NOBEL QUÍMICA

Francis Mojica: El Nobel caerá en algún momento para los CRISPR

El científico Francisco Juan Martínez Mojica, uno de los favoritos este año a los Nobel de Medicina y Química, ha apostado a que la Academia sueca distinguirá “en algún momento” la técnica que él empezó a desarrollar hace dos décadas en un pequeño laboratorio de la Universidad de Alicante, el CRISPR.

<p>El profesor de la Universidad de Alicante, Francisco J. Martínez Mojica, director de un grupo de investigación en microbiología molecular, estud

El profesor de la Universidad de Alicante, Francisco J. Martínez Mojica, director de un grupo de investigación en microbiología molecular, estudia desde hace 20 años un curioso sistema de "vacunación natural" de las bacterias. EFE/Morell

Francis Mojica (así firma sus artículos científicos) es el padre de la revolucionaria herramienta de edición genética CRISPR/Cas 9 de corta y pega de secuencias de ADN, que usan grupos de todo el mundo para variados fines, como curar enfermedades de origen genético desde el cáncer hasta la distrofia muscular.

Mojica (Elche, 1963) ha atendido a los periodistas a las puertas de su laboratorio tras conocer que, al igual que el pasado lunes con el de Medicina, este año se le vuelve a escapar de entre los dedos el Nobel de Química pese a que era uno de los favoritos, sobre todo tras recibir en el último mes los premios Plus Alliance en Londres y, especialmente, el Albany en Nueva York.
“Caerá seguramente en algún momento, aunque son muchos (los científicos) los que me dicen que habrá que esperar unos años”, ha confesado el microbiólogo antes de apuntar que entre sus virtudes está la de ser “muy paciente y muy tranquilo”.

Sin perder un segundo su habitual sonrisa y sosiego, ha opinado que la estrategia de los jurados del Nobel le parece “casi de desgaste” ya que suelen dejarse guiar por si un avance “sigue siendo nominado” durante muchos años, lo que les conduce a deducir “que no hay nadie que se lo merezca más”, y ha añadido que “hasta cierto punto” le parece un criterio de premiar “objetivo”.

Ha admitido que hoy habría sido un buen día para que el CRISPR/Cas 9 hubiera sido galardonado ya que coincide con su santo y mañana cumple 54 años, y ha bromeado con la posibilidad de que dentro de doce meses traiga una tarta para compartirla con los medios de comunicación, si vuelven a nominarle.

Aunque durante mucho tiempo ha evitando hacerse “ilusiones” con el Nobel, ha reconocido que sí se le ha “pasado por la cabeza” debido a los premios Jaime I, Fundación BBVA, Plus Alliance y, sobre todo, el Albany (el de más prestigio en Medicina en Estados Unidos), que recogió el miércoles de la pasada semana.

Está convencido de que el CRISPR será distinguido con el Nobel y también que cabe la posibilidad de que se acuerden de quien creó la herramienta, en este caso él, además de los grupos que desarrollen aplicaciones concretas para enfermedades: “Ya veremos”.

En este punto, ha recordado que “todo es posible” ya que él no fue el primer investigador en observar las repeticiones en las secuencias de ADN de las bacterias aunque a diferencia de éstos, “que no les hicieron ningún caso”, sí el que tuvo el “mérito” de ponerse a trabajar con ellas y continuar “muchos años”.

Ha relatado que su grupo del departamento de Microbiología de la Universidad de Alicante sigue estudiando los sistemas CRISPR en las bacterias porque todavía solo se conoce “una parte mínima del mecanismo de inmunidad”, que, aún siendo así, ha dado pie a desarrollar “una barbaridad de herramientas”.

Mójica sigue estudiando los CRISPR


“Seguimos mirando en otros sitios donde todavía no han mirado muchos, a ver si encontramos algo útil o que no suponga otro aliciente para seguir buscando otras cositas desconocidas en estos bichitos tan curiosos que son las bacterias”, ha comentado.
Mojica ha recordado que su labor se centra en la ciencia básica en el sentido de tratar de comprender cómo funciona el mecanismo, y ha señalado que será a partir de ese momento cuando “se espera que, derivado de esta investigación básica, se puedan desarrollar aplicaciones, que tarde o temprano llegan”.

