GENES

Los científicos celebran que los genes sigan siendo propiedad de la Humanidad

Varios científicos españoles han celebrado hoy la decisión del Tribunal Supremo estadounidense de prohibir patentar genes humanos, y han calificado ésta como una buena noticia para la ciencia porque los genes y la información genética seguirá siendo propiedad “de la Humanidad”.

Los científicos celebran que los genes sigan siendo propiedad de la Humanidad

Así lo han indicado a Efe varios expertos consultados por Efe, después de conocerse la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU que prohíbe que los genes humanos sean patentados, con el argumento de que son productos de la naturaleza, en una decisión con implicaciones directas sobre la investigación médica.

Para Carlos Martínez, del Centro Nacional de Biotecnología, es “una buena noticia” que el citado tribunal haya sentenciado que los genes humanos no son susceptibles de ser patentados “y por lo tanto de ser explotados comercialmente”.

“Lo es porque los genes eran y continuarán siendo propiedad de la humanidad”, ha remachado en declaraciones a Efe.

En una primera valoración tras conocerse la decisión del Supremo de EEUU, Martínez ha confiado en que este hecho “no signifique un retraimiento de la financiación privada en la investigación genética, que indudablemente es una de las piezas fundamentales en los tratamientos las enfermedades de mayor relevancia en la sociedad”.

“Es una buena noticia”, ha insistido este investigador, quien ha apuntado que las empresas tienen que ser conscientes de que tienen que buscar “nuevos nichos para explotar la riqueza que, en base a la cooperación público-privada, se genere con la identificación de nuevos genes cuyas alteraciones están asociadas a enfermedades”.

Martínez ha relatado además que sorprende que la sentencia hable de que no se pueden patentar genes humanos porque son productos de la naturaleza y ha recordado que hay multitud de productos de la naturaleza que sí se pueden patentar.

De hecho, una buena parte de la farmacopea actual son derivados de los vegetales y sí son susceptibles de ser patentados y explotados, ha apuntado este investigador.

El genetista Andrés Moya ha opinado que le resulta “un tanto sorprendente que se pueda decir que estos productos son patentables, porque son efectivamente entes naturales”.

“El concepto de descubrir no significa inventar porque quien los ha inventado -los genes- no somos nosotros, ya estaban ahí”, ha subrayado el director científico del Centro Superior de Investigación de Salud Pública de Valencia.

De ahí, ha apuntado, que el fallo del Supremo de EEUU deje la puerta abierta a las patentes en el caso de que se realice una versión sintética de los genes.

En este caso, ha explicado, se pueden modificar y crear variantes en base a un conocimiento propio que “tendría un cierto elemento de inventiva”.

“Lo que la naturaleza ha inventado no es una invención humana, en todo caso es un descubrimiento, pero si nosotros tenemos capacidad de poder modificar o mejorar, orientado a un determinado fin, un producto natural probablemente ya no es un invento de la naturaleza”, ha remarcado este catedrático de genética.

En el mismo sentido, Alfonso Valencia, director de Investigación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha señalado que la decisión del Supremo estadounidense es “una buena noticia para la ciencia, para la tecnología y para la Humanidad, porque todos somos potenciales usuarios de las tecnologías de predicción de enfermedades”.

En declaraciones a EFE, Alfonso Valencia ha observado que la comunidad científica esperaba que no se autorizara la patente de un gen humano como producto natural, “y esto acaba con el modo de patentar genes humanos si no están claramente modificados”.

La decisión del Tribunal Supremo estadounidense, según Alfonso Valencia, propiciará que los test genéticos sean “más baratos y más accesibles”, y ha manifestado que el desarrollo del Genoma Humano ha demostrado ya que cuando toda la información es pública y accesible se genera un impulso económico público y privado mayor que el que se consigue haciéndolo de una manera “restringida”.

También ha celebrado la decisión del Supremo estadounidense el oceanógrafo Carlos Duarte, quien lidera junto a un grupo de científicos de todo el mundo una iniciativa a favor de la creación de un fondo común internacional de patentes de genes marinos para lograr un acceso equitativo y ético a los recursos del mar y evitar que unos pocos países acaparen el 90 por ciento de esas patentes.

