PERDIZ ROJA

Un seguimiento durante 14 años de la perdiz roja dibuja su futuro

Efefuturo.- La perdiz roja llegó a ser una especie muy abundante en la Península Ibérica, sin embargo hoy es “rara de ver”. Ahora, científicos de la Universidad de Lleida han hecho un seguimiento durante 14 años a casi 14.000 ejemplares silvestres con el objetivo de mejorar su gestión y convencidos de su recuperación.

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Científicos de la Universidad de Lleida han hecho un seguimiento durante 14 años a casi 14.000 ejemplares silvestres con el objetivo de mejorar su gestión y convencidos de su recuperación. Imagen de Patricia Maldonado.

Los resultados de esta investigación, realizada en el Campo de Montiel (Castilla La Mancha), se publican en la revista Plos One, en un artículo liderado por Jesús Nadal (Universidad de Lleida), para quien la perdiz roja (Alectoris rufa) es un “tesoro autóctono de nuestra naturaleza y cultura que hoy subsiste de forma marginal”.

Estudios anteriores a éste ya habían puesto de manifiesto cómo las poblaciones de perdiz roja están en declive en la mayoría de los agrosistemas peninsulares (sistemas mixtos en los que la meteorología y el uso que el hombre hace de la tierra y agua cambian sus condiciones, por ejemplo la abundancia de saltamontes o semillas silvestres).

Precisamente, la reducción del número de ejemplares de la perdiz roja se debe a esas transformaciones agrarias: “Los agrosistemas actuales cortan los ciclos biológicos de la vida silvestre porque están orientados para producir la mayor renta agraria posible, sin considerar la existencia de otros recursos“, señala a Efe Nadal.

Análisis en hábitats cuidados

Hasta este trabajo, explica, no se había analizado cómo era la dinámica de las poblaciones en hábitats cuidados, que reúnen y mantienen los recursos que precisa la perdiz roja para sobrevivir -agua potable, comida o refugio-, y que eran típicos del pasado.

Esto es lo que ha buscado este estudio, en el que los investigadores hicieron seguimiento a 13.813 perdices machos y hembras que habitan en el Campo de Montiel, donde existe un hábitat cuidado (en concreto se trabajó en la finca privada Las Ensanchas).

La perdiz roja llegó a ser una especie muy abundante en la Península Ibérica, sin embargo hoy es rara de ver. Imagen de Patricia Maldonado.

La perdiz roja llegó a ser una especie muy abundante en la Península Ibérica, sin embargo hoy es rara de ver. Imagen de Patricia Maldonado.

Así, los investigadores constataron, entre otras cosas, que en los años que la adversidad climática reduce la producción neta primaria del agrosistema -variación en el número, por ejemplo de escarabajos o de flores-, la reproducción de las perdices fracasa.

Incluso, advierte Nadal, pueden morir ejemplares adultos y disminuir la densidad que había en primavera.

En este sentido, el trabajo propone que se ajusten los planes de caza a las condiciones particulares de cada temporada.

Población equilibrada por sexos

La calidad del hábitat, la estructura de la población y el impacto de la predación también afecta al éxito reproductor: si se controla la estructura de la población de forma que la razón de sexos sea equilibrada, el potencial reproductor aumenta y por tanto las posibilidades de éxito y de incrementar el número de ejemplares.

Y es que, según este trabajo, se ha constatado una mortalidad diferenciada entre ambos sexos debida fundamentalmente a la predación, lo que explica el déficit del 19,2 % en hembras adultas.

Otra de las conclusiones es que garantizar la calidad del hábitat y la regulación de los predadores es cuidar en definitiva a las poblaciones de perdiz roja y esta gestión beneficia la biodiversidad y la producción de riqueza natural del agrosistema, indica Nadal.

Por eso, añade, en el lugar donde han hecho esta investigación están presentes muchas especies amenazadas o que han desaparecido de otros hábitats, como el águila imperial ibérica o el lince ibérico.

Dibujar el mapa de la perdiz roja

Para el científico de la Universidad de Lleida, el seguimiento de la fauna silvestre ayuda a dibujar cómo se encuentran la naturaleza en aquellos lugares donde vamos a hacer actividades al aire libre.