A partir de hoy, continuará viajando porque le siguen invitando a seminarios, charlas, premios y reconocimientos en todo el mundo, lo cual deberá compatibilizar con dar clases, revisar artículos de investigación de otros científicos, gestionar del departamento y coordinar a su equipo.

Esto hará que, lamentablemente, le quede poco tiempo para sentarse en un microscopio para hacer lo que realmente le gusta, el trabajo de laboratorio, que “es lo que desearía hacer”. Efefuturo
Francis Mojica (así firma sus artículos científicos) es el padre de la revolucionaria herramienta de edición genética CRISPR/Cas 9 de corta y pega de secuencias de ADN, que usan grupos de todo el mundo para variados fines, como curar enfermedades de origen genético desde el cáncer hasta la distrofia muscular.

Mojica (Elche, 1963) ha atendido a los periodistas a las puertas de su laboratorio tras conocer que, al igual que el pasado lunes con el de Medicina, este año se le vuelve a escapar de entre los dedos el Nobel de Química pese a que era uno de los favoritos, sobre todo tras recibir en el último mes los premios Plus Alliance en Londres y, especialmente, el Albany en Nueva York.
“Caerá seguramente en algún momento, aunque son muchos (los científicos) los que me dicen que habrá que esperar unos años”, ha confesado el microbiólogo antes de apuntar que entre sus virtudes está la de ser “muy paciente y muy tranquilo”.

Sin perder un segundo su habitual sonrisa y sosiego, ha opinado que la estrategia de los jurados del Nobel le parece “casi de desgaste” ya que suelen dejarse guiar por si un avance “sigue siendo nominado” durante muchos años, lo que les conduce a deducir “que no hay nadie que se lo merezca más”, y ha añadido que “hasta cierto punto” le parece un criterio de premiar “objetivo”.

Ha admitido que hoy habría sido un buen día para que el CRISPR/Cas 9 hubiera sido galardonado ya que coincide con su santo y mañana cumple 54 años, y ha bromeado con la posibilidad de que dentro de doce meses traiga una tarta para compartirla con los medios de comunicación, si vuelven a nominarle.

Aunque durante mucho tiempo ha evitando hacerse “ilusiones” con el Nobel, ha reconocido que sí se le ha “pasado por la cabeza” debido a los premios Jaime I, Fundación BBVA, Plus Alliance y, sobre todo, el Albany (el de más prestigio en Medicina en Estados Unidos), que recogió el miércoles de la pasada semana.

Está convencido de que el CRISPR será distinguido con el Nobel y también que cabe la posibilidad de que se acuerden de quien creó la herramienta, en este caso él, además de los grupos que desarrollen aplicaciones concretas para enfermedades: “Ya veremos”.

En este punto, ha recordado que “todo es posible” ya que él no fue el primer investigador en observar las repeticiones en las secuencias de ADN de las bacterias aunque a diferencia de éstos, “que no les hicieron ningún caso”, sí el que tuvo el “mérito” de ponerse a trabajar con ellas y continuar “muchos años”.

Ha relatado que su grupo del departamento de Microbiología de la Universidad de Alicante sigue estudiando los sistemas CRISPR en las bacterias porque todavía solo se conoce “una parte mínima del mecanismo de inmunidad”, que, aún siendo así, ha dado pie a desarrollar “una barbaridad de herramientas”.

Mójica sigue estudiando los CRISPR


“Seguimos mirando en otros sitios donde todavía no han mirado muchos, a ver si encontramos algo útil o que no suponga otro aliciente para seguir buscando otras cositas desconocidas en estos bichitos tan curiosos que son las bacterias”, ha comentado.
Mojica ha recordado que su labor se centra en la ciencia básica en el sentido de tratar de comprender cómo funciona el mecanismo, y ha señalado que será a partir de ese momento cuando “se espera que, derivado de esta investigación básica, se puedan desarrollar aplicaciones, que tarde o temprano llegan”.

A partir de hoy, continuará viajando porque le siguen invitando a seminarios, charlas, premios y reconocimientos en todo el mundo, lo cual deberá compatibilizar con dar clases, revisar artículos de investigación de otros científicos, gestionar del departamento y coordinar a su equipo.

Esto hará que, lamentablemente, le quede poco tiempo para sentarse en un microscopio para hacer lo que realmente le gusta, el trabajo de laboratorio, que “es lo que desearía hacer”. Efefuturo

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