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Bacterias a la medida

Los fondos para la investigación científica y específicamente la médica se están reduciendo en la mayoría de los países industrializados y virtualmente desaparecen en las naciones en desarrollo. La excusa que casi siempre esgrimen los gobiernos es la crisis económica.

Además de muchos proyectos federales de investigación, la falta de recursos también afecta a la exploración espacial y, en Estados Unidos, la principal damnificada es la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), que ha tenido que poner sus planes en manos de la empresa privada que, como no puede ser de otra forma, piensa sacar un jugo comercial.
Pero en medio de los problemas económicos, los científicos no han dejado de trabajar y ahora nos anuncian que en cuestión de pocos años probablemente nos ofrezcan bacterias genéticamente modificadas para eliminar desechos biológicos tóxicos y, quien sabe, hasta curar algunas enfermedades.

No en vano proclaman que el actual será “el siglo de la biotecnología” el cual se verá ante una tarea que también incluye la búsqueda de nuevas fuentes de energía renovable, la alimentación de un planeta hambriento y la creación de medicamentos contra muchas enfermedades.

Y como son muy precavidos, los científicos se ponen el parche antes de la herida y calman cualquier temor al indicar que no existe el peligro de que esos microorganismos se propaguen y se conviertan en una amenaza ecológica por cuanto dependerán de alimento artificial constituido por aminoácidos sintéticos creados en un laboratorio.

Por otro lado, agregan otro detalle positivo al informar de que esas bacterias hechas a la medida y dependientes del alimento que les den los seres humanos serán invulnerables a los virus y no representan ningún peligro biológico.

Varias placas de petri en un laboratorio .EFE/JORGE DIRKX.


Esta es la primera vez que se logra crear un organismo que aunque sea muy fuerte, no es capaz de escaparse del laboratorio”, indicó al diario The Washington Post George Church, profesor de genética de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y autor de uno de dos estudios sobre el tema que publicó recientemente la revista Nature.

Para dar mayor énfasis a la noticia el mismo diario de la capital estadounidense manifestó que en los laboratorios académicos “los científicos están creando lo que esencialmente son nuevas especies y hasta nuevos reinos de vida”.

El otro estudio sobre el mismo tema es de Farren Isaacs, profesor de la Universidad de Yale, quien (como no podía ser de otra forma en Estados Unidos donde impera la iniciativa privada) ha decidido unir fuerzas con Church para crear una empresa que comercializaría las innovaciones bacterianas.

Controversia


Pero la tarea de vender bacterias a la medida no será muy fácil por cuanto esto de la manipulación genética de organismos es un tema de controversia desde hace casi medio siglo cuando comenzaron a utilizarse para crear insulina o algunos biocombustibles. Basta recordar que desde hace años en muchos países la agricultura depende de cultivos genéticamente modificados como los de soya y maíz.


Muchos de los que critican la creación de estos nuevos organismos advierten de que, pese a las afirmaciones, no existen pruebas concluyentes de que no constituyan un peligro para el ser humano.

Ante esa amenaza temida pero no comprobada han propuesto que todos los productos que contengan estos organismos muestren en sus envases una etiqueta en la que se advierta específicamente de su presencia.

Según Isaacs, “muchas soluciones del futuro tendrán su base en la tecnología” biológica y por ello es importante que los organismos genéticamente modificados sean objeto de una reprogramación que contenga “las más importantes medidas de seguridad” para neutralizar cualquier amenaza.

Así es que podemos quedarnos más tranquilos. Pese a la limitación de recursos los científicos siguen trabajando para eliminar las amenazas a nuestra salud, mejorar el ambiente biológico y encontrar nuevas fuentes de energía…sin que nosotros corramos peligro.

 
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