“Si este seguimiento lo hacemos sobre una especie que hace poco era muy abundante, que todavía vive en toda la península y hoy es rara, es un buen indicador de nuestra calidad de vida“, subraya Nadal, quien concluye: “Si además este seguimiento es sobre una de las últimas poblaciones de la especie que se ha conservado en buen estado, nos informa de cómo era aquello que hemos perdido y aún estamos a tiempo de recuperar“.

Los resultados de esta investigación, realizada en el Campo de Montiel (Castilla La Mancha), se publican en la revista Plos One, en un artículo liderado por Jesús Nadal (Universidad de Lleida), para quien la perdiz roja (Alectoris rufa) es un “tesoro autóctono de nuestra naturaleza y cultura que hoy subsiste de forma marginal”.

Estudios anteriores a éste ya habían puesto de manifiesto cómo las poblaciones de perdiz roja están en declive en la mayoría de los agrosistemas peninsulares (sistemas mixtos en los que la meteorología y el uso que el hombre hace de la tierra y agua cambian sus condiciones, por ejemplo la abundancia de saltamontes o semillas silvestres).

Precisamente, la reducción del número de ejemplares de la perdiz roja se debe a esas transformaciones agrarias: “Los agrosistemas actuales cortan los ciclos biológicos de la vida silvestre porque están orientados para producir la mayor renta agraria posible, sin considerar la existencia de otros recursos“, señala a Efe Nadal.

Análisis en hábitats cuidados

Hasta este trabajo, explica, no se había analizado cómo era la dinámica de las poblaciones en hábitats cuidados, que reúnen y mantienen los recursos que precisa la perdiz roja para sobrevivir -agua potable, comida o refugio-, y que eran típicos del pasado.

Esto es lo que ha buscado este estudio, en el que los investigadores hicieron seguimiento a 13.813 perdices machos y hembras que habitan en el Campo de Montiel, donde existe un hábitat cuidado (en concreto se trabajó en la finca privada Las Ensanchas).

La perdiz roja llegó a ser una especie muy abundante en la Península Ibérica, sin embargo hoy es rara de ver. Imagen de Patricia Maldonado.

La perdiz roja llegó a ser una especie muy abundante en la Península Ibérica, sin embargo hoy es rara de ver. Imagen de Patricia Maldonado.

Así, los investigadores constataron, entre otras cosas, que en los años que la adversidad climática reduce la producción neta primaria del agrosistema -variación en el número, por ejemplo de escarabajos o de flores-, la reproducción de las perdices fracasa.

Incluso, advierte Nadal, pueden morir ejemplares adultos y disminuir la densidad que había en primavera.

En este sentido, el trabajo propone que se ajusten los planes de caza a las condiciones particulares de cada temporada.

Población equilibrada por sexos

La calidad del hábitat, la estructura de la población y el impacto de la predación también afecta al éxito reproductor: si se controla la estructura de la población de forma que la razón de sexos sea equilibrada, el potencial reproductor aumenta y por tanto las posibilidades de éxito y de incrementar el número de ejemplares.

Y es que, según este trabajo, se ha constatado una mortalidad diferenciada entre ambos sexos debida fundamentalmente a la predación, lo que explica el déficit del 19,2 % en hembras adultas.

Otra de las conclusiones es que garantizar la calidad del hábitat y la regulación de los predadores es cuidar en definitiva a las poblaciones de perdiz roja y esta gestión beneficia la biodiversidad y la producción de riqueza natural del agrosistema, indica Nadal.

Por eso, añade, en el lugar donde han hecho esta investigación están presentes muchas especies amenazadas o que han desaparecido de otros hábitats, como el águila imperial ibérica o el lince ibérico.

Dibujar el mapa de la perdiz roja

Para el científico de la Universidad de Lleida, el seguimiento de la fauna silvestre ayuda a dibujar cómo se encuentran la naturaleza en aquellos lugares donde vamos a hacer actividades al aire libre.

“Si este seguimiento lo hacemos sobre una especie que hace poco era muy abundante, que todavía vive en toda la península y hoy es rara, es un buen indicador de nuestra calidad de vida“, subraya Nadal, quien concluye: “Si además este seguimiento es sobre una de las últimas poblaciones de la especie que se ha conservado en buen estado, nos informa de cómo era aquello que hemos perdido y aún estamos a tiempo de recuperar“.

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