INVESTIGACIÓN SIDA

Nuevas mutaciones que usa el VIH para resistir a los fármacos

Investigadores del IrsiCaixa han descrito nuevas mutaciones que el VIH usa para hacerse resistente a los medicamentos antirretrovirales, lo que puede contribuir al diseño de nuevos fármacos efectivos.

<p>Imagen de las regiones del virus que se han estudiado en el trabajo. Crédito: Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa</p>

Imagen de las regiones del virus que se han estudiado en el trabajo. Crédito: Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa

Así lo consideran los investigadores, que han explicado que, hasta ahora, se había descrito que los pacientes generaban resistencias contra los fármacos inhibidores de una proteína del virus VIH llamada proteasa generando mutaciones en la misma proteasa.

Ahora, se ha descubierto que las resistencias a estos fármacos también pueden deberse a mutaciones en regiones externas a la proteasa, concretamente en las proteínas de unas zonas del VIH llamadas matriz y cápside, que hasta ahora no se habían identificado.

Este descubrimiento describe así regiones vulnerables del VIH contra las que diseñar nuevos fármacos, y también permitiría anticipar si una persona es portadora de este tipo de virus resistente y adecuar así su tratamiento antirretroviral.

El trabajo ha sido realizado por científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, compuesto por la Obra Social “la Caixa” y el departamento de Salud, con la colaboración de investigadores de la Universidad de California San Diego y de la Ludwig-Maximilians-Universität de Munich, y se ha publicado hoy en la revista Scientific Reports, del grupo Nature.

Julia García Prado, responsable del grupo de Escape Inmunitario y Vacunas (VIRIEVAC) de IrsiCaixa, ha indicado que “durante los últimos años nos hemos planteado qué ocurre en las zonas del virus externas a la proteasa para que los fármacos no sean efectivos”.

“Algunos estudios previos -ha añadido- describían que había mutaciones fuera de la proteasa involucradas en estos mecanismos de resistencia, y nuestro objetivo era identificar en qué zonas del virus se daban esas mutaciones”.

Para el estudio, los científicos secuenciaron el ADN de los virus de pacientes tratados con inhibidores de la proteasa durante al menos nueve años, para analizar cómo evolucionaban conjuntamente la proteasa y una proteína estructural del virus llamada ‘gag’ durante la administración prolongada del medicamento.

Esto permitió identificar regiones del virus implicadas en la adquisición de resistencias a los inhibidores de la proteasa y que eran “hasta ahora desconocidas, pero importantes”, según Julia García.

Entender cómo funciona el VIH

El estudio ha permitido mejorar el entendimiento de cómo funciona el virus y cuáles son sus dinámicas de evolución en presencia de fármacos.

Además, los investigadores estiman que puede ayudar a definir zonas vulnerables que permitan el diseño de nuevos fármacos contra la matriz y la cápside del virus (donde se encuentra el material genético del virus), y que aumenten la eficacia del tratamiento antirretroviral.

“Diseñando inhibidores de la matriz y de la cápside, los virus resistentes a los inhibidores de la proteasa quedarían bloqueados, porque no podrían mutar en estas zonas esenciales para su supervivencia“, ha considerado la investigadora.

Los inhibidores de la proteasa son una de las cuatro familias de fármacos antirretrovirales que se usan actualmente, y tienen un papel importante en pacientes en los que no han funcionado los fármacos de primera opción. EFE.

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Publicado en: Ciencia

Así lo consideran los investigadores, que han explicado que, hasta ahora, se había descrito que los pacientes generaban resistencias contra los fármacos inhibidores de una proteína del virus VIH llamada proteasa generando mutaciones en la misma proteasa.

Ahora, se ha descubierto que las resistencias a estos fármacos también pueden deberse a mutaciones en regiones externas a la proteasa, concretamente en las proteínas de unas zonas del VIH llamadas matriz y cápside, que hasta ahora no se habían identificado.

Este descubrimiento describe así regiones vulnerables del VIH contra las que diseñar nuevos fármacos, y también permitiría anticipar si una persona es portadora de este tipo de virus resistente y adecuar así su tratamiento antirretroviral.

El trabajo ha sido realizado por científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, compuesto por la Obra Social “la Caixa” y el departamento de Salud, con la colaboración de investigadores de la Universidad de California San Diego y de la Ludwig-Maximilians-Universität de Munich, y se ha publicado hoy en la revista Scientific Reports, del grupo Nature.

Julia García Prado, responsable del grupo de Escape Inmunitario y Vacunas (VIRIEVAC) de IrsiCaixa, ha indicado que “durante los últimos años nos hemos planteado qué ocurre en las zonas del virus externas a la proteasa para que los fármacos no sean efectivos”.

“Algunos estudios previos -ha añadido- describían que había mutaciones fuera de la proteasa involucradas en estos mecanismos de resistencia, y nuestro objetivo era identificar en qué zonas del virus se daban esas mutaciones”.

Para el estudio, los científicos secuenciaron el ADN de los virus de pacientes tratados con inhibidores de la proteasa durante al menos nueve años, para analizar cómo evolucionaban conjuntamente la proteasa y una proteína estructural del virus llamada ‘gag’ durante la administración prolongada del medicamento.

Esto permitió identificar regiones del virus implicadas en la adquisición de resistencias a los inhibidores de la proteasa y que eran “hasta ahora desconocidas, pero importantes”, según Julia García.

Entender cómo funciona el VIH

El estudio ha permitido mejorar el entendimiento de cómo funciona el virus y cuáles son sus dinámicas de evolución en presencia de fármacos.

Además, los investigadores estiman que puede ayudar a definir zonas vulnerables que permitan el diseño de nuevos fármacos contra la matriz y la cápside del virus (donde se encuentra el material genético del virus), y que aumenten la eficacia del tratamiento antirretroviral.

“Diseñando inhibidores de la matriz y de la cápside, los virus resistentes a los inhibidores de la proteasa quedarían bloqueados, porque no podrían mutar en estas zonas esenciales para su supervivencia“, ha considerado la investigadora.

Los inhibidores de la proteasa son una de las cuatro familias de fármacos antirretrovirales que se usan actualmente, y tienen un papel importante en pacientes en los que no han funcionado los fármacos de primera opción. EFE.

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