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Abel Amutxategi: cuando el Humor encontró a la Fantasía

Abel Amutxategi: cuando el Humor encontró a la Fantasía
“Cualquier cosa” se puede tratar con el humor y “funciona mejor, cuanto más serio sea el tema”, ha asegurado a Efe el escritor bilbaíno Abel Amutxategi, que se ha hecho un hueco en el género fantástico gracias a su ironía, como muestra su última novela titulada: Jo, jo, jo (Ediciones El Transbordador).

Humor


El planteamiento de esta obra, publicada el pasado mes de diciembre, ya es, en sí, extravagante pues indaga “qué pasaría si un niño mandara una carta a Papá Noel en medio de un apocalipsis zombi”, de acuerdo con el resumen del propio autor, quien ha subrayado que “es precisamente en las situaciones chocantes donde surge con más facilidad el humor”.

A partir de esta premisa, Amutxategi no sólo recrea todo tipo de situaciones hilarantes sino que analiza en qué consiste “eso que llamamos el espíritu navideño” y explora el papel de la esperanza cuando todo parece perdido, aunque “este concepto puede interpretarse de distintas formas”, como se demuestra en el texto, donde acaba teniendo un efecto “inesperado”.

Para ser eficaz, el humor “hay que trabajarlo en todos sus aspectos, desde el argumento a las tramas, el estilo…, sea en el género que sea” y, en el género fantástico, “en mi caso con mayor razón, porque es mi principal nicho literario”.



Es autor también de Su muerte, gracias que cuenta la historia de un vendedor de suicidios obligado a encontrar su primer cliente y, de paso, salvar el mundo antes de la hora de cenar, y de La tienda del señor Li, en la que se cruzan varias historias con la palabra escrita como gran protagonista de fondo.

Entre Moore y Pratchett


Aunque la crítica suele etiquetar sus libros en una línea similar a la que catapultó a la fama al británico Terry Pratchett, creador de la popular serie de Mundodisco, Amutxategi afirma que su obra se parece más a la del norteamericano Christopher Moore, autor de La comedia del diablo y Chúpate esa!, entre otros libros, ya que “surge de nuestra sociedad, sin buscar entornos distintos, en ambiente que podemos reconocer”.

No obstante, se siente heredero de “la filosofía y la forma de trabajar” de Pratchett, al ver el humor, especialmente el negro, como “una herramienta seria para tratar temas profundos”.

Como tantos otros escritores, Amutxategi se gana la vida con un oficio que no tiene que ver con la literatura, ya que trabaja en el sector informático, pero “desde pequeño tengo tendencia a combinar lo que llamamos realidad con el mundo fantástico” y por ello ha publicado relatos, ha escrito para distintas revistas y portales web y mantiene hoy día un blog sobre técnicas literarias.

Literatura infantil


También ha practicado incursiones en la literatura infantil, como Berbontzi, un texto en euskera en el que una niña a la que no le gusta leer aprende a amar los libros gracias a las aventuras que vive en compañía de un niño que es capaz de materializar, sin control, todos los mundos de fantasía que él sí ha leído.

En la actualidad, está precisamente trabajando con otro proyecto infantil que lleva el título provisional de ´La increíble historia del sol que cayó del cielo´ y que se publicará este mismo año.



“Está bien visto que haya literatura fantástica para menores pero no para adultos, porque entonces se considera escapista”, se lamenta y, sin embargo, “cuando escribimos fantástico estamos representando la realidad mientras que muchos que escriben realismo lo que hacen es contar una mentira con apariencia de realidad”.

Amutxategi dice creer más en la educación que en el talento del escritor y en ese sentido orienta su blog de técnicas literarias porque “si el talento no está acompañado por formación y disciplina, no vas a ninguna parte, mientras que si te falta el talento pero trabajas con lo que tienes sí puedes llegar a conseguir cosas”.

Un punto importante consiste en escribir a diario “por disciplina” y porque el trabajo “hay que sacarlo adelante cuando uno puede y sobre todo cuando uno no puede, para superarte a ti mismo”, aunque reconoce que “suelo terminar escribiendo por temporadas”.

El escritor “multiempleado”


Internet figuran entre sus prioridades porque “por suerte o por desgracia, el escritor es hoy un multiempleado” ya que en el mercado actual no se limita a escribir sino que a menudo tiene que hacer de corrector, maquetador, agente, promotor, creador de merchandising, community manager y otros roles para lograr que su obra llegue a los lectores.

Las redes sociales, en concreto, “son muy exigentes” pero a cambio alientan “una relación directa del autor con sus lectores” y permiten una mayor promoción de un libro a través de las recomendaciones de los contactos de confianza.

No obstante, Amutxategi se queja de la poca venta en digital ya que “quienes leen en este formato suelen hacerlo mucho, pero estos lectores son una porción pequeña del total”.

Entre las razones de esta ausencia de negocio señala, como muchos otros protagonistas del sector editorial, “la ausencia de una política de precios razonables, porque no puede costar prácticamente lo mismo el libro físico y el digital, no tiene sentido.”



En todo caso, las editoriales pequeñas, está convencido de ello, “han entendido mucho mejor que las grandes lo que está pasando y ésa es una razón por las que surgen tantas”, pues este nuevo modelo de comercialización de la literatura “no sé si irá a más pero desde luego no irá a menos”. Efe

ppm

 
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