INVESTIGACIÓN CARDIOLOGÍA

Los stents son tan eficaces como los bypass

Efefuturo.- Un estudio internacional en el que ha participado el Hospital Clínic de Barcelona ha demostrado que las personas con afectación de baja o moderada complejidad en el corazón que se tratan con ‘stents’, que no necesita cirugía, tienen la misma mortalidad a tres años que los operados con ‘bypass’.

<p>EFE/ DAVID CASTRO BARREIRO.</p>

EFE/ DAVID CASTRO BARREIRO.

El estudio, publicado en la revista ‘The New England Journal of Medicine’, ha sido coordinado en España por los doctores Manel Sabaté, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínic, y José Luis Pomar, cirujano cardíaco del mismo centro sanitario.

Según ha explicado Sabaté, el exceso de lipoproteínas de baja densidad (LDL) puede provocar su incrustación en las arterias, lo que forma lesiones llamadas ateromas, cuya acumulación causa la enfermedad coronaria, el tipo más frecuente de enfermedad cardíaca.

Cuando la obstrucción arterial se localiza en el tronco común de la arteria coronaria izquierda, que es la puerta de entrada del torrente sanguíneo a todo el ventrículo, se consideraba que la mejor manera de tratar a la persona afectada era someterla a una intervención quirúrgica.

La técnica utilizada es la derivación aortocoronaria, lo que se conoce como ‘bypass’, que consiste en la creación de nuevos caminos a partir de tramos sanos de venas o arterias para conseguir que la sangre siga llegando al miocardio.

Sabaté ha explicado que el estudio se ha centrado en aquellas personas con afectación baja o moderada y localizada en el tronco común de la arteria coronaria izquierda, que es el punto clave para la distribución sanguínea hacia todos los territorios arteriales del corazón.

El análisis ha demostrado que para estos pacientes, los ‘stents’ ofrecen una expectativa de supervivencia a tres años vista no inferior a la que permite la cirugía.

Beneficios para el paciente

Para llegar a estas conclusiones, el estudio reclutó a 1.905 personas con enfermedad coronaria en 126 hospitales y el Clínic ha sido el sexto del mundo en aportación de pacientes, que fueron divididos en dos grupos.

Al compararlos, además de comprobar que a tres años vista no había diferencias significativas, se ha podido ver que durante los primeros 30 días, las tasas de ictus, infarto de miocardio, arritmias, hemorragia u oclusión del injerto, eran superiores en pacientes que pasaron por la cirugía.

Sin embargo, ha puntualizado Pomar, “es preciso más seguimiento ya que otros estudios previos mostraban una mayor incidencia de eventos cardíacos y la necesidad de nuevos procedimientos por mayor reaparición de la angina en los no quirúrgicos”.

Según Sabaté, “la importancia que tiene este estudio es el beneficio que supondrá para los pacientes, ya que para aquellos con riesgo quirúrgico elevado y con lesiones del tronco de menor complejidad, los ‘stents’ son un tratamiento eficaz, algo que no se había demostrado hasta la fecha”.

De esta forma, los pacientes pueden evitar una operación más invasiva, lo que conlleva la intubación, un postoperatorio más complejo y una recuperación mas prolongada.

“En definitiva, los pacientes que no tendrán que pasar por el bypass podrían volver a trabajar en 3-5 días, y hemos visto que a los tres años pueden estar igual de bien que si los hubiéramos operado. Y además, esto podría reducir listas de espera de cirugía”, ha resumido Sabaté. EFE

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Publicado en: Ciencia

El estudio, publicado en la revista ‘The New England Journal of Medicine’, ha sido coordinado en España por los doctores Manel Sabaté, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínic, y José Luis Pomar, cirujano cardíaco del mismo centro sanitario.

Según ha explicado Sabaté, el exceso de lipoproteínas de baja densidad (LDL) puede provocar su incrustación en las arterias, lo que forma lesiones llamadas ateromas, cuya acumulación causa la enfermedad coronaria, el tipo más frecuente de enfermedad cardíaca.

Cuando la obstrucción arterial se localiza en el tronco común de la arteria coronaria izquierda, que es la puerta de entrada del torrente sanguíneo a todo el ventrículo, se consideraba que la mejor manera de tratar a la persona afectada era someterla a una intervención quirúrgica.

La técnica utilizada es la derivación aortocoronaria, lo que se conoce como ‘bypass’, que consiste en la creación de nuevos caminos a partir de tramos sanos de venas o arterias para conseguir que la sangre siga llegando al miocardio.

Sabaté ha explicado que el estudio se ha centrado en aquellas personas con afectación baja o moderada y localizada en el tronco común de la arteria coronaria izquierda, que es el punto clave para la distribución sanguínea hacia todos los territorios arteriales del corazón.

El análisis ha demostrado que para estos pacientes, los ‘stents’ ofrecen una expectativa de supervivencia a tres años vista no inferior a la que permite la cirugía.

Beneficios para el paciente

Para llegar a estas conclusiones, el estudio reclutó a 1.905 personas con enfermedad coronaria en 126 hospitales y el Clínic ha sido el sexto del mundo en aportación de pacientes, que fueron divididos en dos grupos.

Al compararlos, además de comprobar que a tres años vista no había diferencias significativas, se ha podido ver que durante los primeros 30 días, las tasas de ictus, infarto de miocardio, arritmias, hemorragia u oclusión del injerto, eran superiores en pacientes que pasaron por la cirugía.

Sin embargo, ha puntualizado Pomar, “es preciso más seguimiento ya que otros estudios previos mostraban una mayor incidencia de eventos cardíacos y la necesidad de nuevos procedimientos por mayor reaparición de la angina en los no quirúrgicos”.

Según Sabaté, “la importancia que tiene este estudio es el beneficio que supondrá para los pacientes, ya que para aquellos con riesgo quirúrgico elevado y con lesiones del tronco de menor complejidad, los ‘stents’ son un tratamiento eficaz, algo que no se había demostrado hasta la fecha”.

De esta forma, los pacientes pueden evitar una operación más invasiva, lo que conlleva la intubación, un postoperatorio más complejo y una recuperación mas prolongada.

“En definitiva, los pacientes que no tendrán que pasar por el bypass podrían volver a trabajar en 3-5 días, y hemos visto que a los tres años pueden estar igual de bien que si los hubiéramos operado. Y además, esto podría reducir listas de espera de cirugía”, ha resumido Sabaté. EFE

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