TECNOLOGÍA TEST

Canvio Aeromobile, una “nube” en el bolsillo en forma de disco duro sólido

Lo último en discos duros portátiles de Toshiba se convierte en una especie de servidor multimedia ideal para el volcado de datos de forma inalámbrica y compartir información entre varios dispositivos domésticos o en el entorno profesional. Permite hacer backup periódico de las imágenes y vídeos del móvil para liberar espacio y tiene además una ranura para insertar una tarjeta SD y descargar las fotos de la cámara durante un viaje.

Conforme hacemos fotos compulsivamente y grabamos vídeos en calidad Full HD o 4K en algún caso se hacen necesarios soportes de almacenamiento para guardar todos esos recuerdos. Además, si no lo hacemos, los teléfonos móviles pronto sufrirán una merma considerable de su memoria disponible. Los discos duros externos convencionales, que se conectan por USB a cualquier equipo  han visto aumentar su capacidad proporcionalmente a una bajada de precio, pero entre tanto surgen nuevas opciones interesantes para dar respuesta a la necesidad de intercambiar información entre los distintos dispositivos que manejamos a diario por ocio o trabajo. Y uno de esos productos de nueva generación es el disco duro de Toshiba Canvio Aeromobile.

Se trata de un disco duro sólido, lo que hace perder el miedo a que se deterioren sus componentes mecánicos y podamos perder la información. Lo interesante es cómo lo utilizamos en la vida diaria. El único cable que necesitamos es el del alimentador de  energía para cargar su batería. Después lo que manejamos es un dispositivo de almacenamiento muy pequeño al que nos conectamos enganchándonos a su red WiFi desde cualquier dispositivo. De este modo tenemos un intercambio de archivos de doble flujo. Por una parte, podemos tener en él películas o archivos que consultamos de vez en cuando y accedemos a ellos desde PC, móvil o tableta en el momento deseado. Pero también lo podemos usar para volcar fotos o vídeos y hacer copias de seguridad de los archivos que guardamos en el teléfono y no tenerlos en el terminal ocupando espacio, además de poder acceder desde cualquiera de nuestros dispositivos o dos personas de la misma familia o empresa. No tiene sentido duplicar contenidos. Funciona como una nube, pero la realidad es que tenemos los archivos en un soporte físico y real que llevamos en la mochila o en el bolsillo.

Pongamos dos ejemplos de situaciones donde su uso es factible. Imaginemos que organizamos una reunión con otras ocho personas con las que queremos compartir toda la documentación de la que vamos a hablar, como una presentación y una hoja de cálculo. Hasta ahora teníamos la opción de repartírsela en un pendrive, darles un link desde donde descargarla o enviársela previamente por correo, a una dirección que probablemente no tenemos. Bien, pues la opción que permite el Canvio Aerobile es que todos se conecten a un disco duro común vía WiFi con su portátil, Tablet o móvil y accedan a la documentación que les hemos preparado.

De viaje

Otra situación que expresa el potencial del dispositivo de almacenamiento es cuando estamos de viaje. Imaginemos los centenares –si no miles de fotos- que pueden sacar dos personas digamos, por ejemplo, en un recorrido por los castillos del Loira, en Francia. Cada día los dos “fotógrafos” pueden volcar las instantáneas tomadas en el disco duro y liberar espacio del teléfono. Si quisiéramos hacer lo mismo en la nube necesitaríamos una potente conexión a internet, mientras que aquí el teléfono se conecta al disco duro en una red privada entre ambos. En determinados países, en aviones o trenes, en la playa. Toda la información está siempre al alcance de la mano.

Su manejo es sencillo, elegimos la red WiFi del Aerobile en los ajustes del teléfono, establecemos la conexión y abrimos una aplicación que previamente tene mos descargada en el teléfono. Entonces accedemos al contenido del disco duro y podemos enviarle cuantos archivos queramos. El disco permite establecer varios perfiles de usuarios individuales para una familia o un equipo de trabajo.

Además, se trata de un aparato ligero, de sólo 120 gramos de peso, y relativamente resistente.  Lo malo es que su capacidad es limitada por sus dimensiones. Son sólo  128 gigas, más lo que pudiéramos ampliar con la tarjeta, pero como hemos comentado no se trata de un disco duro sobre el que volcar todos los recuerdos familiares ni almacenar centenares de películas, sino una herramienta de intercambio temporal de archivos muy original y cuyo precio, además , es relativamente contenido, ya que puede rondar los 100 euros.

Publicado en: Internet     Tecnología

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