INVESTIGACIÓN REPRODUCCIÓN

Un mismo método para evitar embarazos o para conseguirlos

EFEFUTURO.- Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado un método que puede servir como contraceptivo no hormonal o como herramienta para mejorar las posibilidades de fecundación en tratamientos de fertilidad ‘in vitro’.

<p>Espermatozoides fecundando un ovocito. Crédito: Avella et al., Science T. Medicine.</p>

Espermatozoides fecundando un ovocito. Crédito: Avella et al., Science T. Medicine.

El trabajo, publicado en la revista científica Science Traslational Medicine, ha sido dirigido por el investigador Jurrien Dean del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, con la colaboración de la doctora María Jimenez-Movilla, investigadora de la Universidad de Murcia.

Hace dos años, un estudio de investigación básica dirigido por Dean descubrió por qué los espermatozoides fecundan al óvulo.

La razón es una malla protectora del óvulo, llamada zona pelúcida que, en el caso de los humanos, contiene cuatro proteínas.

Cuando el espermatozoide se acerca a esa malla, detecta la presencia de una de estas cuatro proteínas, la ZP2, que es imprescindible para que se produzca la fecundación.

Con esta información, los investigadores buscaron aplicaciones prácticas y vieron que la ZP2 puede utilizarse para evitar la fecundación o para todo lo contrario: para aumentar las posibilidades de embarazo en los tratamientos de fertilidad.

Efecto imán para los espermatozoides

Para ello, los investigadores depositaron en el interior del útero de una ratona, unas pequeñas esferas o perlas impregnadas de ZP2, y vieron que estas bolitas atraían a los espermatozoides.

De alguna manera, esta proteína engañaba a los espermatozoides, que se quedaban atrapados a estas esferas como si tuvieran un imán, y no seguían su trayecto hacia el óvulo para fecundarlo”, explica en declaraciones a Efe María Jiménez-Movilla.

El estudio demostraba así que “las perlas funcionan como método contraceptivo no hormonal“, el primero en evitar los embarazos no deseados sin alterar la fisiología de las mujeres, como hacen los métodos contraceptivos actuales.

Escoger a los mejores: los superespermatozoides

En una segunda parte del estudio, los investigadores utilizaron las perlas con ZP2 para “detectar” y escoger a los espermatozoides más aptos para la fecundación.

Para ello, incubaron espermatozoides humanos y bolitas con ZP2 humana en una placa petri. Los espermatozoides que se adhirieron a las perlas fueron recuperados para un ensayo posterior.

Los espermatozoides seleccionados “se pegaban mucho más a la zona pelúcida de los óvulos ‘humanizados’ para la investigación y, por tanto, penetraban mejor en el ovocito. Demostraron tener más capacidad de fecundación que los otros”, explica la investigadora.

Hasta la fecha, los espermatozoides que se usan en los tratamientos de fertilidad se eligen en función de su morfología y su motilidad (grado de movilidad) pero con este método “podríamos hacer una selección de superespermatozoides, los más competentes, los que que tienen más posibilidades de llegar a fecundar el óvulo y, por tanto, mejoran las posibilidades de fecundación”.

Con el estudio, “hemos demostrado que el método funciona. Hemos desarrollado unas perlas que atraen a los espermatozoides que puede utilizarse como contraceptivo no hormonal y que, al mismo tiempo, es atrayente para el esperma y podría ayudar en los tratamientos de fertilidad”, subraya la investigadora.

El impulso industrial de estos modelos y su aplicación en el campo de la reproducción dependerán a partir de ahora de las empresas desarrollo tecnológico. EFEFUTURO

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Publicado en: Ciencia

El trabajo, publicado en la revista científica Science Traslational Medicine, ha sido dirigido por el investigador Jurrien Dean del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, con la colaboración de la doctora María Jimenez-Movilla, investigadora de la Universidad de Murcia.

Hace dos años, un estudio de investigación básica dirigido por Dean descubrió por qué los espermatozoides fecundan al óvulo.

La razón es una malla protectora del óvulo, llamada zona pelúcida que, en el caso de los humanos, contiene cuatro proteínas.

Cuando el espermatozoide se acerca a esa malla, detecta la presencia de una de estas cuatro proteínas, la ZP2, que es imprescindible para que se produzca la fecundación.

Con esta información, los investigadores buscaron aplicaciones prácticas y vieron que la ZP2 puede utilizarse para evitar la fecundación o para todo lo contrario: para aumentar las posibilidades de embarazo en los tratamientos de fertilidad.

Efecto imán para los espermatozoides

Para ello, los investigadores depositaron en el interior del útero de una ratona, unas pequeñas esferas o perlas impregnadas de ZP2, y vieron que estas bolitas atraían a los espermatozoides.

De alguna manera, esta proteína engañaba a los espermatozoides, que se quedaban atrapados a estas esferas como si tuvieran un imán, y no seguían su trayecto hacia el óvulo para fecundarlo”, explica en declaraciones a Efe María Jiménez-Movilla.

El estudio demostraba así que “las perlas funcionan como método contraceptivo no hormonal“, el primero en evitar los embarazos no deseados sin alterar la fisiología de las mujeres, como hacen los métodos contraceptivos actuales.

Escoger a los mejores: los superespermatozoides

En una segunda parte del estudio, los investigadores utilizaron las perlas con ZP2 para “detectar” y escoger a los espermatozoides más aptos para la fecundación.

Para ello, incubaron espermatozoides humanos y bolitas con ZP2 humana en una placa petri. Los espermatozoides que se adhirieron a las perlas fueron recuperados para un ensayo posterior.

Los espermatozoides seleccionados “se pegaban mucho más a la zona pelúcida de los óvulos ‘humanizados’ para la investigación y, por tanto, penetraban mejor en el ovocito. Demostraron tener más capacidad de fecundación que los otros”, explica la investigadora.

Hasta la fecha, los espermatozoides que se usan en los tratamientos de fertilidad se eligen en función de su morfología y su motilidad (grado de movilidad) pero con este método “podríamos hacer una selección de superespermatozoides, los más competentes, los que que tienen más posibilidades de llegar a fecundar el óvulo y, por tanto, mejoran las posibilidades de fecundación”.

Con el estudio, “hemos demostrado que el método funciona. Hemos desarrollado unas perlas que atraen a los espermatozoides que puede utilizarse como contraceptivo no hormonal y que, al mismo tiempo, es atrayente para el esperma y podría ayudar en los tratamientos de fertilidad”, subraya la investigadora.

El impulso industrial de estos modelos y su aplicación en el campo de la reproducción dependerán a partir de ahora de las empresas desarrollo tecnológico. EFEFUTURO

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