CORALES PALAMÓS

Descubren unas ricas comunidades de corales en el cañón submarino de Palamós

EFEFUTURO.- Un equipo científico de la Universidad de Barcelona (UB) y del CSIC ha descubierto en el cañón de la Fonera, conocido también como el cañón de Palamós, en la Costa Brava, unas ricas comunidades de corales profundos, un ecosistema marino muy vulnerable a la actividad humana.

<p>Estas comunidades de corales marinos son hábitats muy frágiles y vulnerables al impacto de la actividad humana. Imagen UB.</p>

Estas comunidades de corales marinos son hábitats muy frágiles y vulnerables al impacto de la actividad humana. Imagen UB.

El hallazgo lo han hecho los investigadores Galderic Lastras, Miquel Canals y Anna Sánchez Vidal, del Grupo de Investigación Consolidado (GRC) de Geociencias Marinas de la UB, junto con Enric Ballesteros (Centro de Estudios Avanzados de Blanes, CEAB-CSIC) y Josep-Maria Gili (Instituto de Ciencias del Mar, ICM-CSIC), y lo han publicado en la revista Plos One.

Los “primos” de agua fría

Según ha explicado Lastras, los corales de agua fría han sido observados en diferentes latitudes del mundo y son como los “primos” de agua fría de los arrecifes de coral de las regiones tropicales.

Este tipo de corales forman colonias muy frágiles y ramificadas, que potencian la biodiversidad marina dada su asociación con el ciclo vital de muchos organismos marinos.

Según Lastras, las primeras comunidades de corales de agua fría de la península se descubrieron en 2010 en el cañón de Avilés, en el mar Cantábrico.

En el Mediterráneo, equipos de la Universidad de Barcelona y el CSIC habían descubierto colonias vivas en el cañón del cabo de Creus, un hallazgo que representa uno de los ejemplos mejor documentados de este tipo de ecosistema profundo en todo el Mediterráneo.

Los investigadores calculan que las nuevas comunidades descubiertas por el equipo investigador en el cañón de la Fonera -a entre 130 y 370 metros de profundidad- ocupan potencialmente una extensión de unos 400.000 metros cuadrados.

Vehículo submarino no tripulado

Las grabaciones de vídeo que testimonian el descubrimiento se obtuvieron mediante un vehículo submarino por control remoto (ROV) no tripulado.

En este hábitat submarino, las especies más abundantes son los corales Madrepora oculata (coral blanco) y Dendrophyllia cornigera (coral amarillo).

“Estos nuevos hábitats extienden la provincia de corales de agua fría en el Mediterráneo noroccidental más al sur de lo que hasta ahora se conocía: anteriormente, se habían observado en el cañón del cabo de Creus y en otros cañones del golfo de León”, ha detallado el profesor Galderic Lastras, primer autor del artículo.

El cañón de Palamós presenta un relieve muy abrupto, con profundidades muy grandes casi cerca de la línea de la costa.

La vertiente norte del cañón, donde se practica habitualmente la pesca de arrastre, presenta un relieve suavizado en comparación con la vertiente sur, mucho más abrupto.

Según ha detallado el catedrático Miquel Canals, jefe del GRC de Geociencias Marinas de la UB, “la pesca de arrastre modifica el relieve submarino a gran escala, por lo que el paisaje pasa de un relieve en barrancos a otro en forma de terrazas o bancales que siguen las curvas de nivel o isóbatas”.

Canals ha señalado que ha sido en las partes más resguardadas de la vertiente norte donde han encontrado estas comunidades de corales de agua fría, que muestran síntomas claros del impacto de la actividad humana.

“Las colonias de corales de dimensiones más grandes se hallan en áreas inaccesibles para la pesca de arrastre, como paredes verticales y lugares muy abruptos, donde también hay coral rojo. A menudo, sin embargo, las colonias de corales están rotas, trituradas, con artes de pesca y plásticos pegados, o parcialmente tapadas por sedimento, en especial las más cercanas a los caladeros donde se practica la pesca de arrastre”, ha dicho Lastras. EFEfuturo

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Publicado en: Ciencia

El hallazgo lo han hecho los investigadores Galderic Lastras, Miquel Canals y Anna Sánchez Vidal, del Grupo de Investigación Consolidado (GRC) de Geociencias Marinas de la UB, junto con Enric Ballesteros (Centro de Estudios Avanzados de Blanes, CEAB-CSIC) y Josep-Maria Gili (Instituto de Ciencias del Mar, ICM-CSIC), y lo han publicado en la revista Plos One.

Los “primos” de agua fría

Según ha explicado Lastras, los corales de agua fría han sido observados en diferentes latitudes del mundo y son como los “primos” de agua fría de los arrecifes de coral de las regiones tropicales.

Este tipo de corales forman colonias muy frágiles y ramificadas, que potencian la biodiversidad marina dada su asociación con el ciclo vital de muchos organismos marinos.

Según Lastras, las primeras comunidades de corales de agua fría de la península se descubrieron en 2010 en el cañón de Avilés, en el mar Cantábrico.

En el Mediterráneo, equipos de la Universidad de Barcelona y el CSIC habían descubierto colonias vivas en el cañón del cabo de Creus, un hallazgo que representa uno de los ejemplos mejor documentados de este tipo de ecosistema profundo en todo el Mediterráneo.

Los investigadores calculan que las nuevas comunidades descubiertas por el equipo investigador en el cañón de la Fonera -a entre 130 y 370 metros de profundidad- ocupan potencialmente una extensión de unos 400.000 metros cuadrados.

Vehículo submarino no tripulado

Las grabaciones de vídeo que testimonian el descubrimiento se obtuvieron mediante un vehículo submarino por control remoto (ROV) no tripulado.

En este hábitat submarino, las especies más abundantes son los corales Madrepora oculata (coral blanco) y Dendrophyllia cornigera (coral amarillo).

“Estos nuevos hábitats extienden la provincia de corales de agua fría en el Mediterráneo noroccidental más al sur de lo que hasta ahora se conocía: anteriormente, se habían observado en el cañón del cabo de Creus y en otros cañones del golfo de León”, ha detallado el profesor Galderic Lastras, primer autor del artículo.

El cañón de Palamós presenta un relieve muy abrupto, con profundidades muy grandes casi cerca de la línea de la costa.

La vertiente norte del cañón, donde se practica habitualmente la pesca de arrastre, presenta un relieve suavizado en comparación con la vertiente sur, mucho más abrupto.

Según ha detallado el catedrático Miquel Canals, jefe del GRC de Geociencias Marinas de la UB, “la pesca de arrastre modifica el relieve submarino a gran escala, por lo que el paisaje pasa de un relieve en barrancos a otro en forma de terrazas o bancales que siguen las curvas de nivel o isóbatas”.

Canals ha señalado que ha sido en las partes más resguardadas de la vertiente norte donde han encontrado estas comunidades de corales de agua fría, que muestran síntomas claros del impacto de la actividad humana.

“Las colonias de corales de dimensiones más grandes se hallan en áreas inaccesibles para la pesca de arrastre, como paredes verticales y lugares muy abruptos, donde también hay coral rojo. A menudo, sin embargo, las colonias de corales están rotas, trituradas, con artes de pesca y plásticos pegados, o parcialmente tapadas por sedimento, en especial las más cercanas a los caladeros donde se practica la pesca de arrastre”, ha dicho Lastras. EFEfuturo

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