INVESTIGACIÓN NEFROLOGÍA

Proteínas de la orina avisan del rechazo de un riñón trasplantado

Investigadores del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona han descubierto varias proteínas en la orina que avisan de la causa de disfunción del riñón en pacientes trasplantados y alertan de si ésta se debe a un rechazo del nuevo órgano o a una infección por el virus BK.

<p>Un robot efectúa un transplante de riñón. EFE / Hospital Universitario AOUP</p>

Un robot efectúa un transplante de riñón. EFE / Hospital Universitario AOUP

Según ha explicado el especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Vall d’Hebron Ibai Los-Arcos, la investigación, además de permitir adaptar el tratamiento de forma precoz, también abre la puerta a desarrollar una prueba no invasiva, un sencillo y barato test de orina, para conocer el motivo de la disfunción del riñón.

El trabajo ha seguido a 30 pacientes, a los que han analizado muestras de orina para descubrir proteínas con las que se puede diagnosticar si el problema del órgano lo ha provocado un rechazo celular o una infección vírica por virus BK.

La investigación, en la que también ha colaborado los servicios de Nefrología de la Fundación Puigvert, el Hospital del Mar y el Hospital de Bellvitge, ha sido considerada como uno de los estudios más relevantes del 27º Congreso de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID) y ha recibido el premio a la mejor comunicación en el XXI congreso de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
Los pacientes receptores de un trasplante renal requieren tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo del órgano, teniendo en cuenta que uno de cada cuatro trasplantes de riñón fallan al cabo de 5 años.

Según Los-Arcos, una medicación insuficiente puede provocar que el rechazo del órgano por parte del sistema inmune del paciente, y un exceso puede debilitar las defensas del cuerpo y abrir la puerta a una infección por virus BK, que se adquiere en la edad infantil y queda latente en el cuerpo.

“En este tipo de paciente se puede reactivar y causar disfunción del injerto renal”, ha añadido.

Por eso, el diagnóstico correcto de ambas patologías es fundamental porque el tratamiento de estas enfermedades se opuesto, es decir, en el caso del rechazo es necesario incrementar la inmunosupresión y disminuirla a la infección por virus BK.

Un método no invasivo


Actualmente, para diagnosticar qué provoca la disfunción del injerto es necesario hacer una biopsia renal, un procedimiento que conlleva un cierto riesgo, como complicaciones hemorrágicas.

Los investigadores se han centrado en diseñar un método no invasivo para distinguir si la disfunción del riñón la provoca el rechazo del cuerpo del paciente o el responsable es la infección por el virus BK.

Según Ibai Los-Arcos, “nuestra primera intención es ayudar a diferenciar los enfermos que tengan rechazo agudo de los afectos de nefropatía por virus BK con un método no invasivo, mediante la detección de determinadas proteínas en la orina, dado que el tratamiento para ambos casos es totalmente opuesto”.

Durante el estudio, los investigadores han analizado muestras de orina de 30 pacientes: a 10 les habían diagnosticado rechazo del órgano trasplantado y a otros 10 con nefropatía por virus BK.

También se incluyeron 10 trasplantados renales sin disfunción del injerto como grupo de control.

De las alrededor de 2.000 proteínas humanas detectadas, 10 diferenciaban los pacientes con nefropatía por virus BK de los que sufrían rechazo y de los controles. EFE

 
Publicado en: Ciencia
Según ha explicado el especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Vall d’Hebron Ibai Los-Arcos, la investigación, además de permitir adaptar el tratamiento de forma precoz, también abre la puerta a desarrollar una prueba no invasiva, un sencillo y barato test de orina, para conocer el motivo de la disfunción del riñón.

El trabajo ha seguido a 30 pacientes, a los que han analizado muestras de orina para descubrir proteínas con las que se puede diagnosticar si el problema del órgano lo ha provocado un rechazo celular o una infección vírica por virus BK.

La investigación, en la que también ha colaborado los servicios de Nefrología de la Fundación Puigvert, el Hospital del Mar y el Hospital de Bellvitge, ha sido considerada como uno de los estudios más relevantes del 27º Congreso de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID) y ha recibido el premio a la mejor comunicación en el XXI congreso de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
Los pacientes receptores de un trasplante renal requieren tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo del órgano, teniendo en cuenta que uno de cada cuatro trasplantes de riñón fallan al cabo de 5 años.

Según Los-Arcos, una medicación insuficiente puede provocar que el rechazo del órgano por parte del sistema inmune del paciente, y un exceso puede debilitar las defensas del cuerpo y abrir la puerta a una infección por virus BK, que se adquiere en la edad infantil y queda latente en el cuerpo.

“En este tipo de paciente se puede reactivar y causar disfunción del injerto renal”, ha añadido.

Por eso, el diagnóstico correcto de ambas patologías es fundamental porque el tratamiento de estas enfermedades se opuesto, es decir, en el caso del rechazo es necesario incrementar la inmunosupresión y disminuirla a la infección por virus BK.

Un método no invasivo


Actualmente, para diagnosticar qué provoca la disfunción del injerto es necesario hacer una biopsia renal, un procedimiento que conlleva un cierto riesgo, como complicaciones hemorrágicas.

Los investigadores se han centrado en diseñar un método no invasivo para distinguir si la disfunción del riñón la provoca el rechazo del cuerpo del paciente o el responsable es la infección por el virus BK.

Según Ibai Los-Arcos, “nuestra primera intención es ayudar a diferenciar los enfermos que tengan rechazo agudo de los afectos de nefropatía por virus BK con un método no invasivo, mediante la detección de determinadas proteínas en la orina, dado que el tratamiento para ambos casos es totalmente opuesto”.

Durante el estudio, los investigadores han analizado muestras de orina de 30 pacientes: a 10 les habían diagnosticado rechazo del órgano trasplantado y a otros 10 con nefropatía por virus BK.

También se incluyeron 10 trasplantados renales sin disfunción del injerto como grupo de control.

De las alrededor de 2.000 proteínas humanas detectadas, 10 diferenciaban los pacientes con nefropatía por virus BK de los que sufrían rechazo y de los controles. EFE

 

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