INVESTIGACIÓN VIRUS

Virus ‘sociables’…para propagarse mejor

Los virus pueden presentar un “componente social” como mecanismo de agregación para facilitar su propagación, un hallazgo que cuestiona la visión clásica de que las poblaciones de virus constan de partículas que actúan independientemente durante el proceso de infección, sin ningún tipo de interacción entre sí.

<p>Virus de la estomatitis vesicular. Crédito: Instituto de Biología Integrativa de Sistemas.</p>

Virus de la estomatitis vesicular. Crédito: Instituto de Biología Integrativa de Sistemas.

La investigación, realizada por investigadores del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio) de Valencia, se ha publicado Nature Microbiology.

La investigación, que demuestra su hipótesis en el virus de la estomatitis vesicular, plantea un “componente social” no descrito hasta la fecha en virus, que sostiene que estos microorganismos utilizan un mecanismo de agregación para facilitar su propagación.

A través de su análisis, José Manuel Cuevas, María Durán Moreno y Rafael Sanjuan han descrito que el virus de la estomatitis vesicular -una enfermedad de origen viral que afecta a las especies bovina, equina y porcina, y es transmisible al ser humano- puede emplear mecanismos de agregación como estrategia para facilitar su propagación.

Gran cantidad de virus animales están envueltos en una bicapa lipídica tomada de las membranas celulares.

Debido a que las proteínas se unen a estas membranas para iniciar la infección, el trabajo realizado en el laboratorio de Rafael Sanjuán plantea que los viriones libres (partículas víricas morfológicamente completas e infecciosas) también pueden ser capaces de interactuar extracelularmente con la membrana de otros viriones.
“Nuestros hallazgos contrastan con la percepción comúnmente aceptada de viriones como propagadores pasivos y muestran la capacidad de los virus para establecer unidades infecciosas colectivas, hecho que podría facilitar la evolución de las interacciones entre virus”, destacan los investigadores.

También muestran que, tras el establecimiento de estos contactos, diferentes variantes genéticas virales son cotransmitidas a la misma célula, según las fuentes.

El secreto de su éxito


Los resultados del artículo permiten explicar observaciones previas en la literatura científica que muestran cómo algunos virus defectivos (aquellos incapaces de replicarse tras la infección que provocan en la célula que los acoge, salvo en presencia de otro virus viable), han podido transmitirse con éxito durante períodos prolongados de tiempo.

“El diseño de estrategias en la lucha contra las enfermedades virales cambia radicalmente cuando consideramos que los virus pueden presentar este componente social”, destaca José Manuel Cuevas, investigador Ramón y Cajal de la Universitat de València y primer firmante del trabajo.

Según Cuevas, “hablaríamos entonces de unidades infecciosas colectivas, que podrían facilitar la evolución de interacciones virus-virus”.
El investigador también destaca que este nuevo escenario “presenta importantes implicaciones en las dinámicas de adaptación de los virus, como es la generación de multirresistencias”.

La investigación se ha desarrollado empleando distintas muestras de origen biológico, como saliva procedente de vacas entre dos y seis años; saliva de cuatro personas, tres hombres y una mujer entre 25 y 41 años; y plasma sanguíneo de donantes voluntarios del Hospital General de Valencia.

Este trabajo se ha desarrollado en el marco del proyecto europeo Collective Infectious Units and the Social Evolution of Viruses (ERC Consolidator) que investiga el comportamiento social de los virus empleando distintos modelos, y ha contado también con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad. EFE
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Publicado en: Ciencia
La investigación, realizada por investigadores del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio) de Valencia, se ha publicado Nature Microbiology.

La investigación, que demuestra su hipótesis en el virus de la estomatitis vesicular, plantea un “componente social” no descrito hasta la fecha en virus, que sostiene que estos microorganismos utilizan un mecanismo de agregación para facilitar su propagación.

A través de su análisis, José Manuel Cuevas, María Durán Moreno y Rafael Sanjuan han descrito que el virus de la estomatitis vesicular -una enfermedad de origen viral que afecta a las especies bovina, equina y porcina, y es transmisible al ser humano- puede emplear mecanismos de agregación como estrategia para facilitar su propagación.

Gran cantidad de virus animales están envueltos en una bicapa lipídica tomada de las membranas celulares.

Debido a que las proteínas se unen a estas membranas para iniciar la infección, el trabajo realizado en el laboratorio de Rafael Sanjuán plantea que los viriones libres (partículas víricas morfológicamente completas e infecciosas) también pueden ser capaces de interactuar extracelularmente con la membrana de otros viriones.
“Nuestros hallazgos contrastan con la percepción comúnmente aceptada de viriones como propagadores pasivos y muestran la capacidad de los virus para establecer unidades infecciosas colectivas, hecho que podría facilitar la evolución de las interacciones entre virus”, destacan los investigadores.

También muestran que, tras el establecimiento de estos contactos, diferentes variantes genéticas virales son cotransmitidas a la misma célula, según las fuentes.

El secreto de su éxito


Los resultados del artículo permiten explicar observaciones previas en la literatura científica que muestran cómo algunos virus defectivos (aquellos incapaces de replicarse tras la infección que provocan en la célula que los acoge, salvo en presencia de otro virus viable), han podido transmitirse con éxito durante períodos prolongados de tiempo.

“El diseño de estrategias en la lucha contra las enfermedades virales cambia radicalmente cuando consideramos que los virus pueden presentar este componente social”, destaca José Manuel Cuevas, investigador Ramón y Cajal de la Universitat de València y primer firmante del trabajo.

Según Cuevas, “hablaríamos entonces de unidades infecciosas colectivas, que podrían facilitar la evolución de interacciones virus-virus”.
El investigador también destaca que este nuevo escenario “presenta importantes implicaciones en las dinámicas de adaptación de los virus, como es la generación de multirresistencias”.

La investigación se ha desarrollado empleando distintas muestras de origen biológico, como saliva procedente de vacas entre dos y seis años; saliva de cuatro personas, tres hombres y una mujer entre 25 y 41 años; y plasma sanguíneo de donantes voluntarios del Hospital General de Valencia.

Este trabajo se ha desarrollado en el marco del proyecto europeo Collective Infectious Units and the Social Evolution of Viruses (ERC Consolidator) que investiga el comportamiento social de los virus empleando distintos modelos, y ha contado también con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad. EFE

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