ECOLOGÍA INVESTIGACIÓN

Los animales con cerebro grande, curiosos y que pueden manipular, innovan

EFEFUTURO.- La innovación no es sólo una capacidad humana, sino que todos los animales con cerebro grande, con curiosidad por las cosas y con apéndices capaces de manipular, como es el caso de las aves, innovan y son creativos ante los cambios.

<p>Gorila de montaña en Ruanda. Foto: Carlos Gutiérrez</p>

Gorila de montaña en Ruanda. Foto: Carlos Gutiérrez

Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha analizado 1.018 especies de aves.


Según los científicos del CREAF, primates, cetáceos, loros y cuervos innovamos porque tenemos una vida larga y estamos adaptados a vivir en ambientes cambiantes.


En el trabajo, publicado en la revista “Philosophical Transactions of the Royal Society“, los investigadores explican que los animales innovamos cuando tenemos que responder a problemas nuevos a los que nunca nos hemos enfrentado antes.


Por lo tanto, es poco probable que esta habilidad pueda haber evolucionado por ella misma por selección natural.



Innovación, la suma de aptitudes


La investigación sugiere que la capacidad de innovar no ha sido seleccionada directamente, sino que emerge cuando se combinan varias adaptaciones que han evolucionado para otros propósitos, como poseer un cerebro grande, tener curiosidad para explorar el entorno y disponer de apéndices que permitan manipular objetos.


Cuando se combinan estos rasgos, el animal adquiere la capacidad de resolver problemas innovando.




Esta nueva teoría explicaría algunas observaciones sorprendentes, como por ejemplo que especies que nunca utilizan herramientas en estado salvaje, como los grajos, que en el laboratorio exhiben una habilidad sorprendente para utilizarlas y ser capaces de extraer alimento de un tubo.



Esto refuerza la idea de que la capacidad de innovar, al depender de un conjunto de adaptaciones que han surgido para otros fines, ya está presente en algunos animales incluso cuando estos no la utilizan en la naturaleza.



Larga vida y constantes desafíos, necesarios para innovar


El estudio concluye que para innovar hay que tener una vida longeva y vivir en un ambiente cambiante.


Tras analizar información de 1.018 especies de aves, los investigadores han descubierto que las especies que presentan una mayor capacidad de innovación tienden a tener dos características principales: una capacidad de vivir muchos años y una ecología generalista.


Los animales de vida larga no sólo disponen de más tiempo para innovar, sino que suelen enfrentarse a nuevos retos a lo largo de sus vidas.


Además, según los investigadores, las innovaciones tendrán más valor porque cada nuevo comportamiento podrá ser utilizado durante más tiempo en el futuro.


A todo ello se le une el hecho de que una vida larga permite retardar el desarrollo, lo que ofrece el tiempo necesario para desarrollar cerebros grandes.


Ser generalista, por otro lado, expone frecuentemente al individuo a nuevos desafíos, como el tener que encontrar nuevos alimentos, y esto requiere capacidades como explorar, discriminar, manipular y recordar.


Los animales con requerimientos más especializados, que sólo comen un alimento en concreto, por ejemplo, no necesitan estas adaptaciones y su capacidad para innovar está limitada por este motivo, concluye el estudio. EFE

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Publicado en: Ciencia

Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha analizado 1.018 especies de aves.


Según los científicos del CREAF, primates, cetáceos, loros y cuervos innovamos porque tenemos una vida larga y estamos adaptados a vivir en ambientes cambiantes.


En el trabajo, publicado en la revista “Philosophical Transactions of the Royal Society“, los investigadores explican que los animales innovamos cuando tenemos que responder a problemas nuevos a los que nunca nos hemos enfrentado antes.


Por lo tanto, es poco probable que esta habilidad pueda haber evolucionado por ella misma por selección natural.



Innovación, la suma de aptitudes


La investigación sugiere que la capacidad de innovar no ha sido seleccionada directamente, sino que emerge cuando se combinan varias adaptaciones que han evolucionado para otros propósitos, como poseer un cerebro grande, tener curiosidad para explorar el entorno y disponer de apéndices que permitan manipular objetos.


Cuando se combinan estos rasgos, el animal adquiere la capacidad de resolver problemas innovando.




Esta nueva teoría explicaría algunas observaciones sorprendentes, como por ejemplo que especies que nunca utilizan herramientas en estado salvaje, como los grajos, que en el laboratorio exhiben una habilidad sorprendente para utilizarlas y ser capaces de extraer alimento de un tubo.



Esto refuerza la idea de que la capacidad de innovar, al depender de un conjunto de adaptaciones que han surgido para otros fines, ya está presente en algunos animales incluso cuando estos no la utilizan en la naturaleza.



Larga vida y constantes desafíos, necesarios para innovar


El estudio concluye que para innovar hay que tener una vida longeva y vivir en un ambiente cambiante.


Tras analizar información de 1.018 especies de aves, los investigadores han descubierto que las especies que presentan una mayor capacidad de innovación tienden a tener dos características principales: una capacidad de vivir muchos años y una ecología generalista.


Los animales de vida larga no sólo disponen de más tiempo para innovar, sino que suelen enfrentarse a nuevos retos a lo largo de sus vidas.


Además, según los investigadores, las innovaciones tendrán más valor porque cada nuevo comportamiento podrá ser utilizado durante más tiempo en el futuro.


A todo ello se le une el hecho de que una vida larga permite retardar el desarrollo, lo que ofrece el tiempo necesario para desarrollar cerebros grandes.


Ser generalista, por otro lado, expone frecuentemente al individuo a nuevos desafíos, como el tener que encontrar nuevos alimentos, y esto requiere capacidades como explorar, discriminar, manipular y recordar.


Los animales con requerimientos más especializados, que sólo comen un alimento en concreto, por ejemplo, no necesitan estas adaptaciones y su capacidad para innovar está limitada por este motivo, concluye el estudio. EFE

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