conducta humana

Violencia letal, una herencia de la evolución humana inevitable pero modulable

Efefuturo.- La violencia letal humana, resultado de millones de años de evolución, es una herencia compartida con muchos mamíferos pero que en el caso de los hombres se puede modular a través de factores como la cultura o la organización sociopolítica.

Violencia letal, una herencia de la evolución humana inevitable pero modulable

Esta es la principal conclusión de un artículo publicado en Nature y realizado íntegramente por investigadores españoles, dirigidos por José María Gómez, investigador del Grupo de Ecología Evolutiva y de la Conducta de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC).

El objetivo de los investigadores era averiguar si la violencia en el ser humano tiene un componente evolutivo profundo, y determinar si ese grado de violencia es o no inamovible.

Para ello, durante más de dos años, los investigadores recopilaron toda la información disponible en la literatura científica sobre las especies de mamíferos que registran mortalidad entre congéneres (canibalismo, infanticidio…etc).

En total, más de 4 millones de muertes han ayudado a cuantificar el nivel de violencia letal de 1.024 especies de mamíferos de 137 familias taxonómicas y 600 poblaciones humanas desde hace unos 50.000 años hasta nuestros días.

“Queríamos saber si el hecho de que el hombre sea violento está relacionado con la posición concreta que ocupa dentro del árbol de los mamíferos, el árbol filogenético”, ha explicado Gómez a Efe.

Agrupados por su filogenia (por la relación de parentesco entre especies), asignaron a las 1.024 especies la cantidad de violencia que se atribuye a cada una de ellas, “eso nos dio una imagen muy global” de cómo se distribuye la violencia en el árbol genealógico de los mamíferos, aclara Gómez.

Esquema que ilustra la estimación filogenética del nivel de violencia letal en los 1.024 mamíferos del estudio.

Esquema que ilustra la estimación filogenética del nivel de violencia letal en los 1.024 mamíferos del estudio.

Sobre esta base, utilizando técnicas estadísticas de análisis comparado, los investigadores insertaron al hombre en este árbol filogenético, y con ello determinaron que el nivel de violencia que le corresponde al ser humano por ocupar el lugar que ocupa en este esquema genealógico es del 2 por ciento, “lo que significa que es esperable que alrededor del 2% de los humanos muera a manos de otro hombre sólo por la posición que ocupa en el árbol de los mamíferos”.

Un grado de violencia ¿inevitable?

Para responder a esta pregunta, los investigadores buscaron toda la información disponible sobre mortalidad y violencia interpersonal en la mayor cantidad posible de sociedades humanas, “sin ningún tipo de sesgo y de todas las fuentes posibles, desde la literatura científica, a información de yacimientos, tesis doctorales, estadísticas de fallecimientos…, desde el Paleolítico hasta 2012”.

El estudio dividió la historia humana en diez periodos que fueron clasificados según el tipo de organización humana: bandas, tribus, sociedades caciquiles y sociedades complejas.

“Llamamos bandas a los grupos humanos errantes y sin jerarquía; tribus a los grupos con jerarquía y control de un territorio; sociedades caciquiles a las organizaciones altamente jerarquizadas en las que el poder se transmite por parentesco y cuyo control territorial es grande, y sociedades complejas a las que el poder está detentado por grupos humanos elegidos, lo que se conoce como estados”, precisa Gómez.

El trabajo comparó si la mortalidad observada en cada periodo era igual, superior o menor al 2% esperable por razones filogenéticas.

El resultado fue que desde la prehistoria a la Edad de Bronce, la mortalidad era similar a la estima filogenética, “en ese momento éramos lo violentos que nos correspondía por razones filogenéticas”, mientras que en la siguiente franja, de la Edad de Hierro a la época medieval, la violencia del hombre “superó esa tasa con creces”, y en la época moderna “está por debajo”.

El trabajo concluye que una razón posible (aunque probablemente no se la única) que explica los altibajos de violencia a lo largo de la historia es la organización sociopolítica de las poblaciones humanas, es decir que, “cuando hay una organización sociopolítica compleja disminuye la violencia letal”.

