SALUD PETRÓLEO

Los nocivos efectos de las extracciones de petróleo sobre la salud

Efefuturo.- Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA-UAB), del Instituto de Salud Global (ISGlobal) y de la Facultad de Veterinaria de la UAB han analizado en la selva amazónica de Perú los efectos de los derrames petroleros en la salud de las personas que viven en las zonas de extracción.

<p>Extracción de petróleo en la selva amazónica. Fotografía: Jaime Culebras </p>

Extracción de petróleo en la selva amazónica. Fotografía: Jaime Culebras

El ISGlobal, que ha denunciado la falta de estudios sobre los efectos de los vertidos petroleros en la salud de las personas, ha asegurado que las comunidades residentes están en contacto con los tóxicos a través del consumo de agua y alimentos contaminados, y del contacto dérmico con tierras agrícolas afectadas.

Según los científicos, un total de 638 millones de habitantes de países en vías de desarrollo viven cerca de yacimientos de petróleo.

A pesar de este elevado número, se desconocen los efectos nocivos que la exposición a la contaminación de extracciones petroleras provoca en la salud de los que viven cerca de puntos de extracción de petróleo, según el trabajo elaborado por los investigadores del ICTA-UAB, el ISGlobal y la Facultad de Veterinaria de la UAB.

El trabajo, publicado en la revista ‘Environmental Health’, enmarca un amplio proyecto científico desarrollado por el ICTA-UAB desde hace más de una década que analiza “los preocupantes niveles de contaminación por petróleo existentes” en una zona de la Amazonía peruana próxima a la frontera con Ecuador.

Los científicos critican que no haya estudios sobre los efectos de los derrames en los indígenas, y demuestran que la contaminación por petróleo se extiende a miles de kilómetros de ríos, sedimentos y suelos, causando una cadena de contaminación bioacumulable de metales pesados en agua, peces, animales y personas.

Los científicos han constatado que sólo en esta zona habitada por población quechua y achuar hay 1.100 kilómetros de ríos afectados, el 22 % del total, y los estudios cartográficos realizados establecen que en la zona se ha vertido el equivalente a 2,6 millones de barriles de petróleo.

Esta área de selva amazónica fue declarada por el gobierno peruano en emergencia ambiental en 2003 y en emergencia sanitaria en 2013, pero todavía no existen registros locales de morbilidad ni mortalidad.

La gente enferma no puede visitar al médico ni ir al hospital. Simplemente muere y no se sabe de qué“, ha explicado Martí Orta, científico del ICTA-UAB, que ha criticado que, “a pesar de conocerse los efectos adversos sobre la salud de la exposición al petróleo y otros productos derivados de la extracción, nunca se han tomado medidas reparadoras ni sancionadoras”.

Según los investigadores, la mayoría de estudios existentes se han centrado en analizar los efectos nocivos de los vertidos en los grupos de trabajadores encargados de la limpieza, pero no en las poblaciones residentes en la zona “que son mucho más vulnerables al estar expuestas los contaminantes durante períodos prolongados”.

Anavilhanas, un conjunto de 400 islas en el Río Amazonas, a unos 100 kilómetros de Manaos, ricas en especies vegetales y animales, una reserva biológica que la Unesco declaró Patrominio Natural de la Humanidad. EFE/Marcelo Sayao

Anavilhanas, en el Amazonas, una reserva biológica que la Unesco declaró Patrominio Natural de la Humanidad. EFE/Marcelo Sayao

Es importante estudiar los efectos que la contaminación derivada del petróleo tiene en la gente que vive en zonas de extracción, ya que los tiempos y las vías de exposición son diferentes. Además, los estudios hasta ahora se han centrado en trabajadores y no estudian los efectos en población que puede ser más vulnerable, como los niños, las mujeres embarazadas o personas con problemas previos de salud”, ha dicho Cristina O’Callaghan-Gordo, científica de ISGlobal.

Según los investigadores, las comunidades locales ingieren agua y alimentos contaminados, y mantienen contacto dérmico con los ríos y las tierras afectadas mediante el baño o las tareas agrícolas.

Esta exposición al petróleo y a las aguas usadas en el proceso de extracción (ricas en metales pesados, hidrocarburos y elementos radiactivos) ocasionan problemas de salud neurológicos, hematológicos y síntomas irritativos, según el estudio, que añade que la quema de gas natural favorece la inhalación de compuestos orgánicos volátiles, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre, entre otros.

