos a nivel internacional desde el año 2004, fecha en que entró en vigor el Convenido de Estocolmo sobre contaminantes persistentes.

La evaluación de las trayectorias de las masas de aire y el conocimiento de la circulación atmosférica sobre el continente antártico sugieren que estos compuestos llegaron a la meseta antártica mediante la subducción de masas de aire de la troposfera libre.

La contaminación inmortal

La presencia de estos contaminantes en la Antártida demuestra, según Jordi Dachs, que “la contaminación, aunque sea a niveles bajos, persiste en todo el planeta muchos años después de que el compuesto deje de ser utilizado”.

Por su parte, Ramón Larramendi, responsable de la expedición del Trineo de Viento, ha resaltado la importancia científica de este vehículo impulsado por energía eólica, “capaz de moverse por el territorio antártico a un coste asumible y de forma eficaz y eficiente”.

El Trineo de Viento ha recorrido ya más de 18.000 kilómetros en el Ártico y la Antártida en una decena de expediciones y tiene previsto viajar de nuevo a Groenlandia para muestrear el grosor de la capa de hielo y prever la subida de nivel de los océanos. EFE

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