INVESTIGACIÓN HEPARINA

La heparina cumple su primer siglo explorando nuevas aplicaciones

EFEfuturo.- La heparina, el anticoagulante natural más utilizado del planeta capaz de salvar 100 millones de vidas al año, cumple en 2016 el primer centenario desde su descubrimiento, motivo por el que diversas instituciones científicas le han rendido homenaje hoy en un acto en Madrid.

<p>De izqda. a dcha., Daniel Rosenberg, Valentín Fuster, Camen Vela, Jorge Barrero. Andrea Arnal/EFE</p>

De izqda. a dcha., Daniel Rosenberg, Valentín Fuster, Camen Vela, Jorge Barrero. Andrea Arnal/EFE

Representantes de organismos científicos, médicos y públicos han acudido a esta conmemoración organizada por la Fundación Pro CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares) y Bioibérica con la colaboración de otras instituciones científicas, con el padrinazgo de honor del rey Felipe VI.

Entre los investigadores que han recordado la importancia de este fármaco descubierto en 1916 por el norteamericano Jay McLean -entonces un joven estudiante de Medicina en la Universidad John Hopkins (Baltimore, EE.UU.)-, figuraban el cardiólogo y director general del CNIC Valentín Fuster, el doctor y especialista Robert Daniel Rosenberg, la secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela, y el director general de la Fundación Cotec, Jorge Barrero.

Vela ha destacado a EFE la necesidad de recordar con “este tipo de aniversarios los éxitos en la ciencia”, sobre todo los que “tienen un impacto tan importante sobre la sociedad”.

Un medicamento esencial

Considerado un medicamento esencial por la Organización Mundial de la Salud, la heparina actúa acelerando la inhibición de las proteínas del sistema de coagulación de la sangre y por ello es el tratamiento principal para prevenir la trombosis.

Su relevancia la subraya la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia, cuyos datos afirman que una de cada cuatro personas en el mundo fallece por causas relacionadas con la trombosis, de manera que provoca más muertes anuales que el sida, el cáncer de mama y los accidentes de tráfico juntos.

Por ello, desde su descubrimiento, pacientes de todo el mundo han sido tratados con heparina para prevenir tromboembolismos arteriales, venosos y pulmonares, accidentes coronarios, enfermedades arteriales periféricas o ateroesclerosis, entre otras dolencias que podrían provocarles la muerte.

España, fundamental en el desarrollo

El acto en recuerdo de su descubrimiento se ha desarrollado en Madrid porque, tal y como ha indicado Barrero a Efe, España “ha tenido un rol fundamental en su producción y desarrollo, pues una de cada cinco dosis de heparina que se administran en el mundo –el 20 % de toda la producción– se fabrican aquí, lo que no es común en nuestra industria”.

Barrero no descarta la posibilidad que, tal y como sucedió con la aspirina, la heparina experimente una “segunda vida”, pues se ha observado que “puede tener otras aplicaciones diferentes a las clásicas, como las señaladas por el doctor Fuster en la lucha contra el cáncer o las que explora el grupo de investigación en España contra la malaria, entre otras”.

Los datos del doctor Andrés Muñoz, del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, confirman que la heparina disminuye en un 60 % los casos de trombosis en pacientes oncológicos.

“De hecho, la aspirina, comercializada inicialmente como un antiinflamatorio o un analgésico, ahora mismo su principal utilidad está en la prevención del infarto”, y algo parecido podría suceder con usos alternativos de la heparina en el futuro, añade Barrera.

Jay McLean descubrió la heparina durante un estudio de células hepáticas caninas, en el curso del cual consiguió aislar “in vitro” este poderoso anticoagulante que sería bautizado dos años más tarde por el investigador William H. Howell, también de la misma universidad, a partir del término griego para hígado: “hepar”. EFEfuturo

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Publicado en: Ciencia

Representantes de organismos científicos, médicos y públicos han acudido a esta conmemoración organizada por la Fundación Pro CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares) y Bioibérica con la colaboración de otras instituciones científicas, con el padrinazgo de honor del rey Felipe VI.

Entre los investigadores que han recordado la importancia de este fármaco descubierto en 1916 por el norteamericano Jay McLean -entonces un joven estudiante de Medicina en la Universidad John Hopkins (Baltimore, EE.UU.)-, figuraban el cardiólogo y director general del CNIC Valentín Fuster, el doctor y especialista Robert Daniel Rosenberg, la secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela, y el director general de la Fundación Cotec, Jorge Barrero.

Vela ha destacado a EFE la necesidad de recordar con “este tipo de aniversarios los éxitos en la ciencia”, sobre todo los que “tienen un impacto tan importante sobre la sociedad”.

Un medicamento esencial

Considerado un medicamento esencial por la Organización Mundial de la Salud, la heparina actúa acelerando la inhibición de las proteínas del sistema de coagulación de la sangre y por ello es el tratamiento principal para prevenir la trombosis.

Su relevancia la subraya la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia, cuyos datos afirman que una de cada cuatro personas en el mundo fallece por causas relacionadas con la trombosis, de manera que provoca más muertes anuales que el sida, el cáncer de mama y los accidentes de tráfico juntos.

Por ello, desde su descubrimiento, pacientes de todo el mundo han sido tratados con heparina para prevenir tromboembolismos arteriales, venosos y pulmonares, accidentes coronarios, enfermedades arteriales periféricas o ateroesclerosis, entre otras dolencias que podrían provocarles la muerte.

España, fundamental en el desarrollo

El acto en recuerdo de su descubrimiento se ha desarrollado en Madrid porque, tal y como ha indicado Barrero a Efe, España “ha tenido un rol fundamental en su producción y desarrollo, pues una de cada cinco dosis de heparina que se administran en el mundo –el 20 % de toda la producción– se fabrican aquí, lo que no es común en nuestra industria”.

Barrero no descarta la posibilidad que, tal y como sucedió con la aspirina, la heparina experimente una “segunda vida”, pues se ha observado que “puede tener otras aplicaciones diferentes a las clásicas, como las señaladas por el doctor Fuster en la lucha contra el cáncer o las que explora el grupo de investigación en España contra la malaria, entre otras”.

Los datos del doctor Andrés Muñoz, del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, confirman que la heparina disminuye en un 60 % los casos de trombosis en pacientes oncológicos.

“De hecho, la aspirina, comercializada inicialmente como un antiinflamatorio o un analgésico, ahora mismo su principal utilidad está en la prevención del infarto”, y algo parecido podría suceder con usos alternativos de la heparina en el futuro, añade Barrera.

Jay McLean descubrió la heparina durante un estudio de células hepáticas caninas, en el curso del cual consiguió aislar “in vitro” este poderoso anticoagulante que sería bautizado dos años más tarde por el investigador William H. Howell, también de la misma universidad, a partir del término griego para hígado: “hepar”. EFEfuturo

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