mosquito tigre

Las nuevas tecnologías acorralan al mosquito tigre

La participación ciudadana puede ser un arma fundamental en la lucha contra el mosquito tigre, responsable de los últimos brotes de zika, chikungunya y dengue que han puesto de manifiesto la necesidad de contar con herramientas capaces de entender y anticipar su propagación global.

<p>Imagen del mosquito Aedes albopictus, transmisor de la fiebre chikungunya. EFE</p>

Imagen del mosquito Aedes albopictus, transmisor de la fiebre chikungunya. EFE

Así lo advierte un estudio realizado por investigadores del Centre d’Estudis Avançats de Blanes (CEAB-CSIC), del CREAF, y del Institut Catala de Recerca i Estudis Avançats (ICREA ), junto a las Universidades Pompeu Fabra, Murcia y Zaragoza.

La investigación, publicada en Nature Communications, demuestra que los ciudadanos no solo pueden ayudar a combatir la propagación del mosquito tigre (Aedes albopictus), sino que además, su labor es tan valiosa y eficaz como la de los científicos.

En los últimos treinta años, el mosquito tigre se ha extendido desde Asia al resto del planeta hasta convertirse en un problema de salud pública global.

Este mosquito transmite enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla, el zika o el virus del Nilo Occidental.

Científicos versus ciudadanos


El estudio compara los datos obtenidos por los científicos en España durante los años 2014 y 2015 -mediante trampas situadas en lugares estratégicos donde las hembras del mosquito ponen sus huevos- con los avistamientos de mosquitos comunicados por los ciudadanos a través de una aplicación de móvil denominada ‘Mosquito Alert’.
El resultado fue concluyente: la participación ciudadana fue ocho veces más barata que los métodos científicos, la superficie de vigilancia fue mayor y la detección temprana fue más eficaz.

Además, el artículo destaca que los datos aportados por los ciudadanos a través de la aplicación son “tan fiables” como los recogidos por los sistemas científicos tradicionales.

El investigador del CEAB-CSIC y del CREAF, Frederic Bartumeus, puntualiza que, cuando se usa la información ciudadana para analizar la distribución y predecir la expansión del mosquito tigre, se eliminan los errores para que sean válidos.

Además, gracias a la interacción entre el voluntario y el experto entomólogo que permite la aplicación, cada ciudadano recibe la validación de su foto en el móvil, lo que hace que “la ciudadanía aprenda a reconocer al mosquito tigre y que en poco tiempo consigamos datos de gran calidad”, destaca Bartumeus.

Junto a la calidad de la ciencia ciudadana, los investigadores también comprobaron la capacidad geográfica de esta.

Y es que “no es lo mismo tener un equipo de expertos que debe desplazarse a cientos de kilómetros, que tener una red de personas voluntarias distribuidas por todo el país dispuestas a colaborar con la ciencia”, explica la científica del CREAF Aitana Oltra.


csicCSIC


Los investigadores destacan también la eficacia de la aplicación en la delineación de los vectores de transmisión de enfermedades, muy complicados de definir, ya que la globalización dificulta el control de la propagación de epidemias.

“Ahora podemos ir más allá y calcular qué probabilidad tiene una persona de cruzarse con un mosquito tigre. Con esto podremos comprender mejor los patrones de transmisión de enfermedades entre la población, según el contexto ambiental y social”, comenta John Palmer, investigador de la Universitat Pompeu Fabra.
En conclusión, la ciencia ciudadana puede revolucionar el seguimiento de los mosquitos transmisores de enfermedades en todo el planeta, según la investigación.

Actualmente, los científicos preparan ya nuevos trabajos para evaluar el riesgo de brotes epidémicos de zika, dengue y chikungunya en España con los datos aportados por Mosquito Alert.

La plataforma de colaboración Mosquito Alert es un proyecto impulsado por la Obra Social “La Caixa”. EFE
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Publicado en: Ciencia
Así lo advierte un estudio realizado por investigadores del Centre d’Estudis Avançats de Blanes (CEAB-CSIC), del CREAF, y del Institut Catala de Recerca i Estudis Avançats (ICREA ), junto a las Universidades Pompeu Fabra, Murcia y Zaragoza.

La investigación, publicada en Nature Communications, demuestra que los ciudadanos no solo pueden ayudar a combatir la propagación del mosquito tigre (Aedes albopictus), sino que además, su labor es tan valiosa y eficaz como la de los científicos.

En los últimos treinta años, el mosquito tigre se ha extendido desde Asia al resto del planeta hasta convertirse en un problema de salud pública global.

Este mosquito transmite enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla, el zika o el virus del Nilo Occidental.

Científicos versus ciudadanos


El estudio compara los datos obtenidos por los científicos en España durante los años 2014 y 2015 -mediante trampas situadas en lugares estratégicos donde las hembras del mosquito ponen sus huevos- con los avistamientos de mosquitos comunicados por los ciudadanos a través de una aplicación de móvil denominada ‘Mosquito Alert’.
El resultado fue concluyente: la participación ciudadana fue ocho veces más barata que los métodos científicos, la superficie de vigilancia fue mayor y la detección temprana fue más eficaz.

Además, el artículo destaca que los datos aportados por los ciudadanos a través de la aplicación son “tan fiables” como los recogidos por los sistemas científicos tradicionales.

El investigador del CEAB-CSIC y del CREAF, Frederic Bartumeus, puntualiza que, cuando se usa la información ciudadana para analizar la distribución y predecir la expansión del mosquito tigre, se eliminan los errores para que sean válidos.

Además, gracias a la interacción entre el voluntario y el experto entomólogo que permite la aplicación, cada ciudadano recibe la validación de su foto en el móvil, lo que hace que “la ciudadanía aprenda a reconocer al mosquito tigre y que en poco tiempo consigamos datos de gran calidad”, destaca Bartumeus.

Junto a la calidad de la ciencia ciudadana, los investigadores también comprobaron la capacidad geográfica de esta.

Y es que “no es lo mismo tener un equipo de expertos que debe desplazarse a cientos de kilómetros, que tener una red de personas voluntarias distribuidas por todo el país dispuestas a colaborar con la ciencia”, explica la científica del CREAF Aitana Oltra.


csicCSIC


Los investigadores destacan también la eficacia de la aplicación en la delineación de los vectores de transmisión de enfermedades, muy complicados de definir, ya que la globalización dificulta el control de la propagación de epidemias.

“Ahora podemos ir más allá y calcular qué probabilidad tiene una persona de cruzarse con un mosquito tigre. Con esto podremos comprender mejor los patrones de transmisión de enfermedades entre la población, según el contexto ambiental y social”, comenta John Palmer, investigador de la Universitat Pompeu Fabra.
En conclusión, la ciencia ciudadana puede revolucionar el seguimiento de los mosquitos transmisores de enfermedades en todo el planeta, según la investigación.

Actualmente, los científicos preparan ya nuevos trabajos para evaluar el riesgo de brotes epidémicos de zika, dengue y chikungunya en España con los datos aportados por Mosquito Alert.

La plataforma de colaboración Mosquito Alert es un proyecto impulsado por la Obra Social “La Caixa”. EFE

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