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Aparecen 33 nuevas especies de hormigas depredadoras

Aparecen 33 nuevas especies de hormigas depredadoras
Esta foto muestra ampliada la monstruosa cara de la hormiga Eurhopalothrix Zipacna. El nombre de Zipacna proviene de un vicioso demonio-cocodrilo de la mitología maya. Jack Longino, Universidad de Utah.

 

El biólogo de la Universidad de Utah Jack Longino ha identificado 33 nuevas especies de hormigas depredadoras en América Central y el Caribe, y ha bautizado a una tercera parte de ellas, por su aspecto monstruoso, con nombres de demonios y antiguos señores mayas.

“Estas nuevas especies de hormigas son la materia de las pesadillas cuando se observan bajo un microscopio”, comenta el entomólogo Longino, “sus caras parecen grandes escudos, tienen los ojos reducidos a pequeños puntos en los bordes y disponen de feroces mandíbulas con dientes afilados. Se parecen un poco al monstruo de ‘Alien’. Son horribles si se miran de cerca, y eso lo hace un poco divertido”, bromea Longino, quien ya lleva 131 nuevas especies de hormigas identificadas durante su carrera.

En un estudio que acaba de publicar en la revista Zootaxa, Longino ha identificado y bautizado 14 nuevas especies de la hormiga del género Eurhopalothrix, y las ha diferenciado de otras 14 especies previamente conocidas. El nombre del género proviene del griego y se refiere a los pelos en forma de maza en muchas especies de Eurhopalothrix.

En otro estudio reciente que también se publicará en breve, Longino ha identificado 19 nuevas especies de hormigas del género Octostruma, describiendo las diferencias con las otras 15 especies previamente conocidas. El nombre del género significa “ocho protuberancias”, porque tienen las antenas divididas en ocho segmentos. “Las nuevas especies se encuentran sobre todo en pequeñas parcelas de bosque que han sobrevivido entre un paisaje eminentemente agrícola, y por eso es muy importante apoyar los esfuerzos de conservación de los bosques en América Central”, dice Longino.

Estas nuevas especies de hormigas miden entre 1 y 2 milímetros -mucho más pequeñas que un grano de arroz o que las hormigas comunes que podemos ver en nuestras casas- y viven en la madera podrida y en las hojas muertas que cubren los suelos del bosque en Centroamérica. Con sus primitivos ojos compuestos pueden detectar la luz, pero no formar imágenes. Nadie sabe cómo encuentran a sus presas, normalmente insectos de cuerpo blando, arañas, milpiés y ciempiés. Pero estas hormigas son conocidas por recubrirse con una capa delgada de arcilla, que se cree les sirve como camuflaje.

 


Esta es a cara de la hormiga Eurhopalothrix semicapillum, llamado así por los parches peludos en su cara. Jack Longino, Universidad de Utah.


Entre los nuevos nombres con que Longino ha decidido bautizar a estas nuevas especies de hormigas podemos encontrar a la Eurhopalothrix Zipacna, en referencia a un violento demonio Maya con forma de cocodrilo, y que se encuentra en Guatemala y Honduras; la Eurhopalothrix xibalba, en referencia a los bajos mundos  gobernados por dioses mayas de la muerte, que vive desde Honduras a Costa Rica; o la Eurhopalothrix hunhau, en referencia a un importante dios de la muerte maya y señor del inframundo, y que vive en México y Guatemala.

Los rostros horrorosos de algunas de estas hormigas se los proporciona una curiosa característica: disponen de una especie de labio superior con unas mandíbulas que se abren y se cierran de lado en vez de hacia arriba y hacia abajo, y dientes en ellas para poder fijar fuertemente a su presa. “Si realmente quieres un monstruo en que asuste a la gente en una película, ponle unas mandíbulas que vayan de lado a lado”, dice Longino.

“Las hormigas están en todas partes”, comenta el entomólogo, “se trata de uno de los principales elementos de los ecosistemas, como los pájaros y los árboles. Algunas actúan como depredadores e influyen en los tamaños de las poblaciones de otros insectos porque los consumen. Otras reúnen a montones de insectos muertos y se los comen, por lo que son como buitres a microescala. Todas se mueven alrededor de las semillas y tienen un gran impacto sobre el tipo de plantas que crecen en su hábitat. Las hay que airean el suelo haciendo un montón de excavaciones, y tener suelo aireado es bueno para las plantas porque deja entrar al oxígeno en el suelos, y también las aguas se filtran mejor a través de él. ”

Hasta el momento, hay cerca de 15.000 especies conocidas de hormigas en todo el mundo, basadas en gran parte en las diferencias en la estructura del cuerpo, y tal vez haya hasta 30.000. Pero a medida que los genetistas analizan más y más hormigas, aparecen nuevas diferencias genéticas que son cada vez más evidentes, por lo que “podría haber unas 100 mil especies de hormigas”, según Longino. En el mundo hay cerca de 700.000 especies de insectos conocidas, pero esa cifra probablemente aumentará hasta una mucho mayor tanto por los nuevos descubrimientos como por los avances de los análisis genéticos.

 


Imagine en movimiento lateral las mordazas de la mandíbula de esta hormiga reina de la especie Octostruma convallis, una de las 33 nuevas especies de hormigas del Caribe descubiertas. Jack Longino, Universidad de Utah.


Estas hormigas adultas consumen solamente líquidos, no alimento sólido, así que llevan sus presas al nido, donde son comidas por las larvas de hormiga, que después las regurgitan para que puedan ser consumidas por los adultos, dice Longino. Las hormigas más modernas ya no son depredadores, algunas de ellas utilizan venenos para picar a sus presas, pero la mayoría son carroñeras como las que recogen las migas en el suelo de la cocina.

Longino ha recogido alrededor del 90 por ciento de las hormigas en sus estudios durante los últimos 30 años trabajando en una serie de proyectos para inventariar insectos, arañas y otros artrópodos en Costa Rica, México, Nicaragua, Guatemala y Honduras. Argumenta  que su trabajo como taxónomo no sólo consiste en encontrar y describir nuevas especies, sino en “mapear” todas las especies, las antiguas y las nuevas, para arrojar luz sobre la diversidad biológica de la Tierra e identificar especies que pudieran transformarse en plagas y otras especies que podrían ser utilizadas precisamente para controlar esas plagas.

Para recoger los insectos, Longino y sus estudiantes usan unos dispositivos con un tamiz que se parecen un poco a un par de raquetas de tenis con bolsas debajo de ellas. Los investigadores utilizan machetes para cortar la madera muerta y la hojarasca, y la vierten a través de los tamices que tienen una malla de alambre con aperturas de menos de un centímetro de ancho. Las pequeñas hormigas acaban en las bolsas de recogida escondidas entre algo que se parece a la tierra para macetas. Esta mezcla se coloca entonces en bolsas de malla suspendidas sobre embudos que, a su vez, están por encima de otras bolsas de plástico que contienen alcohol para matar y preservar las hormigas que pasan a través de las bolsas de malla.

La taxonomía, o clasificación de los seres vivos, está en un proceso de cambio frecuente. Longino está ahora buscando financiación para la investigación genética de las hormigas, lo que le permitirá analizar mejor estos animales y quizá redefinir las clasificaciones en cuatro o cinco géneros de hormigas, porque él piensa que algunas especies son propensas a terminar en un género diferente después de que se efectúen estas investigaciones genéticas.

 


 

 

 
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