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¿Acaso fui yo?

<p>EFE/EPA/HANNAH MCKAY</p>
Los tiempos han cambiado y, en estos años de globalización, nos hemos acostumbrado a desarrollar casi toda nuestra actividad cotidiana desde el ciberespacio.

Realizamos muchas tareas cotidianas a través de internet, desde una llamada a través del teléfono fijo hasta el pago del estacionamiento en las calles de las grandes ciudades españolas.

Casi todas estas gestiones las efectuamos online o por teléfono; pocas veces acudimos a una tienda física.

Todo es más fácil pero tiene sus riesgos: por ejemplo, si sufres una suplantación de personalidad por parte de  alguien a quien no conoces pero se hace pasar por ti utilizando tu DNI  para la contratación de unos servicios de internet en una empresa anunciada por simpáticos presentadores televisivos que no parecen estar al tanto de la falta de preparación o de escrúpulos de sus comerciales a la hora de verificar los datos de una contratación.

Además, el problema aumenta cuando el titular no tiene ni idea de esa usurpación de identidad hasta que es amenazado con su inclusión en una famosa lista española de morosos por la millonaria cantidad de… 20 €.

Sin ir más lejos, hace casi un año que este aprendiz de gurú viene padeciendo las consecuencias de una contratación fraudulenta de este tipo.

¿Cómo reaccionar ante esta situación?


En el caso de este aprendiz de gurú, nada de gritos y mucho autocontrol, además de presentar sendas denuncias en sede policial y ante la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CNT).

Prácticamente doce meses más tarde, la CNT ha reconocido el error de la empresa suministradora de internet, me exime de toda responsabilidad y me anima a seguir el proceso por la vía judicial contra la propia empresa anunciada por los simpáticos presentadores.

Aunque favorable, es una respuesta poco contundente teniendo en cuenta todos los inconvenientes que he soportado estos meses: desde las reiteradas denuncias con presentación de sus correspondientes pruebas (pantallazos de las altas fraudulentas, cotejo de mi voz con la grabación efectuada el día de la contratación…) hasta las  llamadas “poco amables” del departamento de cobros de la susodicha empresa.

En resumen, situación resuelta pero con palpable sensación de indefensión y sabor agridulce.

Hace pocos días con motivo del día mundial del consumidor nuestra compañera de EFEFUTURO Amaya Quincoces publicó una información sobre este mismo problema, que os aconsejo leer, en https://www.efefuturo.com/noticia/como-actuar-ante-suplantacion-de-identidad-en-servicios-de-telecomunicacion/

Y como decían, en tiempos de la tele en blanco y negro: … hasta aquí puedo leer.

 
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