“La violencia interpersonal tiene un componente filogenético pero de nosotros depende construir sociedades más o menos violentas“, concluye Gómez. EFE

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Publicado en: Ciencia

Esta es la principal conclusión de un artículo publicado en Nature y realizado íntegramente por investigadores españoles, dirigidos por José María Gómez, investigador del Grupo de Ecología Evolutiva y de la Conducta de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC).

El objetivo de los investigadores era averiguar si la violencia en el ser humano tiene un componente evolutivo profundo, y determinar si ese grado de violencia es o no inamovible.

Para ello, durante más de dos años, los investigadores recopilaron toda la información disponible en la literatura científica sobre las especies de mamíferos que registran mortalidad entre congéneres (canibalismo, infanticidio…etc).

En total, más de 4 millones de muertes han ayudado a cuantificar el nivel de violencia letal de 1.024 especies de mamíferos de 137 familias taxonómicas y 600 poblaciones humanas desde hace unos 50.000 años hasta nuestros días.

“Queríamos saber si el hecho de que el hombre sea violento está relacionado con la posición concreta que ocupa dentro del árbol de los mamíferos, el árbol filogenético”, ha explicado Gómez a Efe.

Agrupados por su filogenia (por la relación de parentesco entre especies), asignaron a las 1.024 especies la cantidad de violencia que se atribuye a cada una de ellas, “eso nos dio una imagen muy global” de cómo se distribuye la violencia en el árbol genealógico de los mamíferos, aclara Gómez.

Esquema que ilustra la estimación filogenética del nivel de violencia letal en los 1.024 mamíferos del estudio.

Esquema que ilustra la estimación filogenética del nivel de violencia letal en los 1.024 mamíferos del estudio.

Sobre esta base, utilizando técnicas estadísticas de análisis comparado, los investigadores insertaron al hombre en este árbol filogenético, y con ello determinaron que el nivel de violencia que le corresponde al ser humano por ocupar el lugar que ocupa en este esquema genealógico es del 2 por ciento, “lo que significa que es esperable que alrededor del 2% de los humanos muera a manos de otro hombre sólo por la posición que ocupa en el árbol de los mamíferos”.

Un grado de violencia ¿inevitable?

Para responder a esta pregunta, los investigadores buscaron toda la información disponible sobre mortalidad y violencia interpersonal en la mayor cantidad posible de sociedades humanas, “sin ningún tipo de sesgo y de todas las fuentes posibles, desde la literatura científica, a información de yacimientos, tesis doctorales, estadísticas de fallecimientos…, desde el Paleolítico hasta 2012”.

El estudio dividió la historia humana en diez periodos que fueron clasificados según el tipo de organización humana: bandas, tribus, sociedades caciquiles y sociedades complejas.

“Llamamos bandas a los grupos humanos errantes y sin jerarquía; tribus a los grupos con jerarquía y control de un territorio; sociedades caciquiles a las organizaciones altamente jerarquizadas en las que el poder se transmite por parentesco y cuyo control territorial es grande, y sociedades complejas a las que el poder está detentado por grupos humanos elegidos, lo que se conoce como estados”, precisa Gómez.

El trabajo comparó si la mortalidad observada en cada periodo era igual, superior o menor al 2% esperable por razones filogenéticas.

El resultado fue que desde la prehistoria a la Edad de Bronce, la mortalidad era similar a la estima filogenética, “en ese momento éramos lo violentos que nos correspondía por razones filogenéticas”, mientras que en la siguiente franja, de la Edad de Hierro a la época medieval, la violencia del hombre “superó esa tasa con creces”, y en la época moderna “está por debajo”.

El trabajo concluye que una razón posible (aunque probablemente no se la única) que explica los altibajos de violencia a lo largo de la historia es la organización sociopolítica de las poblaciones humanas, es decir que, “cuando hay una organización sociopolítica compleja disminuye la violencia letal”.

“La violencia interpersonal tiene un componente filogenético pero de nosotros depende construir sociedades más o menos violentas“, concluye Gómez. EFE

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