PREMIOS JAIME I

Martín García (Jaime I): empezamos a ver las aplicaciones de la atoquímica

El químico y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Fernando Martín García, ganador del Premio Jaime I a la Investigación Básica, ha explicado que la ciencia de atosegundos es tan joven que “está empezando a dar sus primeros pasos” y todavía se desconoce qué aplicaciones puede tener.

<p>El químico y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Fernando Martín García, ganador del Premio Jaime I a la Investigación Básica</

El químico y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Fernando Martín García, ganador del Premio Jaime I a la Investigación Básica

Según el acta del jurado, Martín García ha sido premiado por fundar el campo de la “atoquímica teórica” que hace posible “calcular el movimiento de los electrones y, por tanto, la predicción de reacciones químicas”.

Sin embargo, este campo científico es tan joven que solo se intuye su potencial y todavía es pronto para saber qué aplicaciones podrá tener.

Tras conocer el fallo del jurado, Martín García ha dicho a Efe que recibir este galardón es “un enorme orgullo” que “no me esperaba” porque se trata de “uno de los premios más importantes que hay en España: Es un reconocimiento muy agradable para mí y para todo el equipo que trabaja conmigo”.

“La ciencia de atosegundos es muy interdisciplinar”. En el futuro, “lo más probable es que se convierta en una herramienta multidisciplinar con infinidad de aplicaciones en biología, medicina, física… como le ocurrió a la tecnología láser”, ha asegurado.

Martín García ha recordado que cuando se creó el láser hace medio siglo sus aplicaciones “ni se intuían”, pero hoy en día “no se entiende la vida cotidiana sin ellos. Con la atoquímica está pasando lo mismo: empieza a dar sus primeros pasos y todavía estamos viendo qué aplicaciones puede tener”.

¿Qué es la atoquímica?


La nueva disciplina fundada por Martín García tiene su base en las reacciones químicas.

“En química, las reacciones se producen entre las moléculas, que son constituyentes elementales de todo lo que vemos”.

Las moléculas están compuestas por electrones y núcleos atómicos y cuando los electrones se mueven “se producen las reacciones químicas pero, cuando lo hacen, cambian las propiedades de las moléculas”.

“Ese movimiento de los electrones -apunta Martín García- es extremadamente rápido: ocurre en atosegundos, que es una escala equivalente a 10 a la -18 segundos, o un segundo a la edad del universo”.

En resumen: “La atoquímica consiste en modificar y visualizar el movimiento de los electrones y hacerlo en atosegundos”.

El resultado de intervenir así sobre el movimiento de los electrones es que “si se cambia artificialmente ese movimiento -con láseres por ejemplo- se puede cambiar las propiedades de las moléculas y las reacciones químicas”.
Lo cierto es que, pese al potencial, las aplicaciones de esta nueva disciplina “todavía son ciencia ficción”, porque “este campo ha surgido hace poco (los primeros láseres capaces de actuar en esta escala de tiempo tan corta se construyeron hace diez años) y las primeras aplicaciones en química están apareciendo en los últimos 5 años”, concluye.

La demostración de que esta disciplina es posible llegó en 2014 y se publicó en Science. Martín y su equipo habían logrado cambiar la carga de una molécula compleja, la fenilalanina, un aminoácido que es un componente esencial de los seres vivos y que en condiciones normales tiene un comportamiento químico perfectamente determinado.

“Con una láser que emite luz con duración de atosegundos lo irradiamos y cambiamos el movimiento de los electrones en esa molécula. Y el aminoácido dejó de comportarse como normalmente lo hace”. Quedaba demostrado.

Ahora, lo que los científicos queremos hacer es “utilizar estas técnicas de atoquímica para impedir reacciones que se producen y que no queremos que ocurran como las que tienen lugar en un proceso biológico y conducen a efectos no deseados en el cuerpo humano o, por el contrario, inducir reacciones químicas que actualmente son imposibles, lo que podría dar lugar a la producción de nuevas sustancias o materiales”, concluye. EFE
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Publicado en: Ciencia
Según el acta del jurado, Martín García ha sido premiado por fundar el campo de la “atoquímica teórica” que hace posible “calcular el movimiento de los electrones y, por tanto, la predicción de reacciones químicas”.

Sin embargo, este campo científico es tan joven que solo se intuye su potencial y todavía es pronto para saber qué aplicaciones podrá tener.

Tras conocer el fallo del jurado, Martín García ha dicho a Efe que recibir este galardón es “un enorme orgullo” que “no me esperaba” porque se trata de “uno de los premios más importantes que hay en España: Es un reconocimiento muy agradable para mí y para todo el equipo que trabaja conmigo”.

“La ciencia de atosegundos es muy interdisciplinar”. En el futuro, “lo más probable es que se convierta en una herramienta multidisciplinar con infinidad de aplicaciones en biología, medicina, física… como le ocurrió a la tecnología láser”, ha asegurado.

Martín García ha recordado que cuando se creó el láser hace medio siglo sus aplicaciones “ni se intuían”, pero hoy en día “no se entiende la vida cotidiana sin ellos. Con la atoquímica está pasando lo mismo: empieza a dar sus primeros pasos y todavía estamos viendo qué aplicaciones puede tener”.

¿Qué es la atoquímica?


La nueva disciplina fundada por Martín García tiene su base en las reacciones químicas.

“En química, las reacciones se producen entre las moléculas, que son constituyentes elementales de todo lo que vemos”.

Las moléculas están compuestas por electrones y núcleos atómicos y cuando los electrones se mueven “se producen las reacciones químicas pero, cuando lo hacen, cambian las propiedades de las moléculas”.

“Ese movimiento de los electrones -apunta Martín García- es extremadamente rápido: ocurre en atosegundos, que es una escala equivalente a 10 a la -18 segundos, o un segundo a la edad del universo”.

En resumen: “La atoquímica consiste en modificar y visualizar el movimiento de los electrones y hacerlo en atosegundos”.

El resultado de intervenir así sobre el movimiento de los electrones es que “si se cambia artificialmente ese movimiento -con láseres por ejemplo- se puede cambiar las propiedades de las moléculas y las reacciones químicas”.
Lo cierto es que, pese al potencial, las aplicaciones de esta nueva disciplina “todavía son ciencia ficción”, porque “este campo ha surgido hace poco (los primeros láseres capaces de actuar en esta escala de tiempo tan corta se construyeron hace diez años) y las primeras aplicaciones en química están apareciendo en los últimos 5 años”, concluye.

La demostración de que esta disciplina es posible llegó en 2014 y se publicó en Science. Martín y su equipo habían logrado cambiar la carga de una molécula compleja, la fenilalanina, un aminoácido que es un componente esencial de los seres vivos y que en condiciones normales tiene un comportamiento químico perfectamente determinado.

“Con una láser que emite luz con duración de atosegundos lo irradiamos y cambiamos el movimiento de los electrones en esa molécula. Y el aminoácido dejó de comportarse como normalmente lo hace”. Quedaba demostrado.

Ahora, lo que los científicos queremos hacer es “utilizar estas técnicas de atoquímica para impedir reacciones que se producen y que no queremos que ocurran como las que tienen lugar en un proceso biológico y conducen a efectos no deseados en el cuerpo humano o, por el contrario, inducir reacciones químicas que actualmente son imposibles, lo que podría dar lugar a la producción de nuevas sustancias o materiales”, concluye. EFE

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