Duarte ha señalado a EFE que no existe “ninguna invención” en un gen humano, y ha incidido en la oportunidad de que un organismo dependiente de Naciones Unidas centralice toda la información que se genera en torno a los genes de los organismos vivos, no sólo marinos. EFE

 

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Publicado en: Ciencia

Así lo han indicado a Efe varios expertos consultados por Efe, después de conocerse la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU que prohíbe que los genes humanos sean patentados, con el argumento de que son productos de la naturaleza, en una decisión con implicaciones directas sobre la investigación médica.

Para Carlos Martínez, del Centro Nacional de Biotecnología, es “una buena noticia” que el citado tribunal haya sentenciado que los genes humanos no son susceptibles de ser patentados “y por lo tanto de ser explotados comercialmente”.

“Lo es porque los genes eran y continuarán siendo propiedad de la humanidad”, ha remachado en declaraciones a Efe.

En una primera valoración tras conocerse la decisión del Supremo de EEUU, Martínez ha confiado en que este hecho “no signifique un retraimiento de la financiación privada en la investigación genética, que indudablemente es una de las piezas fundamentales en los tratamientos las enfermedades de mayor relevancia en la sociedad”.

“Es una buena noticia”, ha insistido este investigador, quien ha apuntado que las empresas tienen que ser conscientes de que tienen que buscar “nuevos nichos para explotar la riqueza que, en base a la cooperación público-privada, se genere con la identificación de nuevos genes cuyas alteraciones están asociadas a enfermedades”.

Martínez ha relatado además que sorprende que la sentencia hable de que no se pueden patentar genes humanos porque son productos de la naturaleza y ha recordado que hay multitud de productos de la naturaleza que sí se pueden patentar.

De hecho, una buena parte de la farmacopea actual son derivados de los vegetales y sí son susceptibles de ser patentados y explotados, ha apuntado este investigador.

El genetista Andrés Moya ha opinado que le resulta “un tanto sorprendente que se pueda decir que estos productos son patentables, porque son efectivamente entes naturales”.

“El concepto de descubrir no significa inventar porque quien los ha inventado -los genes- no somos nosotros, ya estaban ahí”, ha subrayado el director científico del Centro Superior de Investigación de Salud Pública de Valencia.

De ahí, ha apuntado, que el fallo del Supremo de EEUU deje la puerta abierta a las patentes en el caso de que se realice una versión sintética de los genes.

En este caso, ha explicado, se pueden modificar y crear variantes en base a un conocimiento propio que “tendría un cierto elemento de inventiva”.

“Lo que la naturaleza ha inventado no es una invención humana, en todo caso es un descubrimiento, pero si nosotros tenemos capacidad de poder modificar o mejorar, orientado a un determinado fin, un producto natural probablemente ya no es un invento de la naturaleza”, ha remarcado este catedrático de genética.

En el mismo sentido, Alfonso Valencia, director de Investigación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha señalado que la decisión del Supremo estadounidense es “una buena noticia para la ciencia, para la tecnología y para la Humanidad, porque todos somos potenciales usuarios de las tecnologías de predicción de enfermedades”.

En declaraciones a EFE, Alfonso Valencia ha observado que la comunidad científica esperaba que no se autorizara la patente de un gen humano como producto natural, “y esto acaba con el modo de patentar genes humanos si no están claramente modificados”.

La decisión del Tribunal Supremo estadounidense, según Alfonso Valencia, propiciará que los test genéticos sean “más baratos y más accesibles”, y ha manifestado que el desarrollo del Genoma Humano ha demostrado ya que cuando toda la información es pública y accesible se genera un impulso económico público y privado mayor que el que se consigue haciéndolo de una manera “restringida”.

También ha celebrado la decisión del Supremo estadounidense el oceanógrafo Carlos Duarte, quien lidera junto a un grupo de científicos de todo el mundo una iniciativa a favor de la creación de un fondo común internacional de patentes de genes marinos para lograr un acceso equitativo y ético a los recursos del mar y evitar que unos pocos países acaparen el 90 por ciento de esas patentes.

Duarte ha señalado a EFE que no existe “ninguna invención” en un gen humano, y ha incidido en la oportunidad de que un organismo dependiente de Naciones Unidas centralice toda la información que se genera en torno a los genes de los organismos vivos, no sólo marinos. EFE

 

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