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Cuenta atrás para el XXX aniversario de la muerte de Frank Herbert

<p>Frank Herbert. EFE/Pedro Pablo G. May</p>
Escritor, periodista, fotógrafo, agricultor ecológico y autor de la novela ecologista más importante de la Ciencia Ficción (Dune) así como de cinco de sus secuelas, esta semana hemos recordado el vigésimo noveno aniversario de la muerte del norteamericano Frank Herbert.

Nacido en Tacoma, Washington, en octubre de 1920, Franklin Patrick Herbert Junior no lo tuvo fácil: nació en un entorno pobre del que huyó en cuanto tuvo ocasión para empezar a trabajar siendo aún menor de edad en su primer empleo como periodista en el Glendale Star.

Después de servir como fotógrafo en la Armada durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó a vender sus primeras historias como escritor, la primera de ellas a Esquire, mientras sumaba diferentes empleos relacionados con el mundo de las letras incluyendo su papel como editor durante un decenio en el San Francisco Examiner’s.

Tras descubrir el género y embelesarse con autores como H.G.Wells, Robert Heinlein o P0ul Anderson, decidió aportar su propio granito de arena y en 1952 publicó su primer cuento de Ciencia Ficción: “Looking for something” (“Buscando algo”).



Tres años más tarde debutó como novelista con la publicación por capítulos en la revista Astounding de John W. Campbell de Under Pressure (Bajo presión), que más tarde aparecería editada en un solo volumen como The Dragon in the sea (El dragón en el mar), una obra en la que ya apuntaba su interés por el medio ambiente y predecía los conflictos por la producción y el consumo del petróleo.

Fascinado por las dunas de arena de la zona de Oregon, sobre las cuales tenía intención de escribir un artículo que nunca terminó, comenzó a darle vueltas a la idea de Dune (Duna), en la que invirtió seis años de investigación y redacción.

La novela fue al fin publicada en 1965 y a pesar de lo novedoso de su propuesta y de su larga extensión se convirtió en un éxito de crítica y público prácticamente inmediato al ganar el Premio Hugo y la primera edición del Premio Nébula.

El escenario es el planeta Arrakis, también llamado Dune, un mundo árido y prácticamente estéril, hogar de gusanos gigantescos y de un pueblo del desierto autodenominado Fremen, que no tendría mayor importancia si no fuera porque es el único punto del universo conocido donde se produce la especia conocida como Melange, imprescindible para los largos viajes espaciales en el Imperio Galáctico.



En consecuencia, la familia de la nobleza que controla Arrakis, controla la exportación de Melange y por tanto adquiere una trascendencia extraordinaria en el seno del imperio.

En un ambiente de conspiraciones dentro de conspiraciones, el emperador Padishah Shaddam IV y la familia Harkonnen urden un plan para destruir a la familia Atreides que pasa por obligar a sus miembros a abandonar su fortificado planeta natal de Caladan con la excusa de concederles el dominio de Arrakis, para posteriormente traicionarles y masacrarles.

Paul Atreides, el joven heredero de su familia, consigue escapar de sus enemigos y, con el nombre de Muad’Dib, termina convertido en líder político y religioso de los Fremen, desde donde evolucionará hasta convertirse en el Kwisatz Haderach o mesías con poderes que terminará ascendiendo al trono imperial para finalmente desatar una Yihad por el universo.

La historia tuvo tanto éxito que continuó con El mesías de Dune (1969) e Hijos de Dune (1976), que cerraban la teórica trilogía inicial sin aportar mayores novedades a un primer libro tan espectacular que era difícil añadirle grandes sorpresas.

Sin embargo, los lectores querían más y Frank Herbert les satisfizo publicando otras tres novelas: Dios emperador de Dune (1981), Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular Dune (1985), mientras David Lynch adaptaba la obra original al cine en 1984 y en el 2000 se estrenaba la miniserie televisiva.

Pero los fans son insaciables y fue su hijo Brian quien, con la ayuda de Kevin J. Anderson, se encargó de seguir explotando la gallina de los huevos de oro con nuevos relatos basados en el mismo universo, cuyo último texto publicado es “Los vientos de Dune” (2009), aunque se anuncian nuevos títulos para el futuro.



Frank Herbert pudo dedicarse a escritor a tiempo completo en 1972, aunque sus obras posteriores a Dune, por interesantes que pudieran llegar a ser, quedaron veladas por el éxito de las andanzas de Paul Atreides y el resto de inolvidables personajes de la serie, desde la hermandad de las Bene Gesserit hasta los navegantes de la Cofradía Espacial.

Así, interesado siempre por cuestiones ecológicas, Herbert firmó novelas como El Cerebro Verde, ambientada en un siglo XXI en el que la Organización Ecológica Internacional domina el mundo y comienza una cruzada sin precedentes contra los insectos, o La peste blanca, donde mezcla el terrorismo con los devastadores efectos de las armas químicas.

Durante sus últimos años residió con su familia en una granja ecológica, en la que trató de aplicar su filosofía de vivir de manera autosuficiente y en contacto con la naturaleza hasta que un cáncer pancreático seguido por una embolia terminó con sus días el 11 de febrero de 1986 .

 

 
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