LIBRO MATEMÁTICAS

“Todo está en los números”, conectando matemáticas y vida cotidiana

Un libro sobre números que en su primer capítulo habla de “matemática rosa” y protagonistas de la prensa del corazón es algo poco habitual, pero esa es la manera en que el matemático Claudi Alsina quiere conectar las matemáticas con la vida cotidiana en “Todo está en los números”.

<p>Portada del libro 'Todo está en los números'.</p>

Portada del libro 'Todo está en los números'.

Alsina, catedrático de Matemáticas en la Universidad Politécnica de Cataluña, explicó a Efe que con “Todo está en los números. Las matemáticas de la vida cotidiana” (Ariel) ha intentado dar “una aproximación curiosa, amable, entendible” y espera que divertida “a situaciones con números”.


Muchos son los famosos que llevan su piel tatuada con números. Aunque quizás el caso más curioso es el del cantante Justin Bieber, que luce en una clavícula el año de nacimiento de su madre, 1975, pero no está escrito correctamente en romanos sino tomando cada cifra por separado, es decir: I IX VII V.



Necesidad de contar


Y es que la necesidad de los números es, asegura Alsina, “incluso anterior a la de las letras. Es la necesidad de la persona de poder contar, medir, de atender a los aspectos más básicos de la vida: saber calcular cuándo venía la primavera, cuándo debían sembrar, cuantas ovejas había en un rebaño”.




Una necesidad que ha crecido de forma exponencial hasta llegar a la época del “big data“, cuando “aparece una cantidad enorme de información numérica que nos obligan a desarrollar, más que nunca, un sentido numérico de aquello que puede ser interesante o de lo que no lo es”.



Números que están presentes en cada momento de la vida aunque algunos no sean conscientes, indica Alsina, desde los que nos identifican en la sociedad a las cada vez más numerosas contraseñas, pero también las tallas de la ropa o del calzado tienen una razón de ser que se explica en el libro.


Una era digital que, en cierta manera no es nueva, pues nuestros antepasados ya vivieron “su particular revolución digital” al darse cuenta de la importancia de los dedos para contar y desarrollaron métodos que hoy nos parecerían muy complicados y que, cuando los dedos no eran suficiente, recurrían a las orejas o la nariz.


Alsina (Barcelona, 1952) siempre se ha interesado por la divulgación de las matemáticas y ha publicado libros como “Masterchef”, “El club de la hipotenusa” o “Los matemáticos no son gente seria”.




Recurso de archivo. Un niño chino en la pizarra, estudiando matemáticas

Recurso de archivo. Un niño chino en la pizarra, estudiando matemáticas Efe/Michael Reynolds


En España “hay muchísimos profesores muy buenos” de matemáticas, aunque reconoce que también los hay “anclados en el pasado, que aún sigue con la obsesión de los deberes rutinarios y explicar cosas de libros de texto no necesariamente actuales”.



¿Un número favorito?


Sin embargo, “no todo es historia antigua y multiplicación árabe. Hay muchísimas cosas de interés. Hay que lograr conectar las matemáticas con la vida cotidiana”, consideró Alsina.


Una vida en la que los números, o al menos algunos, no dejan indiferentes, ya sea por fobia o por filia, detrás de lo cual “hay un legado cultural”, explicó en matemático, a quien no deja de sorprenderle que la gente tenga un número favorito.


Así, el 7 “cuenta con un club de fans que es espectacular” y es que siempre ha estado muy presente en la vida de los hombres (la creación, los pecados capitales, los sabios de Grecia, las maravillas del mundo).



Aritmofobia


El 13, sin embargo, es un número con muy mala fama, aunque también existe la aritmofobia -aversión a todos los números-, la triskafobia -al 3- o la tetrafobia -al 4-, muy presente en Japón, donde se pronuncia igual que la palabra muerte.


Pero Alsina reconoce su debilidad por el número Pi, “el único que tiene un día que se celebra en todo el mundo” y que aparece en “multitud de fórmulas extraordinarias”. Efefuturo



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Publicado en: Ciencia

Alsina, catedrático de Matemáticas en la Universidad Politécnica de Cataluña, explicó a Efe que con “Todo está en los números. Las matemáticas de la vida cotidiana” (Ariel) ha intentado dar “una aproximación curiosa, amable, entendible” y espera que divertida “a situaciones con números”.


Muchos son los famosos que llevan su piel tatuada con números. Aunque quizás el caso más curioso es el del cantante Justin Bieber, que luce en una clavícula el año de nacimiento de su madre, 1975, pero no está escrito correctamente en romanos sino tomando cada cifra por separado, es decir: I IX VII V.



Necesidad de contar


Y es que la necesidad de los números es, asegura Alsina, “incluso anterior a la de las letras. Es la necesidad de la persona de poder contar, medir, de atender a los aspectos más básicos de la vida: saber calcular cuándo venía la primavera, cuándo debían sembrar, cuantas ovejas había en un rebaño”.




Una necesidad que ha crecido de forma exponencial hasta llegar a la época del “big data“, cuando “aparece una cantidad enorme de información numérica que nos obligan a desarrollar, más que nunca, un sentido numérico de aquello que puede ser interesante o de lo que no lo es”.



Números que están presentes en cada momento de la vida aunque algunos no sean conscientes, indica Alsina, desde los que nos identifican en la sociedad a las cada vez más numerosas contraseñas, pero también las tallas de la ropa o del calzado tienen una razón de ser que se explica en el libro.


Una era digital que, en cierta manera no es nueva, pues nuestros antepasados ya vivieron “su particular revolución digital” al darse cuenta de la importancia de los dedos para contar y desarrollaron métodos que hoy nos parecerían muy complicados y que, cuando los dedos no eran suficiente, recurrían a las orejas o la nariz.


Alsina (Barcelona, 1952) siempre se ha interesado por la divulgación de las matemáticas y ha publicado libros como “Masterchef”, “El club de la hipotenusa” o “Los matemáticos no son gente seria”.




Recurso de archivo. Un niño chino en la pizarra, estudiando matemáticas

Recurso de archivo. Un niño chino en la pizarra, estudiando matemáticas Efe/Michael Reynolds


En España “hay muchísimos profesores muy buenos” de matemáticas, aunque reconoce que también los hay “anclados en el pasado, que aún sigue con la obsesión de los deberes rutinarios y explicar cosas de libros de texto no necesariamente actuales”.



¿Un número favorito?


Sin embargo, “no todo es historia antigua y multiplicación árabe. Hay muchísimas cosas de interés. Hay que lograr conectar las matemáticas con la vida cotidiana”, consideró Alsina.


Una vida en la que los números, o al menos algunos, no dejan indiferentes, ya sea por fobia o por filia, detrás de lo cual “hay un legado cultural”, explicó en matemático, a quien no deja de sorprenderle que la gente tenga un número favorito.


Así, el 7 “cuenta con un club de fans que es espectacular” y es que siempre ha estado muy presente en la vida de los hombres (la creación, los pecados capitales, los sabios de Grecia, las maravillas del mundo).



Aritmofobia


El 13, sin embargo, es un número con muy mala fama, aunque también existe la aritmofobia -aversión a todos los números-, la triskafobia -al 3- o la tetrafobia -al 4-, muy presente en Japón, donde se pronuncia igual que la palabra muerte.


Pero Alsina reconoce su debilidad por el número Pi, “el único que tiene un día que se celebra en todo el mundo” y que aparece en “multitud de fórmulas extraordinarias”. Efefuturo



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