GENÉTICA LIBRO

Miguel Pita: No podemos echar a nuestros genes la culpa de lo que hacemos

El ADN determina muchas de las cosas que pasan en nuestra vida, pero “no es un dictador que destruye el libre albedrío” y por eso “no podemos echarle la culpa de lo que hacemos”, asegura el doctor en Genética y Biología Celular Miguel Pita.

<p>Cadena de ADN. Crédito: Universidad Estatal de Arizona (ASU)</p>

Cadena de ADN. Crédito: Universidad Estatal de Arizona (ASU)

Sin embargo, sí puede ayudarnos a entender por qué hacemos algunas cosas, asegura Pita, quien en el libro “El ADN dictador” (Ariel) explica hasta qué punto y en qué cosas la genética decide por nosotros.

El ADN no es un dictador, pero ha elegido ese título “tan contundente” porque el ser humano “tiende a perder la perspectiva de que somos animales constituidos de células que dentro llevan un ADN” el cual “determina muchas cosas”.

Pita ha explicado a Efe que somos, “en una parte muy importante, fruto del azar”, la vida “no está diseñada por un ingeniero” y si se “analiza nuestra fisiología se ve que está llena de chapuzas, pero que son bastante para que vivamos el tiempo suficiente para dejar una copia de esa chapuza que somos”.

A través de un día en la vida de Ale, quien al final de la jornada deberá comunicar a su pareja algo importante, Pita se adentra de manera didáctica en el mundo de la genética, porque despierta “mucha curiosidad”.

La genética tiene “una responsabilidad casi total” en algunos rasgos, pero en muchos otros “tiene una contribución mediana o pequeña. Pone un andamio sobre el que, con nuestras vivencias y hábitos, nosotros terminamos de construir”, explica Pita.

Así, el ADN puede “marcar nuestro destino” en algunos tipos de enfermedades que no podemos hacer nada por evitar, pero no en otros casos.

Un individuo puede nacer “con una mayor tendencia a la agresividad” ante determinados estímulos, pero la genética “no cierra el puño y lo arrastra hasta la cara de otra persona. No podemos echarle la culpa de lo que hacemos, aunque sí puede ayudarnos a entender por que hacemos algunas cosas”.

Pero si se habla de genios, alguien con “un talento desbordante desde la infancia, que no han recibido de su entorno ni de su educación”, Pita considera que “se nace”. Eso no quiere decir que una persona pueda llegar a ser genial “con esfuerzo y práctica, aunque para el talento siempre ayuda tener la genética adecuada”.

El ADN elige tus preferencias


La genética también tiene algo que decir cuando se busca pareja, pues el “ADN tiene el plan secreto de que nos reproduzcamos”, señala Pita.

Algunos estudios que cita “El ADN dictador” sostienen que “hay una parte genética la cual determina qué individuos nos van a gustar”, pero sin olvidarnos -dice el autor- “de una parte cultural, basada en nuestra educación, en la sociedad en la que hemos vivido”.

De igual manera, “hay estudios que parecen indicar que la orientación sexual tiene una base genética”, aunque, recuerda, en la sexualidad influyen multitud de factores.

En los últimos años es común hablar de la edición genética, “que nos está dotando de la posibilidad de alterar la genética”. La técnica está “muy avanzada” y se puede modificar un gen, pero si se quiere actuar sobre rasgos complejos, en los que intervienen cientos de gentes, no es tan sencillo.

En el plano teórico se puede pensar que “algún día podremos manipular el ADN a nuestro antojo”, afirma Pita, quien considera que hay que “entablar un debate ético” para preguntarnos como sociedad “qué queremos que sea posible”. EFE
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Publicado en: Ciencia
Sin embargo, sí puede ayudarnos a entender por qué hacemos algunas cosas, asegura Pita, quien en el libro “El ADN dictador” (Ariel) explica hasta qué punto y en qué cosas la genética decide por nosotros.

El ADN no es un dictador, pero ha elegido ese título “tan contundente” porque el ser humano “tiende a perder la perspectiva de que somos animales constituidos de células que dentro llevan un ADN” el cual “determina muchas cosas”.

Pita ha explicado a Efe que somos, “en una parte muy importante, fruto del azar”, la vida “no está diseñada por un ingeniero” y si se “analiza nuestra fisiología se ve que está llena de chapuzas, pero que son bastante para que vivamos el tiempo suficiente para dejar una copia de esa chapuza que somos”.

A través de un día en la vida de Ale, quien al final de la jornada deberá comunicar a su pareja algo importante, Pita se adentra de manera didáctica en el mundo de la genética, porque despierta “mucha curiosidad”.

La genética tiene “una responsabilidad casi total” en algunos rasgos, pero en muchos otros “tiene una contribución mediana o pequeña. Pone un andamio sobre el que, con nuestras vivencias y hábitos, nosotros terminamos de construir”, explica Pita.

Así, el ADN puede “marcar nuestro destino” en algunos tipos de enfermedades que no podemos hacer nada por evitar, pero no en otros casos.

Un individuo puede nacer “con una mayor tendencia a la agresividad” ante determinados estímulos, pero la genética “no cierra el puño y lo arrastra hasta la cara de otra persona. No podemos echarle la culpa de lo que hacemos, aunque sí puede ayudarnos a entender por que hacemos algunas cosas”.

Pero si se habla de genios, alguien con “un talento desbordante desde la infancia, que no han recibido de su entorno ni de su educación”, Pita considera que “se nace”. Eso no quiere decir que una persona pueda llegar a ser genial “con esfuerzo y práctica, aunque para el talento siempre ayuda tener la genética adecuada”.

El ADN elige tus preferencias


La genética también tiene algo que decir cuando se busca pareja, pues el “ADN tiene el plan secreto de que nos reproduzcamos”, señala Pita.

Algunos estudios que cita “El ADN dictador” sostienen que “hay una parte genética la cual determina qué individuos nos van a gustar”, pero sin olvidarnos -dice el autor- “de una parte cultural, basada en nuestra educación, en la sociedad en la que hemos vivido”.

De igual manera, “hay estudios que parecen indicar que la orientación sexual tiene una base genética”, aunque, recuerda, en la sexualidad influyen multitud de factores.

En los últimos años es común hablar de la edición genética, “que nos está dotando de la posibilidad de alterar la genética”. La técnica está “muy avanzada” y se puede modificar un gen, pero si se quiere actuar sobre rasgos complejos, en los que intervienen cientos de gentes, no es tan sencillo.

En el plano teórico se puede pensar que “algún día podremos manipular el ADN a nuestro antojo”, afirma Pita, quien considera que hay que “entablar un debate ético” para preguntarnos como sociedad “qué queremos que sea posible”. EFE

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