PSICOLOGÍA INVESTIGACIÓN

La percepción de una supremacía espiritual, ¿el secreto del Estado Islámico?

Los combatientes en un conflicto luchan y mueren en defensa de unos valores lo suficientemente fuertes como para renunciar a la familia y a su propia vida pero ¿qué hace diferentes a los combatientes de Estado Islámico (IS)? ¿De dónde surge la radicalidad y la voluntad extrema de este grupo?.

<p>Una columna de humo se eleva de varios edificios en Faluya (Irak) tras varios ataques coordinados contra bases del Estado Islámico (EI). EFE/Str</

Una columna de humo se eleva de varios edificios en Faluya (Irak) tras varios ataques coordinados contra bases del Estado Islámico (EI). EFE/Str

Un estudio publicado en Nature Human Behaviour analiza los fundamentos de la lealtad extrema y la capacidad de sacrificio del IS, cuyos combatientes son “actores devotos”, personas mentalmente sanas pero dispuestos a defender sus creencias con acciones tan irracionales como los últimos atentados de Barcelona.

El trabajo, dirigido por Ángel Gómez -investigador del departamento de Psicología Social de la UNED y de Artis International, una organización especializada en estudiar conductas terroristas- se ha hecho en colaboración con investigadores de las universidades de Almería, Oxford, Michigan y Arizona, entre otros.

El análisis se basa en una combinación de medio centenar de entrevistas a prisioneros del Estado Islámico, a soldados kurdos del ejército iraquí, a milicias árabes que combaten al Estado Islámico y a más de 6.000 civiles españoles.

El objetivo era saber qué lleva a un ‘actor devoto’ a morir por su grupo o por unos valores“, ha dicho Gómez en declaraciones a Efe.

Dispuestos a matar y a morir


Las entrevistas sirvieron para determinar cuáles son los aspectos que determinan a un combatiente del Estado Islámico.

Una de las características que comparten estos luchadores es la llamada ‘fusión de identidad’, que mide el vínculo de un individuo con un grupo y que puede ser un indicador de comportamientos extremos.

En el caso de los combatientes del IS, “perciben al grupo y a sí mismos como una misma cosa”, y esa percepción hace que estén dispuestos a matar y morir por el grupo.

Otro de los aspectos que caracteriza a este colectivo es la percepción de la “fuerza” del grupo, una herramienta muy utilizada por los antropólogos que mide la percepción de fuerza de un grupo, “la capacidad de tener éxito en un conflicto”, puntualiza Gómez.
Las entrevistas preliminares ayudaron a señalar que la percepción de la fuerza física (capacidad armamentística o logística) no es relevante sino la percepción de la fuerza espiritual, es decir, “la voluntad o la convicción de creer en algo para defenderlo hasta las últimas consecuencias”.

Los combatientes del IS, de hecho, se perciben a sí mismos como un grupo con escaso poder físico, es decir, con poca capacidad operativa para ganar el conflicto pero se sienten invulnerables en cuanto a fuerza espiritual, “cuando el individuo percibe que su grupo es más fuerte espiritualmente, están más dispuesto a hacer sacrificios, se sienten más fuertes”.

La combinación de ambos factores, estar fusionado con un grupo y compartir un valor sagrado, da como resultado lo que los autores denominan un “actor devoto”, es decir, una persona con una conexión visceral con un grupo y unos valores sagrados o innegociables (en el caso del IS la interpretación de la ley islámica), capaces de llevar a cabo comportamientos extremos y sacrificios (como el de renunciar a la familia) para defender esos valores con una percepción de fuerza espiritual de su grupo superior a la del contrario. EFE
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Publicado en: Ciencia
Un estudio publicado en Nature Human Behaviour analiza los fundamentos de la lealtad extrema y la capacidad de sacrificio del IS, cuyos combatientes son “actores devotos”, personas mentalmente sanas pero dispuestos a defender sus creencias con acciones tan irracionales como los últimos atentados de Barcelona.

El trabajo, dirigido por Ángel Gómez -investigador del departamento de Psicología Social de la UNED y de Artis International, una organización especializada en estudiar conductas terroristas- se ha hecho en colaboración con investigadores de las universidades de Almería, Oxford, Michigan y Arizona, entre otros.

El análisis se basa en una combinación de medio centenar de entrevistas a prisioneros del Estado Islámico, a soldados kurdos del ejército iraquí, a milicias árabes que combaten al Estado Islámico y a más de 6.000 civiles españoles.

El objetivo era saber qué lleva a un ‘actor devoto’ a morir por su grupo o por unos valores“, ha dicho Gómez en declaraciones a Efe.

Dispuestos a matar y a morir


Las entrevistas sirvieron para determinar cuáles son los aspectos que determinan a un combatiente del Estado Islámico.

Una de las características que comparten estos luchadores es la llamada ‘fusión de identidad’, que mide el vínculo de un individuo con un grupo y que puede ser un indicador de comportamientos extremos.

En el caso de los combatientes del IS, “perciben al grupo y a sí mismos como una misma cosa”, y esa percepción hace que estén dispuestos a matar y morir por el grupo.

Otro de los aspectos que caracteriza a este colectivo es la percepción de la “fuerza” del grupo, una herramienta muy utilizada por los antropólogos que mide la percepción de fuerza de un grupo, “la capacidad de tener éxito en un conflicto”, puntualiza Gómez.
Las entrevistas preliminares ayudaron a señalar que la percepción de la fuerza física (capacidad armamentística o logística) no es relevante sino la percepción de la fuerza espiritual, es decir, “la voluntad o la convicción de creer en algo para defenderlo hasta las últimas consecuencias”.

Los combatientes del IS, de hecho, se perciben a sí mismos como un grupo con escaso poder físico, es decir, con poca capacidad operativa para ganar el conflicto pero se sienten invulnerables en cuanto a fuerza espiritual, “cuando el individuo percibe que su grupo es más fuerte espiritualmente, están más dispuesto a hacer sacrificios, se sienten más fuertes”.

La combinación de ambos factores, estar fusionado con un grupo y compartir un valor sagrado, da como resultado lo que los autores denominan un “actor devoto”, es decir, una persona con una conexión visceral con un grupo y unos valores sagrados o innegociables (en el caso del IS la interpretación de la ley islámica), capaces de llevar a cabo comportamientos extremos y sacrificios (como el de renunciar a la familia) para defender esos valores con una percepción de fuerza espiritual de su grupo superior a la del contrario. EFE

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