El estudio reclama la necesidad de potenciar la investigación sobre los efectos de los vertidos en los residentes para conocer con certeza los riesgos en la salud, promover políticas de control efectivas e impulsar políticas de salud pública que eviten la exposición humana a las áreas ya contaminadas. EFE

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Publicado en: Ciencia

El ISGlobal, que ha denunciado la falta de estudios sobre los efectos de los vertidos petroleros en la salud de las personas, ha asegurado que las comunidades residentes están en contacto con los tóxicos a través del consumo de agua y alimentos contaminados, y del contacto dérmico con tierras agrícolas afectadas.

Según los científicos, un total de 638 millones de habitantes de países en vías de desarrollo viven cerca de yacimientos de petróleo.

A pesar de este elevado número, se desconocen los efectos nocivos que la exposición a la contaminación de extracciones petroleras provoca en la salud de los que viven cerca de puntos de extracción de petróleo, según el trabajo elaborado por los investigadores del ICTA-UAB, el ISGlobal y la Facultad de Veterinaria de la UAB.

El trabajo, publicado en la revista ‘Environmental Health’, enmarca un amplio proyecto científico desarrollado por el ICTA-UAB desde hace más de una década que analiza “los preocupantes niveles de contaminación por petróleo existentes” en una zona de la Amazonía peruana próxima a la frontera con Ecuador.

Los científicos critican que no haya estudios sobre los efectos de los derrames en los indígenas, y demuestran que la contaminación por petróleo se extiende a miles de kilómetros de ríos, sedimentos y suelos, causando una cadena de contaminación bioacumulable de metales pesados en agua, peces, animales y personas.

Los científicos han constatado que sólo en esta zona habitada por población quechua y achuar hay 1.100 kilómetros de ríos afectados, el 22 % del total, y los estudios cartográficos realizados establecen que en la zona se ha vertido el equivalente a 2,6 millones de barriles de petróleo.

Esta área de selva amazónica fue declarada por el gobierno peruano en emergencia ambiental en 2003 y en emergencia sanitaria en 2013, pero todavía no existen registros locales de morbilidad ni mortalidad.

La gente enferma no puede visitar al médico ni ir al hospital. Simplemente muere y no se sabe de qué“, ha explicado Martí Orta, científico del ICTA-UAB, que ha criticado que, “a pesar de conocerse los efectos adversos sobre la salud de la exposición al petróleo y otros productos derivados de la extracción, nunca se han tomado medidas reparadoras ni sancionadoras”.

Según los investigadores, la mayoría de estudios existentes se han centrado en analizar los efectos nocivos de los vertidos en los grupos de trabajadores encargados de la limpieza, pero no en las poblaciones residentes en la zona “que son mucho más vulnerables al estar expuestas los contaminantes durante períodos prolongados”.

Anavilhanas, un conjunto de 400 islas en el Río Amazonas, a unos 100 kilómetros de Manaos, ricas en especies vegetales y animales, una reserva biológica que la Unesco declaró Patrominio Natural de la Humanidad. EFE/Marcelo Sayao

Anavilhanas, en el Amazonas, una reserva biológica que la Unesco declaró Patrominio Natural de la Humanidad. EFE/Marcelo Sayao

Es importante estudiar los efectos que la contaminación derivada del petróleo tiene en la gente que vive en zonas de extracción, ya que los tiempos y las vías de exposición son diferentes. Además, los estudios hasta ahora se han centrado en trabajadores y no estudian los efectos en población que puede ser más vulnerable, como los niños, las mujeres embarazadas o personas con problemas previos de salud”, ha dicho Cristina O’Callaghan-Gordo, científica de ISGlobal.

Según los investigadores, las comunidades locales ingieren agua y alimentos contaminados, y mantienen contacto dérmico con los ríos y las tierras afectadas mediante el baño o las tareas agrícolas.

Esta exposición al petróleo y a las aguas usadas en el proceso de extracción (ricas en metales pesados, hidrocarburos y elementos radiactivos) ocasionan problemas de salud neurológicos, hematológicos y síntomas irritativos, según el estudio, que añade que la quema de gas natural favorece la inhalación de compuestos orgánicos volátiles, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre, entre otros.

El estudio reclama la necesidad de potenciar la investigación sobre los efectos de los vertidos en los residentes para conocer con certeza los riesgos en la salud, promover políticas de control efectivas e impulsar políticas de salud pública que eviten la exposición humana a las áreas ya contaminadas. EFE

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